Sonia Osorio

Sonia Osorio

29 de marzo del 2011

Este lunes murió a la edad de 83 años una de las grandes figuras del ballet en Colombia, Sonia Osorio, a raíz de una pulmonía e infección renal. Se encontraba hospitalizada desde el 17 de marzo en la Clínica Medihelp de Cartagena. Su cuerpo será velado a partir de hoy en la sede del Ballet de Colombia en Bogotá, y la ceremonia fúnebre se realizará mañana 30 de marzo en la Catedral Primada.

Sonia fundó el Ballet Nacional de Colombia en 1960, un grupo folclórico en el que las raíces ancestrales y tradicionales de Colombia se cruzaron con las técnicas modernas del ballet y el espectáculo.  Se le reconoce su legado en la investigación que realizó sobre las raíces culturales de las diferentes etnias y grupos, que logró transmitirle al mundo en los ritmos tradiciones de las diferentes regiones. Fusionó todo esto en extraordinarios montajes, que ella mostró con originales coreografías, como El baile del garabato, La Leyenda de El Dorado, El Currulao, El Carnaval de Barranquilla, el Mapalé, el Abozao, la Cumbia, la Guaneña, el Bullerengue, el Joropo, el Sanjuanero, el Pasillo, el Bambuco y el Mercado Campesino.

Nació el 25 de marzo de 1928, desde muy pequeña  estuvo en medio  del baile y del teatro. Comenzó a bailar a los tres años, “Bailo desde que tengo uso de razón”, solía admitir la bailarina. Quienes la conocieron desde pequeña recuerdan aquella vez que a los tres años bailó para la poetisa Gabriela Mistral en un homenaje que le realizaron en Barranquilla. Fue La Arenosa la ciudad donde pasó sus primeros años de infancia, a pesar de haber nacido en Bogotá. Fue a los 9 años, cuando regresó a la capital, en donde empezó su formación en la música clásica y el arte.

Hija de Luis Enrique Osorio, precursor del teatro en Colombia y Lucía de Saint-Malo pianista, quienes desde los 9 años le proporcionaron una intensa formación intelectual, a través de la música clásica, historia del arte y la lectura. Incursionó por igual en la danza moderna, en el tap y en el folclore colombiano en general, con distintos maestros en los viajes que hizo con su familia por el mundo, donde conoció a Magda Brunner, primera figura del Ballet de Viena, quien sería su maestra fundamental.

Estudió ballet y danza moderna en Estados Unidos, así como en distintas ciudades europeas y suramericanas, dedicándose en especial a la coreografía y técnicas de espectáculo. Para los bailarines de su ballet, conformado por bailarines profesionales y dedicados de tiempo completo a este arte, Sonia Osorio más que una directora fue una madre, les transmitió la energía a cada uno de sus movimientos, y su disciplina, de la cual era famosa.

Fue rebelde, transgresora y cuando alguna vez un cura amenazó con excomulgarla por unas palabras impertinentes que escribió sobre los Reyes Católicos, dijo que ella se había autoexcomulgado a los 12 años. Se casó tres veces en épocas en las que el matrimonio era para siempre: primero con un alemán, con quien tuvo dos hijos: Kenneth y Bonny Blue Siefken. Luego, en Paris, con el maestro Alejandro Obregón, con quien dijo haber vivido los 10 años más felices de su vida. “He medio amado a varios, pero amado amado, sólo a uno”, dijo alguna vez en una entrevista a El Espectador. De ese matrimonio nacieron sus dos hijos Rodrigo y Silvana. Luego contrajo nupcias con un marqués italiano, con quien tuvo a Giovanni Lazoni. Abuela de siete nietos.

El año pasado, la mujer que daría una nueva vida a la danza tradicional colombiana, fue condecorada con la Cruz de Boyacá, en el marco de los 50 años de la fundación de su grupo artístico y como reconocimiento de una larga estela de triunfos nacionales e internacionales, llevó con honor el folclor y la imagen del país a los más selectos escenarios en todos los rincones del mundo.