Tomás Moro perdió la cabeza por oponerse a Enrique VIII

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Tomás Moro perdió la cabeza por oponerse a Enrique VIII

7 de febrero del 2019

Tomás Moro se convirtió en uno de los teólogos más fuertes del Reino Unido, llegó a ser canonizado por la iglesia católica, pero sus convicciones y posiciones morales lo llevaron a ser decapitado por orden de Enrique VIII, al querer frustrar la relación de este último con Ana Bolena.

Tomás Moro nació el 7 de febrero de 1473. Cuando tuvo edad, su padre, un juez, lo envió  al colegio de la Universidad de Oxford. Su papá le enviaba el dinero contado, por lo que Moro tuvo que rechazar cualquier salida a divertirse. Decidía quedarse en la Universidad leyendo y estudiando hasta que llegó a ser abogado y profesor.

Aunque intentó unirse a varias congregaciones religiosas, su vida no podía estar tan vinculada a la vida de clérigo, así que decidió formar una familia, dedicarse a la escritura y la lectura. Conformó una familia y empezó a dedicarse a la política.

A mediados de 1515, aspiró a los cargos políticos de la corona y ser parte de la corte del rey Enrique VIII. En ese tiempo también publicó una de sus obras más famosas, Utopía, en el que plantea una sociedad gobernada por los filósofos, con una postura platónica, que buscara el bienestar de la sociedad.

Logró conformar parte de la corte por el reconocimiento que había ganado en la teoría de gobierno y sus obras ampliamente difundidas, pero fue esa misma posición la que lo llevó a perder literalemente la cabeza el 6 de julio de 1535.

El rey quería tener un hijo varón y tras años de intentos con su esposa Catalina de Aragón, solo nació una niña María, que luego fue reina. Por eso decidió dar vía libre a su amorío con Ana Bolena, se divorció y pidió permiso para casarse con ella. Pero la iglesia católica no se lo permitiría y Tomás Moro, como canciller de Londres y antiguo político del Reino Unido, hizo una ferviente oposición a ese matrimonio.

El rey lo encerró para hostigarlo a aceptar el nombramiento de Enrique VIII como cabeza de la iglesia, pero Moro no contrarió sus posiciones y pasó más de diez meses en la Torre de Londres. Hasta que el rey ordenó su decapitación acusado de alta traición.

Por defender los principios de la iglesia católica, Tomás Moro fue canonizado en 1935, como un mártir de la religión.