Víctor Jara, víctima de la dictadura chilena

28 de septiembre del 2018

Victor Jara es uno de los mártires de la resistencia chilena, asesinado por la dictadura de Augusto Pinochet porque en derechistas causaba molestia la protesta en forma de poesía, canto y son de guitarra en manos de Jara. Nació en San Ignacio, una población rural de Chile, en una familia campesina. Desde pequeño aprendió los […]

Alan Jara

Victor Jara es uno de los mártires de la resistencia chilena, asesinado por la dictadura de Augusto Pinochet porque en derechistas causaba molestia la protesta en forma de poesía, canto y son de guitarra en manos de Jara.

Nació en San Ignacio, una población rural de Chile, en una familia campesina. Desde pequeño aprendió los oficios del campo y de su madre el arte del canto. Ella conseguía ingresos entonando canciones en funerales y entierros, lo que inspiró a Víctor Jara.

Entró al ejército luego de quedarse huérfano de madre y al regresar ingresó al coro de la Universidad Técnica del Estado, actualmente conocida como Universidad de Chile, y desde allí conoció a diferentes militantes del partido comunista hasta que finalmente se unió al movimiento músico-social de la canción chilenas.

Se unió al grupo de teatro de la universidad e inició gran amistad con Violeta Parra, una cantante, pintora y escultora que le enseñó diferentes artes. Después pasó a dirigir el grupo de teatro y produjo varias obras, una de ellas premiadas en Gran Bretaña.

En 1967 publicó su primer álbum que lleva por nombre ‘Víctor Jara’ en solitario. Esta producción le dio reconocimiento y pronto empezó a apoyar al partido comunista y la candidatura de Salvador Allende, para el que escribió y cantó el himno.

A mediados de los años 1970 surge con otro álbum de mayor relevancia y que expone su capacidad creativa, con canciones como El derecho a vivir en paz, La población y Canto libre. Tiene más de 20 compactos, pero también participó con otros artistas y agrupaciones hasta el 11 de septiembre de 1973.

Ese día, escuchó a través de la radio el discurso de despedida de su amigo Salvador Allende, mientras se escondía en la Casa de la Moneda, por el asedio de los militares rebelados a mando de Pinochet que buscaban con bombas y tiros de fusil, la muerte del presidente.

Al saber que había muerto, Víctor Jara se fue para la universidad, donde se encontró con un grupo de amigos que se tomaron la institución para hacer frente a la recién instalada dictadura. Pero bastó una noche para que los militares llegaran y apresaran a más de 600 estudiantes para ser torturados en el Estadio Chile.

Todos entraron en fila al centro deportivo. Allí, mientras formaba junto a su guitarra, uno de los oficiales gritó: “A ese hijo de puta me lo traen para acá”. Los militares lo sacaron de la fila a culatazos de fusil y patadas. Lo habían reconocido y se ensañarían con él para callarlo.

La tortura siguió varios meses, según contó uno de lo sobrevivientes y amigo del cantante. Los excesos llegaron hasta romperle las manos y cercenarle la lengua para obligarlo a cantar. Su cuerpo fue hallado el 16 de septiembre tirado tras un edificio, junto a otros cinco cuerpos. Jara tenía 40 disparos en su cuerpo.

El Estado Chile fue renombrado con el nombre del cantante en 2003 y en 2009 su caso reabierto con el juicio a varios militares, entre ellos al comandante Cesar Manríquez Bravo y el teniente Pedro Barrientos, el primero director del campo de torturas y el segundo ejecutor del asesinato.

En 2009 su cuerpo fue trasladado para un entierro digno precedido por su familia, seguidores y la entonces presidente Michelle Bachelet.

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