Pancho Villa, el caudillo adicto a la malteada de fresa

5 de junio del 2018

Villa invadió Estados Unidos en 1916.

Pancho Villa

Pancho Villa divide las opiniones en México, unos lo consideran un bandolero común y otros un héroe nacional. Lo que es cierto es que este hombre, llamado Doroteo Arango Arámbula, marcó la historia de ese país por su accionar subversivo. Hoy se celebran 140 años de su natalicio.

El revolucionario mexicano nació en Durango el 5 de junio de 1878, desde muy joven se dedicó a las labores del campo junto a sus padres. Se dice que no estudió pero aprendió a leer y a escribir, algunos dicen que por su familia, otros que durante su estadía en la cárcel.

Así se ha construido su vida, entre relatos varios que fundamenta la historia y aumentan el mito. Esas opiniones variadas surgen a partir de las hazañas heroicas que realizó Pancho junto a los villistas, y a través de los actos descarnados y violentos que realizó durante su vida.

Uno de los hechos que marcaron la vida de Villa tuvo que ver con su hermana. A mediados de 1984, Villa trabajaba con ella en la finca de Laureano López Negrete. Un día, uno de los hijos del dueño de la finca la violó, y él, enfurecido, tomó un arma y mató al agresor y huyó con su hermana. Para evitar ser capturado se refugió en las montañas de Durango.

Al estar oculto conoció a una banda de subversivos que era liderada por Francisco Villa, quien lo acogió y en el lecho de muerte lo nombró comandante. Por esa razón, Doroteo Arango cambió su nombre al del viejo comandante y, luego, se le apodó Pancho.

El hombre tenía un régimen estricto al interior de sus filas, prohibía en ocasiones el consumo de licor y a quienes incumplían o desertaban les aplicaba la pena de muerte. Se dice que no le gustaba el trago a pesar de haberse difundido la falsa idea de ser un hombre bebedor. Según algunos biógrafos y fotografías históricas, Pancho Villa, el caudillo mexicano, el invasor de Estados Unidos, el héroe charro, prefería la malteada de fresa.

Entre las hazañas más recordadas de su capacidad estratégica y su campaña guerrillera se recuerda la invasión a Estados Unidos el 9 de marzo de 1916. Con unos 500 hombres bajo su mando, antes de que saliera el sol, Pancho Villa se dirigió al pueblo de Columbus y atacó el fuerte militar americano de Furlong. Era la primera agresión que sufría Estados Unidos desde hacía un siglo.

Al parecer, todo era parte de un plan estratégico más que ofensivo. Salió del pueblo unos días después de que el presidente Woodrow Wilson ordenara su captura y dispusiera de un amplio arsenal militar, a cargo del general John J. Pershing, para liquidarlo.

Según algunos biógrafos y analistas, Pancho Villa decidió regresarse a El Parral en Chihuahua junto a sus hombres, hasta allí llegó el general para apresarlo, con la terrible sorpresa que el pueblo decidió tomar cualquier objeto para defender el territorio de la invasión americana.

El ataque no fue más que para producir una respuesta que, cuando ocurriera, exaltara el sentimiento nacionalista y defensivo de los mexicanos quienes, ofuscados, le exigirían al presidente Carranza una respuesta y al no recibirla, sentirían empatía por Pancho Villa.

El caudillo falleció en Parral junto a su compañero de armas Miguel Trillo por una emboscada del gobierno mexicano el 20 de julio de 1923.

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