El mundo aún siente la ausencia de Chespirito

El mundo aún siente la ausencia de Chespirito

28 de noviembre del 2018

Sin duda uno de los programas más recordados de la televisión hispanoamericana es El Chavo del Ocho, que dirigió, actuó, creó y escribió Roberto Gómez Bolaños. Este 28 de noviembre se cumplen cuatro años de la muerte de uno de los más grandes comediantes latinoamericanos.

“A todos nos dolerá recordar que se nos fue, pero nada más un poquito porque sigue en nuestros corazones, porque lo seguimos viendo en televisión, porque su labor fue tan grande que no es posible que se vaya totalmente”, dijo Florinda Meza, mejor conocida como doña Florinda, a través de un mensaje en redes sociales.

Pero no solo ella lo ha homenajeado en su fecha de partida, varios medios desde distintos países han recordado al actor mexicano Chespirito, por su innegable legado a la televisión hispana, a través de personajes como El Chavo del Ocho, el Dr. Chapatin, El Chapulín Colorado o El Chómpiras.

Desde pequeño, Roberto Gómez Bolaños demostró una inmensa capacidad para la escritura, era hijo de una secretaria bilingüe llamada Elsa Bolaños Cacho y del dibujante e ilustrador Francisco Gómez Linares. Aunque estudió en la Universidad Autónoma de México, nunca obtuvo el grado; sus primeros trabajos fueron para la escritura de guiones comerciales que se distinguían por el humor.

Dejar su carrera tuvo que ver con una personalidad que Bolaños mantuvo desde pequeño, era bueno para las trompadas y en más de una ocasión se le salieron puños sin medir las consecuencias. Una de esas ocasiones fue cuando fue reprobado en la universidad y fue a reclamarle a su profesor, este le dijo que no debería estudiar ingeniería, pero Roberto le respondió con las manos, un amigo lo detuvo y desde ese episodio se retiró de la carrera.

Luego se convirtió en escritor de guiones para comediantes, como varias películas de la pareja Viruta y Capulina, ellos lo llevarían luego a las pantallas con la interpretación de un personaje en la película Dos criados malcriados en 1960, que le permitió a Roberto Gómez Bolaños entrar de lleno en la televisión.

Cuando empezó a adquirir fama se creó su apodo. Fue a causa del director de cine Agustín Delgado, que lo consideraba como un Shakespeare por su gran capacidad para escribir, dedicaba hasta más de 12 horas a la labor, le llamaba ‘pequeño Shakespearito’, lo que Bolaños acuñó con la desviación de Chespirito.

A mediados de los años 1960 fue invitado a usar a su antojo una sección de media hora en la Televisión Independiente de México, allí creó al Chapulín Colorado y este programa se convirtió en uno de los más vistos de las pantallas mexicanas.

Fue el set del Chavo, donde Roberto Gómez Bolaños encontró el amor, al menos el último de su vida. Estuvo casado con Graciela Fernández, con quien tuvo seis hijos, pero al término de la relación se unió a Florinda Meza que lo acompañó en los que quizá, fueron los años más agudos de su vida.

Era un fumador empedernido, desocupaba cajetillas diarias sin darse cuenta, hasta que al final de una semana ajetreada por el trabajo notó que no había fumado un solo día, así que decidió dejarlo. Aunque logró abandonar el hábito, el daño ya estaba hecho, se le desarrolló una diabetes y luego una leucemia que fueron la causa de su muerte el 28 de noviembre de 2014, cuando miles de personas al rededor del mundo lloraron la partida del héroe latinoamericano.