Paul Tibbets, el hombre que lanzó la bomba atómica

1 de noviembre del 2018

Se saboreó y sintió un extraño sabor de amalgama en su boca, hacía apenas 56 segundos había ordenado presionar el botón que expulsaba la primer bomba atómica de la historia sobre la ciudad Hiroshima, en Japón. Minutos antes de ese hecho, Paul Tibbets estaba sentado al mando del avión Enola Gay, bautizado así antes de […]

Paul Tibbets

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Se saboreó y sintió un extraño sabor de amalgama en su boca, hacía apenas 56 segundos había ordenado presionar el botón que expulsaba la primer bomba atómica de la historia sobre la ciudad Hiroshima, en Japón.

Minutos antes de ese hecho, Paul Tibbets estaba sentado al mando del avión Enola Gay, bautizado así antes de iniciar el vuelo en honor a su madre, y luego de que el tripulante Thomas Ferebee presionó el botón, él sonrió y se dirigió a sus compañeros, que hasta el momento desconocían lo que acababan de hacer, “amigos, han arrojado la primera bomba atómica de la historia”, les dijo.

Tan pronto vio el resplandor y la estela de humo que se alzó hasta el avión a 9.000 pies de altura de la ciudad, emprendió la maniobra de huida que había ensayado miles de veces antes. El entrenamiento militar y su convencimiento sobre el enemigo, solo le permitió a Paul Tibbets, director de la operación, sentir alivio, según dijo entrevistas, porque esas eran señales de que había cumplido con su trabajo.

“No perdí ni una noche de sueño por Hiroshima”, dijo después el piloto en entrevistas a medios de comunicación. Su tranquilidad se basaba en que había cumplido con lo que le habían pedido, había obedecido y porque lo habían convencido de que esa operación le acabaría con la guerra y salvaría la muerte de sus compañeros marines.

Lo segundo resultó engañosamente cierto, la guerra terminó tras las bombas a causa del temor de una nueva detonación como ocurrió luego en Nagasaki, pero salvó las vidas de los militares a cambio de más de 140.000 japoneses muertos y otros miles que sufrieron para siempre las consecuencias de la radiación.

Paul Tibbets nació en Quincy, Illinois en 1915, ingresó a la Fuerza Aérea en 1937 y al inicio de la Segunda Guerra Mundial fue promovido al escuadrón Bombardero 340, desde la cual adelantó varias operaciones en contra del ejército Nazi.

Al regresar a Estados Unidos se convirtió en un experto de los aviones B-29, tanto que ayudó a la adecuación del avión para poder cargar la bomba atómica que detonó en 1945.

Alcanzó a salvar la tropa que estaba lista para suicidarse con cianuro en caso de ser derribado el avión, después quiso ser parte del bombardeo a Nagasaki, pero no le confiaron tal operación. Finalmente fue a ese territorio y lo recorrió, según él por un interés científico.

Aunque el resto de la tripulación del Enola Gay, resultó con problemas psicológicos y sociales, como alcoholismo y otros comportamientos, él estuvo sano hasta el 1 de noviembre de 2007 cuando falleció en su casa. Pidió que no colocaran lápida ni lo velaran para evitar retaliaciones.

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