Economía de influencia

Publicado por: maria.vargas el Sáb, 17/10/2020 - 10:45
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Por: Nohelia Durán.
Nohelia Durán

A propósito de la  revolucionaria guía de buenas prácticas para influenciadores, que, por cierto, sólo hizo eco en el hecho de implementar un # (Hashtag) en las publicaciones anunciando si es contenido patrocinado, alianza comercial, o simplemente mencionando que es publicidad; considero que, pese a las críticas y señalamientos, los influenciadores siguen, y seguirán siendo, por lo menos en los siguientes años, un recurso valioso para las marcas que han entendido las nuevas formas de hacer publicidad.

Pero de lo que quiero hablarles hoy, es de la relevancia económica de este nuevo y legitimo oficio que ha cambiado las reglas del juego para las empresas tradicionales en Colombia, dado el alcance que puede conseguir una celebridad con la cantidad de seguidores de James Rodríguez, por ejemplo. Ilustrémoslo así: El reconocido jugador de fútbol tiene actualmente 46,5 millones de seguidores, eso es poco menos del total de la población en Colombia, y una publicación suya puede impactar por lo menos al 50% de esa audiencia que tiene. Entonces, imagine lo que puede significar para un anunciante este tipo de publicidad dado que antes ese alcance era impensable. 

Ciertamente, no hace mucho tiempo, era inimaginable que publicar contenido en las redes sociales pudiera clasificarse como un empleo formal y genuino, hoy los influenciadores, al igual que los emprendedores crean negocios y aportan a la economía de diferentes maneras.

A la luz de esto, que también es una nueva normalidad, ¿Cambiarían sus trabajos o sus puestos de oficina de 8 am a 5 pm, por este trabajo poco convencional? Muchos calificarían esto como una aspiración tonta, pero los incentivos monetarios actuales refutan esta teoría en contra de los influenciadores. 

En esa medida, ¿Cuánto puede cobrar un influenciador? o ¿Puedo ser un influenciador si tengo 1.000 seguidores? Ante estas inquietudes la respuesta será: Depende. Depende de la cantidad de seguidores que tengas y de la relevancia del contenido.

Las empresas gastan el 69% de su presupuesto en influenciadores y pagan hasta USD$3,500 por publicación, según el artículo The economics behind becoming an Instagram influencer”. En esa medida, influenciadores podemos ser todos, así tengamos tan solo 1.000 seguidores, porque todos poseemos ese don de influencia, de hablar bien de algo que nos funciona a nosotros y es así como se conquista una audiencia y se empieza a crear contenido de valor que se replica, y llega al oído de los anunciantes.

Al mismo tiempo, el beneficio para los anunciantes es enorme por las sofisticadas herramientas que existen en el mercado para medir los resultados a través del uso de influenciadores. Estos datos a su vez, se traducen en conversiones inmediatas como ventas, reconocimiento de marca, tráfico a los puntos de venta, posicionamiento del nuevo producto, entre otros.

Inicialmente, la dinámica económica era la siguiente: Cuanto mayor era la remuneración que se ofrecía, mayor era el número de candidatos en la oferta laboral que estarían dispuestos a trabajar, lo cual es una razón bastante intuitiva de por qué más personas están siguiendo el estilo de vida de los influenciadores. Pero puede que la dinámica está cambiando debido a la saturación de influenciadores,siendo así, esto provocaría que la oferta de trabajo disminuyera, al tiempo que se reduciría su remuneración. 

En cualquier caso, está claro que el impacto de estas nuevas formas de trabajar repercuten en la manera en que vivimos y hacemos negocios, lo que nos indica que la dinastía de los influenciadores está en pleno apogeo. 

Así que si usted es de los que está pensando en crear contenido ¡anímese! siempre y cuando tenga la disposición de cosechar una audiencia y hacer contenido de valor, por ejemplo: podría realizar contenido en finanzas personales, Educación,incluso a las STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Así las marcas reconocerán su trabajo, y tendrá oportunidad, aún cuando el mercado esté saturado porque no será un contenido más del montón.