John McCain, el inconforme del capitolio

29 de agosto del 2018

Planeó su propio funeral ante la inminencia del cáncer.

John McCain

John McCain fue uno de los senadores republicanos más importantes de Estados Unidos, llegó a aspirar a la presidencia en 2008 y falleció el pasado 25 de agosto por un cáncer que lo azotó durante los últimos años.

Hoy, McCain, ‘el soldado de la revolución Reagan’, como él mismo se definía, cumpliría 82 años, nació en 1936. Tenía arduas raíces del sur de Estados Unidos, su abuelo había sido un gran hacendado de plantaciones bananeras en Missisipi.

Al igual que su abuelo, John entró a la Academia Naval de Estados Unidos. Su familia tenía una larga ascendencia militar, su bisabuelo murió en la guerra Civil de Norte América. Su abuelo, también perteneció a la armada y murió cuando su avión fue derribado durante la guerra de Vietnam.

El joven John McCain también sirvió como piloto, mientras su padre servía a la dirigencia en tierra. El avión de McCain fue derribado y él capturado por los vietnamitas, se dice que lo torturaron y lo mantuvieron cautivo en condiciones adversas. Sin embargo, cuando su padre fue nombrado comandante de las fuerzas americanas, John, obstinado igual que su bisabuelo, negó ser liberado como ofrecimiento del gobierno vietnamita.

Recobró su libertad en 1973 y de allí decidió dedicarse a la política, para “continuar al servicio de la patria”. Sirvió durante más de tres décadas al Congreso de Estados Unidos por el partido Democrata, siendo uno de los halcones conservadores de este partido. Además fue un férreo opositor a Barack Obama, Donald Trump y de las relaciones con Rusia.

Mantuvo posturas conservadoras en temas como la venta de armas, gastos militares y el aborto. Pero se distanció de sus copartidarios en otras reformas como la reducción de gases de efecto invernadero, los recortes fiscales y abogó por la recuperación de las relaciones con Vietnam.

En 2017 le fue diagnosticado un cáncer cerebral, inició tratamiento, pero la enfermedad fue bastante agresiva y lo obligó a permanecer en su casa y abandonar su silla del Senado. A comienzos de 2018, el senador suspendió su tratamiento e inició los preparativos de su funeral, porque consideraba que el avance de la vejez y el cáncer era inminente.

Era llamado “el inconformista” en los pasillos del capitolio, por sus posiciones. Tras su fallecimiento no dejó de generar opiniones diversas en la política amerciana. El senador solicitó que Obama y Bush asistieran al funeral, pero no extendió la invitación al presidente Trump.

Con este tuvieron enemistades, de hecho, durante la campaña, el actual mandatario dijo que no consideraba a McCain un héroe porque se dejó capturar. “Personalmente prefiero a los que no se dejan capturar”, aseguró entonces Trump.

El presidente no se pronunció sobre la muerte sino tres días después, el lunes 27, cuando reconoció diferencias con el fallecido político Republicano, pero expresó “respeto” por el servicio que le prestó al país. Finalmente ordenó ondear a media asta la bandera nacional.

En su declaración final al pueblo estadounidense, emitida dos días después de su muerte, John McCain dijo que Estados Unidos es “una nación de ideales, no sangre y tierra”, una aparente referencia a un mantra de nacionalistas blancos que apoyan abrumadoramente a Trump y su promesa de “Haz que Estados Unidos sea grande otra vez”.

“Debilitamos nuestra grandeza cuando confundimos nuestro patriotismo con rivalidades tribales que han sembrado resentimiento, odio y violencia en todos los rincones del planeta. La debilitamos cuando nos escondemos detrás de los muros, en lugar de derribarlos”, dijo McCain.

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