El capo del narcotráfico que no tenía plata para estudiar en la universidad

El capo del narcotráfico que no tenía plata para estudiar en la universidad

4 de abril del 2016

El filosofo francés Jean-Jacques Rousseau tenía razón: “El hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe”.  Les a pasado a muchos. Phanor Arizabaleta Arzayús no es fue excepción.

Quien fuera reconocido como “el quinto capo” del Cartel de Cali, que murió este domingo en la capital del departamento del Valle del Cauca a los 78 años, pasó su adolescencia pegado a los libros. Su pasión.

En esa etapa de la vida, cuando aún soñaba con estudiar, destacarse, lograr un empleo legal (honorable) y de esta forma sacar adelante a su familia, Phanor se destacaba por su rigurosidad.

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“Esa dedicación se debía a la necesidad de mantener un cupo en el Colegio Académico de Buga, en el centro del Valle, y en especial, para defender una beca, indispensable ante las dificultades económicas de su familia”, escribió El Tiempo en un perfil que se le hizo en 1995.

En ese colegio logró en 1985 el título del mejor bachiller. Quería, dicen algunos en el Valle del Cauca, ser ingeniero, otros aseguran que quería ser abogado. Ni lo uno, ni lo otro.

“Pese a su deseo de seguir estudiando, las penurias económicas por las que atravesó su familia se impusieron y no pudo seguir una carrera universitaria”, reseñaba el diario.

Y se habló de los contrastes: Tenía dificultades económicas propias de una familia de origen campesino como son sus padres José Manuel Arizabaleta y Elvira Arzayús, contrastan con una veintena de empresas que, según el Comando Especial Conjunto (CEC) de Estados Unidos alcanzó a poseer.

Las policía colombiana lo calificó como  hombre violento y petulante. En 1995 el entonces director de la Policía Nacional, general Rosso José Serrano, lo señaló como presunto responsable de la muerte del sargento de la Policía Oscar Marino Muñoz, jefe de la Sijin en Buga.

Ese mismo año se entregó a las autoridades. El Juez 1 de Cali lo condenó a 28 años de cárcel por el delito de secuestro. Ese mismo juzgado lo condenó años después por narcotráfico.

A Arizabaleta le concedieron el beneficio de casa por cárcel. Una enfermedad del corazón evitó que lo encerraran en una celda.

“Pero en abril del 2003 la Policía lo sorprendió en una camioneta en el corregimiento de Villa Gorgona, en Candelaria. Luego de permanecer varios días en una clínica por su afección, le volvieron a otorgar el beneficio y tres meses después, las autoridades lo sorprendieron de nuevo violando la casa por cárcel”, recuerda El País.

Un año después un juez de ejecución de penas le suspendió la condena por enfermedad ya que le habían realizado una cirugía de corazón abierto y varios cateterismos.

El quinto capo duró fuera del radar durante seis años hasta que en septiembre del 2010 la Dijín de la Policía lo capturó por una solicitud de extradición de una Corte de Columbia. Habría seguido enviando droga al país del Tío Sam.

La extradición del capo se realizó el 8 de junio de 2011. Los cargos contra los Arizabaleta eran por enviar cocaína a Estados Unidos, según ese Gobierno, desde 1996.

En el proceso, Arizabaleta era solicitado, junto con su sobrino y seis presuntos narcos de Guatemala.

“La investigación reveló que aproximadamente a finales de 1999 o a principios de 2000, representantes de una organización de tráfico de narcóticos dirigida por Phanor Arizabaleta Arzayús (la DTO Arizabaleta) se reunieron con miembros de una organización de tráficos de narcóticos cuyo líder era Otto Herrera García, que se unió con otros grupos (…) La organización de Arizabaleta aceptó suministrar cocaína a varias organizaciones mexicanas”, explicó un informe de Estados Unidos.

Las autoridades de EE.UU. nunca le perdieron la pista e investigaron a uno de sus sobrinos. “Desde finales de 1998 o principios de 1999 hasta el 2002, la organización de Arizabaleta inició el contrabando de cocaína sacándola por mar y aire. Puesto que Phanor Arizabaleta se encontraba en la cárcel por esa época, otros miembros de confianza lo representaron (…) Orquestó el despacho de por lo menos tres o cuatro cargamentos de cocaína por vía marítima”, agregó el informe.

Luego sucedió algo curioso y poco habitual. Renunció “al resto del trámite de extradición”. Con esta medida buscaba agilizar su salida del país y su extradición a los Estados Unidos.En ese momento Phanor prefirió una cárcel en EE.UU. y no una tumba en Colombia.

Allá solo estuvo ocho meses. Phanor Arizabaleta Arzayús habría hecho parte de ese llamado “cartel de los sapos”. Personas que colaboraron con la justicia gringa. Eso le dio beneficios. La Corte de Columbia condenó a Arizabaleta a cuatro años, pero por una negociación con la Fiscalía solamente cumplió ocho meses en ese país y el año que estuvo preso en Colombia.

La decisión de la justicia americana fue polémica. El entonces director de la Policía Nacional. general Óscar Naranjo habló del tema: “Están verificando cuál es el tratamiento que están recibiendo los extraditables, y que están relacionados con beneficios judiciales de la justicia norteamericana, todo por cooperación () “un juicio de valor sobre esas decisiones no compete a la Policía, lo que nos compete es seguir incrementando esfuerzos para no permitir impunidad en Colombia”, dijo. en su momento.

El domingo Phanor Arizabaleta Arzayús  logró lo que pocos narcotraficantes consiguieron: Morir rodeado de su familia. No fue asesinado por un cartel enemigo, por una traición por parte de su misma gente, nada de eso. Murió de un infarto.

“De acuerdo con fuentes del Centro Médico Imbanaco, el excapo estuvo hospitalizado la semana pasada debido a complicaciones de salud y pero fue dado de alta.  No obstante, tuvo una recaída que lo obligó a regresar al centro asistencial y que ocasionó su fallecimiento por un infarto”