María Cano, la mujer pionera de la revolución

María Cano, la mujer pionera de la revolución

26 de abril del 2019

María Cano fue reconocida como una pionera, en varios de los ámbitos en los que hizo hincapié resultaron una innovación para su tiempo y las mujeres, dedicó gran parte a defender los derechos, la igualdad y la justicia, y pasó a la historia como una incansable luchadora.

Nació en Medellín el 12 de agosto de 1887. Su familia era culta y humanista, conformada por educadores, periodistas, artistas, músicos y poetas. María Cano fue educada por su padre Rodolfo, quien la guió a forjar un pensamiento independiente y libre desde su formación básica. También por su madre Amelia Márquez, que la llevó hacia un pensamiento radical.

Su vida pública empezó tiempo después, desde que se vinculó en los años 1920, ya superando los 30, a un movimiento literario y empezó a escribir en la revista Cyrano. Allí fue la única mujer en tener una columna, la cual firmaba con el seudónimo de Helena Castillo.

Inspirada en autoras como Agustini, Storni, Ibarbourou y Mistral del movimiento literario suramericano, María Cano promueve la creación de un círculo literario en Medellín junto a María Eastman y Fita Uribe, quienes se convirtieron en las pioneras de literatura femenina en el país, inspirando a varios departamentos y regiones a hacer lo mismo.

Posterior a esto, empieza su activismo político, que se convirtió en la etapa más reconocida de su vida. Con una ideología cimentada, que se puede ver en sus textos publicados en la revista Cyrano y El Correo Liberal, María Cano inició un apoyo público y social a los pobres y obreros de diferentes ciudades.

Uno de sus principales cometidos para esa época fue la promoción de la lectura en los entornos más populares. Una acción que emprendió en 1924 con la recaudación de insumos y dinero para abrir una biblioteca popular gratuita que en pocos meses llevó a cabo con la creación de una Biblioteca Municipal. “…Gustéis conmigo el placer exquisito de leer”, escribió a forma de invitación, según reconstruye Magdala Velásquez Toro en un texto de Credencial Historia.

Luego inició reuniones y comités con los sindicatos y grupos de obreros de las diferentes industrias de la región. Una de sus primeras intervenciones públicas registradas fue una manifestación para que se respetara a los presos sociales que habían sido trasladados a la cárcel por manifestaciones en la Tropical Oil Co en Barrancabermeja.

Posteriormente apareció y llamó la atención del país, al proclamar junto al presidente Carlos E. Restrepo, un pronunciamiento público en contra de la pena de muerte y en defensa de las labores públicas, lo que la convirtió en objeto de numerosas notas de prensa a nivel nacional, más por ser una mujer que por el discurso que pronunció.

Realizó después una gira nacional por todas las regiones del país, dando a conocer sus posiciones y activismo, llegó a ser recibida en caravana por multitudes a su llegada a diferentes ciudades. Pero fue esa misma relevancia la que la puso en el ojo de las autoridades, represivas y conservadoras, que terminaron por capturarla luego de la masacre de las Bananeras.

Después de esa detención desapareció, estuvo vinculada a la Imprenta Departamental de Antioquia y terminó su vida con pocas apariciones públicas hasta que finalmente falleció en su ciudad natal el 26 de abril de 1967.

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