Las heridas que Rosalía de Castro sanó con poesía

24 de febrero del 2019

Una de las poetas más destacadas del siglo XIX en España.

Rosalía de Castro

foto:wikipedia

Rosalía de Castro es reconocida actualmente como una de las poetas más importantes de España, tanto en castellano como en gallego. Su literatura, de profundo sentimiento, costumbrismo, amor y crítica social, la posicionó como parte del Resurgimiento Gallego y, junto a Gustavo Adolfo Bécquer, como madre de la poesía moderna española.

Por los registros se sabe que nació el 24 de febrero de 1837 en Santiago de Compostela, pero poco se conoce de su origen, dado que fue registrada sin la firma de sus padres. Fue  hija ilegítima de un sacerdote llamado José Martínez Viojo, con María Teresa de la Cruz de Castro y Abadía, una mujer de escasos recursos que no pudo hacerse cargo de la hija.

El padre dispuso de ella y la envió al cuidado de sus hermanas, estableciéndose en Padrón, donde pasaría la mayor parte de su vida. En esa población Rosalía de Castro vuelve a reunirse con su madre y se mudan a vivir juntas. Aunque no la tuvo desde pequeña, la relación materna generó gran influencia en la poeta, como se evidencia en los poemas titulados A mi madre que escribió cuando falleció.

Poco se sabe de sus estudios, según los documentos que se conservan se deduce que sabía tocar guitarra y dibujar, posiblemente por clases tomadas en la Sociedad Económica de Amigos del País. También se sabe, por su correspondencia, que no dominaba la ortografía castellana.

Se casó en 1858 con el cronista de Galicia Manuel Martínez Murguía. Este fue quien la instó para publicar algunos de los poemas que había empezado a escribir desde los 12 años de edad, pero que la autora había preferido conservar para sí misma. Al parecer, fue el rechazo de las editoriales de la época a la pluma femenina lo que la hizo desistir en principio de publicar sus escritos.

“No dejan pasar nunca la ocasión de decirte que las mujeres deben dejar la pluma y repasar los calcetines de sus maridos”, escribió Rosalía de Castro en Carta a Eduarda.

Su esposo tuvo gran influencia en la producción literaria de la poeta. Tanto como uno de los primeros editores, como porque a través de él, Rosalía conoció a Antonio de Trueba, quien la inspiró en el movimiento gallego. Fue como respuesta al libro de este, titulado Libro de los cantares, que la escritora decidió publicar su primer libro en lengua materna llamado Cantares gallegos, un texto que le atribuyó gran reconocimiento y la posicionó como miembro del movimiento poético gallego.

Tuvo seis hijos, dos de ellos que murieron pequeños. Siempre se dedicó a las labores del hogar y la literatura, a pesar de que tras la muerte de su madre empezó una debilidad en la salud que la mantuvo siempre con grandes dolencias.  De su obra se destacan Cantares Gallegos (1863), Follas Novas (1880), La Flor (1857), La Hija del Mar (1859), Flavio (1861), A mi Madre (1863), Ruinas (1866), El Caballero de las Botas Azules (1867), El Primer Loco (1881) y En las Orillas del Sar (1884).

“Recibió con fervor los Santos Sacramentos, recitando en voz baja sus predilectas oraciones. Encargó a sus hijos quemasen los trabajos literarios que, reunidos y ordenados por ella misma, dejaba sin publicar, dispuso se la enterrara en el cementerio de Adina, y pidiendo un ramo de pensamientos, la flor de su predilección, no bien se lo acercó a los labios sufrió un ahogo que fue el comienzo de su agonía. Delirante, y nublada la vista, dijo a su hija Alejandra: ‘Abre esa ventana, que quiero ver el mar’, y cerrando sus ojos para siempre, expiró…“, escribió González Besada sobre el 15 de julio de 1885 cuando murió Rosalía de Castro.

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