Las partes del Frankenstein de Mary Shelley

Las partes del Frankenstein de Mary Shelley

1 de febrero del 2018

Hace 2002 años nació la novela de Frankenstein o el moderno Prometeo, novela escrita por Mary Shelley, quien murió el 1 de febrero de 1851. Es considerada la primera novela de ciencia ficción y un indudable clásico literario. Al igual que el personaje, la vida de Shelly también podría ser construida con pedazos de humanos muertos.

Los padres de la escritora fueron sus principales influencias literarias y filosóficas. De hecho, fue gracias a ellos que Shelley tuvo la oportunidad de aprender a escribir y estudiar, porque en el siglo XIX pocas mujeres tenían esa oportunidad.

La madre de Mary fue una de las pensadoras pilares de los derechos de la mujer, escribió Vindication of Women Rights, pero lastimosamente la mujer falleció a los pocos meses de dar a luz a su hija. Su padre también fue un filósofo revolucionario para la época, anarquista, ateo y poeta, pero no tan famoso como su esposa.

Su círculo familiar y social era completamente intelectual. A la casa de su padre llegaban varios poetas, escritores y políticos que sirvieron de referentes para su propio desarrollo intelectual. Entre esos personajes que Mary Shelley conoció, se enamoró del poeta Percy Shelley. Iniciaron una relación y se fueron a recorrer Europa cuando la autora de Frankenstein tenía 16 años.

El nacimiento del monstruo

Aunque Percy Shelley era casado, no dudaron en continuar su relación y para evadir problemas, se mudaron a Italia. La mujer de Percy los persiguió, pero el agravio era tal que decidió suicidarse. Eso no impidió que la relación continuara, pero Shelley entró en una terrible depresión cuando una hermana tomó la determinación de quitarse la vida por la misma época. Según una biógrafa de Shelley, la escritora conservaba cabellos u objetos de sus seres queridos muertos.

Algunos biógrafos definen a la pareja como unos nómadas, viajaban por toda Europa y abandonaban sus casas regularmente. Fue así que, en 1816, la pareja viajó a Ginebra y se hospedó en una casa con otros escritores amigos. Shelley dice en el prólogo de Frankenstein que esta historia se desarrolló en una majestuosa región, “rodeada de personas cuya ausencia no deja de lamentar”.

Era un año infinitamente frío para Europa, las lluvias provocadas por catástrofes naturales no daban tregua al sol. Para entretenerse durante esos días imposibles para pasear, los amigos se sentaban a contar historias. Hasta que uno de ellos propuso que cada uno escribiera una historia para compartir.

Shelley no se confiaba de sus capacidades y admiraba a sus compañeros. “Cualquier relato de la pluma de uno de ellos resultaría bastante más grato para el lector que nada de lo que yo jamás pudiera aspirar a crear”, había pensado Mary Shelley cuando aceptó el reto.

Pero fue allí que empezó la obra cumbre del terror. Con la fascinación de un médico que usaba partes de humanos y animales muertos para experimentos y el estallido de las teorías de la evolución de Charles Darwin, Shelley empezó a escribir las primeras líneas.

Leyeron sus relatos, a sus amigos les gustó. El viaje terminó, pero Shelley no dejó su producción, continuó escribiendo hasta que logró finalizar una novela de tres volúmenes que tituló Frankenstein o el moderno Prometeo.

El corazón de Frankenstein

La escritora Esther Cross investigó la historia de la autora y descubrió datos que pueden describir la personalidad de la mujer. Mary Shelley perdió a su esposo en 1822. En ese año, Percy Shelley salió a navegar por la costa de La Spezia, Italia, una tormenta lo sorprendió y lo dejó tirado ahogado a la orilla del mar.

Según cuenta Cross, Shelley lo encontró allí y las autoridades la obligaron a enterrarlo en el mismo lugar por leyes sanitarias. Luego, los amigos de la escritora decidieron exhumarlo y cremarlo en la misma isla. Míticamente, la biógrafa cuenta que el corazón de Percy no se consumió por las llamas y Shelley lo recogió, como un recuerdo de su esposo. Aún conserva el corazón que fue enterrado con ella.

Mary Shelley no tuvo de nuevo la fama que logró con Frankenstein. Sin embargo, entre sus obras se conservan otras de profundo sentimiento feminista y con historias igual de oscuras que la del Prometeo. Cabe mencionar algunas como El último hombre (1826), Lodore (1835) o Mathilda (1819). Mary Shelley murió el 1 de febrero de 1851.