Frank Ramírez dejó pintada la televisión

19 de febrero del 2018

Frank Ramírez amaba pintar más que actuar.

Frank Ramírez

Muchos recordarán a ese anciano al borde de la muerte, de barba blanca y cabello largo, que peleaba con sus familiares por la herencia que dentro de poco tendría que repartir. Ese personaje es Evaristo Salinas, el viejo protagonista de Pecados Capitales, que fue interpretado por Frank Ramírez.

Pero a Frank no le gustaría ser recordado así. Él decía “la televisión no tiene memoria, pero el cine sí”. Tal vez le gustaría ser recordado como el abogado honesto, de maletín de cuero y el mismo vestido siempre, que defendió a capa y espada el inquilinato que un rico quería expropiar, en La estrategia del caracol.

O quizá solo le gustaría ser recordado por su nombre, porque siempre se resistió a ser encasillado en el mismo papel, le gustaba salirse de él, explorar; por eso el director Víctor Gaviria dice que debería calificarse a Frank Ramírez por los papeles que rechazó, más que por los que interpretó.

Crítico siempre de su propio trabajo, trataba de huir, esconderse, desaparecer, solo para no asistir a las premieres de las producciones, con tal de no verse en la pantalla. Renunció, ya en sus últimos años, a la televisión porque consideraba que se hacía mal, contra el tiempo y eso no daba calidad. Juró volver cuando lo atrapara un personaje, pero lo alcanzó la muerte el 19 de febrero de 2015.

La vida de Frank Ramírez

Llegó a New York en la época revolucionaria del arte, en puro auge de The Beattles. Allí aprendió, leyó y se interesó por los artistas que caracterizaron su vida. Mientras estaba en la Gran Manzana, llenó un formato para ir a la guerra de Vietnam con uniforme de Estados Unidos, al final dijo que tenía una objeción. El militar lo llevó a su oficina y le preguntó cuál era su queja para no ir a las filas armadas.

“Soy incapaz de recibir órdenes, me dicen siéntese y yo me paro”, repuso Frank.

Después de eso entró a una de las academias más grandes de actuación en Norte América. A mediados de 1960 entró a la academia Actor’s Studio, lugar por donde han pasado estrellas como Marlon Brando, James Dean, Robert de Niro o Jack Nicholson, por mencionar algunos.

Tenía dos ídolos, que calificaba como sus verdaderos dioses. Akira Kurosawa, uno de los más celebres directores de cine de Japón y Pablo Picasso, el famoso pintor y escultor español. De ellos rescataba su disciplina, rigurosidad y ambición.

Uno de sus mayores placeres era la pintura a la que se dedicaba desde pequeño, de hecho considera que la actuación fue un valor agregado, pero lo que añoraba era trabajar frente al lienzo. Decía que aunque no era bien pago, no dejaría de pintar por un papel que no le gustara.

De hecho, es por la pintura que se dejaba crecer el cabello y la barba, le gustaba pintar de noche y el bello facial lo protegía del frío insoportable de la madrugada. “Si me acuesto temprano, siento que me estoy perdiendo de algo”, decía el actor. A eso se dedicó sus últimos años, a pintar con colores traídos de Nueva York.

Su paso por la pantalla

Además de las producciones ya mencionadas, Frank Ramírez actuó en otras producciones nacionales e internacionales. La ley del revólver (1973), serie televisiva estadounidense y la película Law and order (1976). En colombia participó en producciones como La Saga: negocio de familia (2004) y En los tacones de Eva (2006), finalmente en películas reconocidas tales como Ténicas de duelo: una cuestión de honor (1988) y Águilas no cazan moscas (1994), ambas dirigidas por Sergio Cabrera; también en Cóndores no entierran todos los días (1984), dirigida por Francisco Norden.

Su última participación fue en la adaptación colombiana de Metástasis (2014), donde interpretó al anciano de silla de ruedas. Murió el 19 de febrero de 2018, a los 65 años, en la clínica Marly, con el parkinson avanzado de años anteriores y la complicación de un cáncer.

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