Padre Almanza, el ‘Venerable’ de Colombia

2 de agosto del 2017

Salvó inesperadamente su vida durante la catástrofe que hubo el 18 de mayo de 1875

Padre Almanza, el ‘Venerable’ de Colombia

Foto: Shutterstock

El padre Rafael Manuel Almansa Riaño nació el 2 de agosto de 1840 en Bogotá. Actualmente se encuentra en proceso de beatificación (declaración oficial por parte del Papa de la ejemplaridad cristiana de la vida de una persona). 

Sus padres fueron Ambrosio y María del Rosario; su padre fue sacristán y carpintero. Fue bautizado en la iglesia de Las Nieves. A los 13 años inició su formación religiosa en el Convento de San Francisco.  

En 1861 se vio obligado a abandonar sus estudios, cuando el presidente Tomás Cipriano de Mosquera expropió las tierras de la Iglesia Católica. Cuando se vio obligado a dejar la vida religiosa se refugió en Boyacá, para luego dirigirse a Pamplona.

Tiempo después, el 27 de mayo de 1866, recibió el orden sacerdotal. Este título se lo otorgó el obispo de Pamplona Bonifacio Antonio Tozcano. Inició su ministerio sacerdotal como coadjutor del obispo de Peralta.

Luego fue párroco de San José de Cúcuta. En este lugar salvó inesperadamente su vida durante la catástrofe que hubo el 18 de mayo de 1875 ya que ese día había salido al campo con un grupo de niños.  

En 1881 cuando se permitió nuevamente la vida religiosa, regresó a los franciscanos y fue nombrado capellán de la Iglesia de San Francisco de Bogotá. En 1985 representó a la comunidad colombiana en Roma.

Viajó a Roma para participar en el Capítulo General de la Orden Franciscana. Allí tuvo la oportunidad de conocer al Papa León XIII. En 1898, por incomprensiones del padre visitador provincial, dejó de pertenecer jurídicamente a la Orden Franciscana.

El 18 de diciembre de 1897 el Arsobizpo de Bogotá Bernardo Herrera Restrepo lo nombró capellán de la iglesia de San Diego, en Bogotá. En la Iglesia siguió predicando el evangelio y ejerciendo el apostolado.

Por más de treinta años realizó su labor, lo hizo con dedicación y entrega. Las personas admiraban su hálito de santidad. Se dice que los presidentes de la República lo consultaban.

En 1916 la prensa reseñó el evento que se realizó en la Iglesia de San Diego por su boda de oro por su ordenación sacerdotal. Cuando falleció el 27 de junio de 1927, se hicieron sonar las campanas de la Iglesia.

Unas cien personas visitaron sus restos, le llevaban algún objeto religioso para rendirle culto. Además, el Concejo de Bogotá le rindió honores con un monumento de mármol en su tumba.

El monumento está ubicado en el Cementerio Central de Bogotá, incluso el Concejo ordenó destinar un presupuesto para elaborar una estatua en su honor. En 1997 se le reconoció como Siervo de Dios por la Santa Sede y el proceso arquidiocesano.

Para su beatificación fue presentado por monseñor Álvaro Fandiño Franky. El 10 de mayo de 2016 el Papa Francisco aprobó el decreto y ahora se le reconoce como Venerable.

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