Amy Winhouse: la diva no tan diva

Amy Winhouse: la diva no tan diva

23 de Julio del 2017

En la música mundial hay un club exclusivo, selecto. Se llama el ‘Club de los 27’. Brian Jones, guitarrista de los Rolling Stones; Jimi Hendrix, guitarrista también, quizás el mejor del siglo XX; Janis Joplin y Jim Morrison, cantantes; Kurt Kobain, fundador de la legendaria banda Nirvana; y Amy Winehouse. Esos son los miembros. ¿Qué tienen en común? Todos, músicos brillantes y prometedores, murieron a los 27 años.

Amy Winhouse llegó a este mundo el 14 de septiembre de 1983, en Londres. Su voz de contralto fue mundialmente reconocida por ser “acústicamente poderosa” y por “transmitir profundas emociones”. Era hija de Michael Winhouse, conductor de taxi, y de Janis, empleada de una farmacia. Creció en los suburbios de Sothgate, en la capital británica. Desde muy niña, por la afisión a la música de Frank Sinatra que tenía su padre, Amy fue influenciada por el Blues, el Jazz y el R&B.

Tuvo su primera experiencia como cantante a los 11 años, cuando fundó la banda de rap Sweet ‘n’ Sour. Luego, a los 13, estuvo en una escuela de teatro, de la que fue expulsada por “no aplicarse”, y por hacerse un pirsin en la nariz. A esa misma edad le regalaron la primera guitarra, con la que empezó a componer.

Cuando conoció mejor el instrumento, y con sus propias canciones, Amy empezó a presentarse en algunos bares de Londres. Entonces tenía 16 años. Su novio de entonces, Tyler James entregó a una disquera un demo con algunas composiciones de la artista. Así consiguió su primer contrato con la disquera Island/Universal.

“Mi intención es la de componer canciones, lo más sinceramente posible, sobre cosas que me suceden y es mi deseo que la gente conecte con lo que cuento en ellas”, dijo en 2004.

Muy poco tiempo después, un productor de EMI, Salaam Remi, escuchó a Amy, y quedó muy impresionado con la voz de ella y con su estilo. Fue así como pudo producir su primer disco Frank, que salió a la venta en Reino Unido, en el 2003.

En la producción destacaron las influencias de Sara Voughan y Marcy Gray. Ganó un disco de platino y el tema Stronger than me figuró en las primeras posiciones de las listas de éxitos británicas. Además fue nominado a los premios Mervury music, y ganó un Premio Ivor Novello a mejor canción contemporánea.

El éxito mundial le llegó con el disco Black to black, de 2008. Con él, Amy logró un disco de platino en los Estados Unidos, así como la nominación a varios premios entre ellos los MTV music Awards. En la ceremonia de los Grammy de 2008, Amy ganó 5 premios. Ya era una estrella de talla internacional.  Desde entonces, Amy hizo algunas colaboraciones, entre ellas el tema it´s my party de Quincy Jones, que produjo al lado de Mark Ronson.

Paralelo a su exitosa carrera, Amy daba una dura batalla contra la adicción contra las drogas y el alcohol. Blake Fielder-Civil, su esposo desde el 2007 fue quién, en algún sentido la condujo por ese camino. Sin embargo, desde el 2008, Amy intentó rehabilitarse en varias ocasiones. Algunas de las actuaciones que ella dio durante esa difícil época de su vida, muestran el estado de ánimo y físico de Amy. En una presentación en Lisboa, por ejemplo, subió al escenario, completamente ebria y desaliñada.

Dos días antes de su muerte dio un concierto en Belgrado, Serbia, que fue califiucado como “desastroso”. La crueldad de la crítica hizo que ella cancelara el resto de la gira y volviera a casa.

Amy fue encontrada muerta el 23 de julio de 2011 en su apartamento de Londres. Las causas de la muerte no se conocieron en ese momento. Se decía que había sido una sobredosis. Sin embargo, cuando salió la información de la policía, se supo que había sido por una “ingesta no intencionada de alcohol”. En el cuerpo de Amy no había drogas.

Uno de sus amigos, le dijo a la prensa británica que Amy “estaba en problemas en ese momento porque tenía un par de compromisos que no se mantuvieron. Pero lo que la gente no se dio cuenta es que ella realmente lo sabía, y de hecho, ni siquiera lo saben, cuando estábamos haciendo el disco, y ahora mirando a todo el asunto, ella conocía que estaba en una gran cantidad de problemas, que no iba a vivir. Y no eran las drogas. Fue el alcohol hacia el final. . . . Era una cosa tan triste porque. . . ella era la única cantante que realmente cantaba lo que yo llamo el ‘camino correcto’, porque era una gran intérprete de jazz-pop. . . . Realmente, un gran cantante de jazz. Una verdadera cantante de jazz. Y lamento a que ese es el ‘camino correcto’ para cantar”.