El hombre que engendró a la bestia

3 de enero del 2019

Es posible que fuera hijo de un judío.

Alois Hitler

Wikipedia

Alois Schicklgruber, o mejor conocido como Alois Hitler, habría quedado rezagado al olvido de la historia si no hubiese sido el progenitor de uno de los hombres más infames de la historia reciente. Pero según los biógrafos del hijo, este hombre influyó de manera importante en la vida del líder Nazi de muchas, y quizá, malas maneras.

Nació en el municipio de Döllerscheim a mediados de 1837, su progenitor es desconocido; su madre era una aldeana austriaca que trabajaba en casas de personajes adinerados de la región, un día de verano parió un niño que no tenía padre conocido, por eso fue registrado como ilegítimo con el apellido materno, Schicklgruber.

Sobre el cambio de su apellido existen dos versiones. Consiguió un trabajo como director de aduanas gracias al esposo de su madre que le entregó su apellido ‘Hidler’, pero cuando ella falleció Alois quedó al cuidado de un hermano de su padrastro y este finalmente le heredó la titularidad de las aduanas, en el documento de propiedad cometieron el error de firmar como ‘Hitler’. Otros, como el historiador inglés Ian Kershaw, afirman que se trató de un cambio voluntario de Alois para abandonar un apellido de acento pueblerino.

Desde allí se fue haciendo famoso a nivel local. Sus ansias de dinero y afición al licor lo llevaron a casarse con una mujer adinerada y 14 años mayor que él, con ella estuvo viviendo y la cuidaba en la enfermedad, hasta que contrataron dos mujeres para ayudar en las labores de el hogar, entre ella Karla Polz, prima de Alois Hitler.

Había creado con méritos la fama de borracho y mujeriego, hasta que terminó involucrado con su propia prima. Ese romance lo descubrió la esposa y decidió separarse. Así que el camino quedó libre para casarse con Polz y el Vaticano avaló la unión incestuosa porque ella estaba embarazada.

La familia tuvo dos hijos y tres abortos, Hitler se convirtió en un hombre hermético y profundamente estricto, de hecho, quienes lo conocieron lo describían como aficionado a los uniformes, difícil de encajar e inaccesible para conversar. Se dice que le propinó varias palizas al futuro ‘Führer’ y le impidió ser pintor como lo soñaba en la juventud.

“No quería a mi padre, pero le temía”, aseguró Adolf Hitler en su autobiografía ‘Mi lucha’. El padre del dictador alemán murió el 3 de enero de 1903 a causa de una hemorragia cerebral y su hijo, de 14 años, tuvo que mantenerse con algunos empleos y subsidios de huérfano hasta su edad adulta.

Con el poder que alcanzó Adolf Hitler la sombra de su padre lo siguió persiguiendo, un medio sobrino suyo llamado William Patrik, lo sobornó a cambio de no revelar el linaje judío de su sangre; al parecer, el padre de Alois Hitler, es decir su abuelo, había sido un adinerado judío para el que trabajaba su madre. Eso lo llevó a mantener en secreto su origen hasta el final de la Segunda  Guerra Mundial cuando comenzaron las investigaciones sobre su verdadero linaje.

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