Neal Cassady, la inspiración de la Generación Beat

4 de febrero del 2019

Una vida improvisada y rápida que dejó una profunda huella.

Neal Cassady

wikimedia commons (Derecha)

“Conocí al chico de Kerouac, Neal C (Neal Cassady) poco antes de que bajase a echarse junto a aquellas vías de tren mexicanas para morir”, escribió Charles Bukowski, en su texto Escritos de un viejo indecente. Al igual que al último de los poetas malditos, Neal Cassady inspiró varias novelas, entre ellas varias de la Generación Beat en Estados Unidos, de la que se convirtió casi en un héroe.

Cassady nació el ocho de febrero de 1926, en tiempos de posguerra y tuvo su adolescencia cuando la desesperanza de motivó los primeros movimientos de la contracultura. Incluso su vida personal lo llevó a los caminos profundos de Estados Unidos, con un padre alcohólico y pobre que lo llevó a compartir una vida de calle.

Su adolescencia fue la mutación de ese pasado. Entre sexo, drogas y carros pasó la mayor parte de su juventud. Incluso llegó a pasar varios meses en prisión a causa de los robos de autos de cometía frecuentemente.

Cuando salió de la cárcel, un amigo suyo llamado Hal Chase lo llevó a un bar para presentarle a dos amigos de la Universidad de Columbia, se trataba de Jack Kerouac y Allen Ginsberg, con quienes entabló rápidamente una fuerte amistad.

Neal Cassady escribía moviéndose, viajando, paseando, así fuera mentalmente con experiencias alucinógenas producto del LSD. Esa visión de la literatura y la vida, improvisada y visceral, motivó el estilo que marcaría a la generación beat, pero su influencia en ese grupo de escritores llegó más allá de un estilo.

Moriarty, el personaje principal de En el camino, la novela de Kerouac, se llamaba en el manuscrito Cassady. Cuando se publicó el texto se cambió el nombre. En él el escritor describe cómo lo conoció y todas las vivencias que tuvieron. Además, fue una carta de Cassady la que hizo replantear la obra al escritor, en ella le decía:

“He sostenido siempre que cuando escribes tienes que olvidar todas las normas, el estilo literario y demás presunciones como palabras importantes, oraciones arrogantes y frases por el estilo; es decir, saborear las palabras como el vino y, adecuadas o no, escribirlas por lo bien que suenan”.

También fue central en la obra Ponche de ácido lisérgico, de Tom Wolfe, donde el padre del nuevo periodismo imprimió un viaje en bus con esa generación que pasaba la vida entre drogas, peleas, mujeres y literatura.

Otro de los que se vio fuertemente influenciado fue Allen Ginsberg, quien le dedicó una gran cantidad de su obra, debido a la tormentosa relación que mantuvieron. “Tierno espíritu, gracias por tocarme con/ Manos tiernas/ Cuando eras joven, en un cuerpo hermoso/Era un toque tan puro, esperanza más allá de la carne-maya,/Lo que eres ahora,/Impersonal, tierno/Me mostraste tus músculos/tu calor/hace veinte años/Cuando me recosté temblando en tu pecho/Pusiste tu brazo alrededor de mi cuello”, le dedicó en su poema Elegía.

Ese poema o escribió Ginsberg al enterarse de la muerte de Neal Cassady. Este último estaba en San Miguel de Allende, México, donde había vivido los últimos nueves años huyendo de la justicia. En medio de la borrachera se salió de la casa y empezó a caminar, bajo una lluviosa noche, apenas vestido con un pantalón y una camisa. Fue encontrado, al día siguiente, el 4 de febrero de 1968, arrollado en las vías el tren. Póstumamente se publicó una recopilación de textos titulada El primer tercio.

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