Monseñor Rueda, más de 50 años de sacerdocio

Monseñor Alberto Giraldo Jaramillo y monseñor Hector Rueda Hernandez (Wikimedia)

Monseñor Rueda, más de 50 años de sacerdocio

1 de noviembre del 2017

Monseñor Héctor Rueda Hernández, arzobispo emérito de Medellín tuvo el honor de estar al frente de la visita a Colombia del Papa Juan Pablo II en 1986, siendo presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia. Durante los seis días acompañó y conversó con Juan Pablo II en los diferentes lugares de las ciudades que recorrió.

Rueda comentó “Él (el Papa) no tenía previsto venir a Bucaramanga, la visita era de cinco días, pero se agregó un sexto día para que todo el nororiente pudiera verlo”. La visita fue uno de los retos más importantes que tuvo en su trayectoria sacerdotal -y de los más recordados-.

Héctor Rueda Hernández nació el 9 de noviembre de 1920 en Mogotes, Santander. Quedó huérfano de madre a los doce años y de padre cuando apenas tenía 14 años. Comenzó a estudiar en el Seminario Menor de San Gil y luego en el Seminario Mayor de Bogotá, filosofía y teología, respectivamente.

Parte del trabajo que hizo pensando siempre en mejorar la vida civil, la infancia y a la sociedad, fue fundar el Seminario Mayor Arquidiocesano y la Universidad Pontificia Bolivariana, seccional Bucaramanga.  Recibió su orden sacerdotal en Bogotá a manos de Luis Andrade Valderrama, en 1946. Su trabajo lo desarrolló principalmente entre las ciudades de Medellín y Bucaramanga.

Ejerció gran cantidad de cargos como vicario parroquial del Socorro y de San José de Suaita (1947-1948); párroco de Cincela y ecónomo de Encino y Coromoro (1948-1952); Canciller diocesano de San Gil en 1952. Un año más tarde emprendió un viaje hacia el vaticano, lugar donde realizó estudios en la licenciatura de Derecho Canónico en el Pontificio Instituto Lateranense, en Roma. 

Obtuvo grandes distinciones en su campo a lo largo de su vida como líder de la iglesia católica, algunas de ellas fueron:

  • “Orden José Antonio Galán”, de la  Gobernación de Santander, en 1986
  • “Orden de Bucaramanga”, de la Administración Local, en  1986
  • “Escudo de Antioquia”, de la Gobernación del Departamento, en 1995
  • “Medalla de Medellín”, en 1995
  • “Cruz Bolivariana”, de la Universidad Pontificia Bolivariana, en 1995.

Monseñor falleció pocos días antes de cumplir sus 91 años de edad, el 1 de noviembre de 2011. En su casa, en la ciudad que tanto amó y lo acompañó hasta el fin de sus días, Bucaramanga, lugar donde es recordado por su importante labor social e incansable compromiso con la iglesia.