Los más valientes del 9/11

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Los más valientes del 9/11

11 de Septiembre del 2017

El 11 de septiembre de 2001, el Cuerpo de Bomberos de Nueva York se enfrentó a la mayor misión de rescate de la historia. Ese día fallecieron 343 de ellos, la cifra más elevada de todos los servicios de emergencia del mundo en un solo día.

El cuerpo de bomberos se caracteriza por tener una cultura de trabajo como una familia. Esa formación es la que hizo que se salvaran muchas vidas, pero pagaron un alto precio.

Todo inició a las 8:46 de la mañana cuando se oyó el estruendo de un avión chocar contra el World Trade Center. Ese día, los bomberos acudieron al mayor incendio de sus vidas. En pocos minutos, la destrucción y el caos se extendió por todo Nueva York.

A la siguiente hora, más de un tercio de los bomberos de Nueva York acudieron al lugar de la emergencia. Cuando el vuelo 11 de American Airlines chocó las plantas 93 a 99 de la torre Norte, cortó las tres escaleras y dejó aislados a los rescatistas entre el fuego y los escombros.

Casi 40 mil litros de combustible se prendieron. La alerta llegó en el cambio de turno de los bomberos, muchos de ellos estaban fuera de servicio pero se quedaron y llegaron a las torres para no abandonar a sus compañeros.

Cuatro minutos después del choque del avión, llegaron al vestíbulo y establecieron el puesto de mando. Las primeras unidades entraron y comenzaron a subir las escaleras, entonces apareció un segundo avión. El desespero hizo que las personas empezaran a saltar del edificio.

“Un cuerpo cayó volando y le dio un golpe en la cabeza, creo que le dio con el pie”, comentó uno de los compañeros del oficial de bombero Danny Suhr, el primero en morir ese día.

Mientras tanto, varias unidades se habían desplegado para lograr salvar la mayor cantidad de civiles. A algunas unidades se les asignaban tareas pero a otras no. La comunicación entre ellos era imposible. Dos bomberos lograron llegar a la zona de impacto sur.

Poco después de que comunicaron los daños, la segunda torre se desplomó. Los puestos de mando de los bomberos situados al rededor de las torres tuvieron que huir. En ese edificio nadie sobrevivió, entre los muertos estaban los bomberos Orio Palmer y Thomas Foley.

La nube de polvo y hormigón se estrelló contra la torre norte y devoró la puerta principal. En lo alto de la torre norte los cientos de bomberos no se habían dado cuenta de lo que pasaba. Nadie les avisó.

Ese día, el helicóptero de la policía que sobrevolaba la torre norte y que se dio cuenta del peligro solo le avisó a la policía. El jefe de la operación de bomberos alcanzó a avisarles pero para empeorar las cosas, los radios de los bomberos no funcionaban en el rascacielos.

Algunos escucharon y otros no. Cuando la torre se derrumbó, cientos de bomberos resultaron muertos o atrapados. En total, 343 bomberos y personal de emergencias perdieron la vida, y muchos otros resultaron heridos.

A partir de ese día pasaron a ser considerados como héroes y se ganaron el apodo de “The New York’s Bravest” (Los más valientes de Nueva York).