El Greco se adelantó a su tiempo

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El Greco se adelantó a su tiempo

7 de abril del 2019

El pintor griego El Greco, conocido por su nacionalidad en España, terminó convirtiéndose en uno de los más influyentes pintores de Europa. Pero fue después de su muerte que logró acaudalar importancia porque en vida su obra fue despreciada.

Nació el Candía, actualmente reconocido territorio de Grecia, en 1541. Su nombre original fue Doménikos Theotokópoulos. Empezó sus estudios de pintura en Venecia, siendo discípulo de  Tiziano y Tintoretto, principalmente del primero y como parte de la Escuela de Venecia del Quinquecento. De ellos aprendió el uso de la luz y los colores cálidos.

Luego decidió viajar a Roma, para probar suerte y se convirtió en discípulo de Miguel Ángel, de quien aprendió el manierismo característico de su obra posterior. A pesar de esto, no encontraba suerte en la capital italiana. Un amigo le dijo que el rey Felipe II, en España, estaba buscando pintores para pintar el monasterio de El Escorial y decidió asistir para participar.

A la península llegó con Francisco Prevoste, el eterno ayudante italiano que lo acompañó hasta la muerte. El Greco se estableció en Toledo, donde permaneció el resto de su vida a pesar de haber sido rechazado por Felipe II y no tener el éxito suficiente con su obra en la ciudad.

Sin embargo, logró hacer varios contratos con iglesias y monasterios para pintar varias de las obras que luego fueron reconocidas incluso como tempranas del renacimiento. Como el encargo del ‘Martirio de San Mauricio’ para el altar de una de las basílicas.

Según el Museo del Prado, que conserva varias de las obras del pintor griego, “sus principales trabajos consistieron en la ejecución global de retablos para monasterios, parroquias y capillas, sucediéndose los de la parroquia de Talavera la Vieja (Cáceres), la capilla de San José y la capilla del Colegio de San Bernardino de Toledo, el Colegio de la Encarnación o de doña María de Aragón de Madrid, la iglesia del Hospital de Nuestra Señora de la Caridad de Illescas, la capilla Oballe de la parroquia de San Vicente Mártir o los del Hospital de San Juan Bautista o Tavera, también de Toledo, que dejó sin acabar a la hora de su muerte”.

Entre las más destacadas se reconocen ‘Visión del Apocalipsis’ que Picasso consideró como el inicio del modernismo, ‘El Soplón, de gran importancia para el uso de la luz y el estilo del pintor; El Entierro del conde Orgaz, que se encuentra en la Iglesia Santo Tomé de Toledo, y fue reconocido como el cuadro más complejo y lleno de simbología de su obra.

Falleció el 7 de abril de 1614, en Toledo. El Greco no dejó ningún testamento y poco se conoce de donde pueden descansar sus restos, trasladados de iglesia en iglesia. Sin embargo, los análisis posteriores de su obra lo han posicionado como un artista profundo, intelectual y filosófico que cargó en sus obras más allá de lo que los de su tiempo lo tacharon. Sin comulgar con las corrientes religiosas y siendo un juicioso revisionista del arte, como lo dejó escrito en en los márgenes de las “Vidas”, de Giorgio Vasari y de “Architettura”, de Vitruvio.

Por eso el valor de este pintor se considera tardío, ya que en vida su obra fue rechazada, pero causó gran influencia posterior en pintores y artistas españoles y europeos, por la capacidad interpretativa y representativa que imprimió en sus obras.