Tennesse Williams entre amor y locura

26 de marzo del 2018

Obtuvo dos premios Pulitzer en vida.

Tennesse Williams

Tennesse Williams fue uno de los escritores de teatro más aclamados de Estados Unidos de mediados del siglo XX. Su carrera llegó al mayor éxito y ganó en dos ocasiones el premio Pulitzer, pero tener que llorar en silencio la muerte de su pareja lo llevó a un declive de su carrera y luego de su propia vida.

Williams nació en Misisipi el 26 de marzo de 1911, bajo el nombre de Thomas Lanier Williams III. Pero por su acento sureño, sus compañeros de la Universidad de Mossouri lo apodaron Tennesse, ese fue el nombre que llevó hasta la historia.

Cuando tenía apenas 16 años, Tennesse Williams sufrió de difteria y tuvo que mantenerse recluido en casa, sin posibilidad de ir al colegio. Para que se entretuviera, su madre le regaló una máquina de escribir en la que empezó su principal vocación y conoció el gusto de la literatura.

“¿Por qué escribo? Porque encuentro la vida poco satisfactoria”

Tras terminar su carrera abandonó su casa por problemas familiares y empezó a vivir en Nueva Orleans, Lusiana. Mientras estaba allí escribió el que sería después su primer gran exito, el drama llamado Un tranvía llamado deseo.

Tennesse Williams encontró el amor

Se trasladó luego a Nueva York en sus planes por una vida bohemia y con mayor cercanía a la central artística de Estados Unidos. En esta ciudad llena de alcohol, drogas y sexo, Williams empezó a frecuentar los bares, pero con la particularidad y cautela que implicaba ser homosexual a mediados de 1940.

Se hizo amigo de Truman Capote y Paul Bowles con quienes empezó a caminar las calles de La Gran Manzana acompañados por botellas de licor. En esas andanzas conoció un amante ocasional que no pudo abandonar hasta su muerte.

Él fue Frank Merlo, un actor de películas Western en Estados Unidos. Tan pronto como conoció a Tennesse Williams se convirtieron en un complemento el uno del otro a pesar de que se llevaban casi 17 años de diferencia, Merlo fue desde entonces su compañero, su secretario, su representante y hasta su médico.

Aunque Merlo le guardó una profunda fidelidad a Williams, la rutina de alcohol y drogas de este lo llevaban a ser intermitente en su relación. El escritor recurría a barbitúricos para deshacerse de los pensamientos que lo agobiaban.

Uno de los peores recuerdos que lo agobiaban era el de su hermana Rose, una chica atractiva que la represión sexual la llevó a comportamientos poco normales, empezó a ser histérica entre los hombres, según contó su hermano, y que luego se convirtió en una locura permanente contra sus familiares.

“Todas vuestras teologías occidentales, todo el conjunto de los mitos, está basado en el concepto de un dios como delincuente senil”

Los padres tomaron la decisión de internarla en un hospital psiquiátrico. Los médicos le recetaron una lobotomia a la que Tennesse Williams se opuso fervientemente, pero que igual se realizó. Tras esto, Rose no podía controlar ni su propio cuerpo. Esa fue la mayor ruptura del escritor con su familia y el mayor golpe de su juventud.

Por esa razón, aseguran algunos biografos, el sexo se convirtió en un momento de ruptura hacia la locura en la obra de Williams.

Pero el golpe fulminante lo recibió después, cuando Merle falleció de cáncer en 1963. Williams ya había obtenido el Pulitzer por un Tranvía llamado deseo y otro por Una gata sobre el tejado de zinc. Era un escritor exitoso, sus obras El zoo de cristal y La noche de la iguana obtuvieron los premios de la crítica.

“Siempre hay un tiempo para marchar aunque no haya sitio a donde ir”

Era valorado en el mundo del cine y el teatro pero tras la muerte de su compañero, las obras no volvieron a tener el mismo reconocimiento. Tennesse Williams tampoco recuperó la constancia, se sumió en el alcohol hasta febrero de 1983 cuando decidió tomarse un tarro entero de barbitúricos, pero en medio de la desesperación se tragó la tapa del envase y murió por asfixia.

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