El hombre que asustó a Estados Unidos

El hombre que asustó a Estados Unidos

6 de mayo del 2019

Orson Welles fue reconocido por un programa que cambió la historia de la radio en el mundo y que generó pánico entre los norteamericanos.

Este 6 de mayo, día en que se conmemora su nacimiento, se rememora una basta obra cinematográfica y teatral, considerada entre las mejores producciones de la historia.

Escuche la increíble vida de Orson Welles:

Nació el 6 de mayo de 1915 en Hollywood, California, hijo de una pianista y sufragista norteamericana llamada Beatrice Ives, y del empresario e inventor aficionado Richard Welles que desarrolló la lámpara de carbono para bicicletas.

Sus padres le ofrecieron una vida acomodada y se esforzaron por guiarlo en diferentes artes, lo que se convirtió en su destreza para la versatilidad que marcó su vida.

Desde pequeño destacó en el teatro, principalmente gracias Roger Hill, a quien él consideró siempre su maestro. Empezó a participar de actuaciones a los tres años de edad y en la adolescencia ya había conformado una compañía de Teatro.

Después de realizar algunas producciones teatrales de adaptaciones de textos de Shakespeare, Orson Welles empezó a adquirir gran fama por su capacidad actoral y narrativa en los círculos culturales.

La guerra de los mundos

Finalmente le ofrecieron un espacio de radio en la cadena CBS que se llamó The Mercury Theatre on the Air (Teatro Mercurio al aire).

Así fue que con apenas 21 años de edad logró causar pánico en Estados Unidos. El 30 de octubre de  1938 decidió hacer una adaptación de la novela La guerra de los mundos de H. G. Wells. Redactó todo el guión para radio como una noticia de último momento, con todos los personajes de la radio y un programa periodístico.

Cientos de personas se desesperaron pensando que la transmisión era real, algunos llegaron a despedirse de sus familias convencidos de que había llegado el fin del mundo. Orson Welles no dijo que se trataba de una ficción hasta el final de la transmisión. Luego tuvo que dar declaraciones en las que negó conocer el pánico que había causado, aunque el mismo director de la CBS le pidió decir que era falsa cuando se percató de la situación y el programa iba a la mitad.

Esa transmisión le abrió las puertas a Welles a Hollywood, además cambió la historia de la radio, fue materia prima de numerosos estudios de impacto y terminó generando una regulación en Estados Unidos para que no volvieran a transmitir ficciones sin alertar a la audiencia.

Fue gracias a esa transmisión que una compañía productora lo llevó al cine, para producir, dirigir y escribir dos películas. Se dice que su perfeccionismo exacerbado le impidió terminar varios proyectos, entre ellos la adaptación de Herat of Darkness a la gran pantalla.

Luego llegó el debut Ciudadano Kane, que lo catapultó a la fama y es considerada como una de las mejores películas de todos los tiempos. En ella dejó retratado al magnate de los medios de comunicación Charles Foster Kane, a quien no le agradó mucho la película, pero que le permitió a Orson alcanzar la fama como un importante director de cine.

Realizó unas 14 películas registradas como director, ente las que se cuentan Don Quixote, The Deep, The Heroine, Campanadas a medianoche, El proceso, Sed de mal, Macbeth, El extraño y El cuarto mandamiento.

De Andalucía se enamoró

El macartismo los señaló de militante comunista en los años 50 y su carrera se fue al declive.

Nadie lo contrataba y la persecución lo estaba llevando a la quiebra, así que decidió viajar a Europa, donde logró crear otras producciones y exploró a fondo el documental. Entre ellos, visitó Andalucía en España, ciudad de la que se enamoró.

Con Otelo consiguió la Palma de Oro en el Festival de Cannes, y posteriormente el actor Charlton Heston lo motivó a regresar a Estados Unidos para filmar la película Sed de mal.

La cinta se convirtió en un clásico del cine, la segunda obra maestra de Orson Welles, con el plano secuencia más largo de la historia.

El director falleció finalmente a los 70 años en Los Ángeles, a causa de un paro cardíaco producto de las arduas jornadas laborales que se imponía y la falta de dinero. Sus cenizas fueron esparcidas en Andalucía, el lugar donde se decía, fue más feliz durante su vida.

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