Estrés pos-covid: el nuevo enemigo de la salud mental

Publicado por: maria.vargas el Jue, 04/06/2020 - 17:35
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Por: Rodrigo Riaño.
Rodrigo Riaño

En la actualidad, se lucha contra una enfermedad invisible, que, aunque tiene nombre y características claras para el mundo científico, para muchas familias se trata de algo que está allí afuera, pero no se sabe exactamente qué es. Solo saben que tienen que cubrirse la boca y lavarse las manos para no contagiarse, pero, en las noticias pueden ver que el número de contagiados asciende a más de 6.5 millones de personas. 

De esta manera, el confinamiento, las restricciones, las estadísticas y las historias sobre personas contagiadas que se comparten entre familiares, vecinos, compañeros de trabajo y estudio, se han convertido en una fuente primaria de estrés y lo complejo es que muchas personas en el mundo no tienen las herramientas psicológicas para afrontarlas. 

Adicional a todo lo anterior, hoy los países se preparan para regresar a lo que se ha venido llamando como “nueva normalidad”, lo cual de normalidad no tiene mucho, y por el contrario se trata de una bomba para la mente de cualquier individuo, que ahora tendrá que considerar salir a la calle a enfrentarse contra este enemigo invisible, y cada quien llevará la carga de estar esperando no contagiarse, así como la presión de esperar que ninguno de sus familiares enferme a causa del virus.

Algunas manifestaciones de una salud mental afectada, que se puede presentar en el tiempo pos-COVID19 pueden ser las siguientes:

  1. Estrés pos-COVID19: Las personas que tuvieron familiares que murieron por COVID19 o que estuvieron hospitalizadas a causa del virus estarán teniendo pesadillas y rememorando permanentemente la situación traumática, habrá un aumento en el ausentismo laboral y académico en este grupo de personas, pues estarán permanentemente tratando de evadir lugares, personas o situaciones en particulares que tengan asociadas con los efectos negativos de la enfermedad.
  2. Ataques de pánico: Puede volverse común que, en el transporte público, en la calle o en los sitios de trabajo o estudio, se observa a personas que se bloquean a causa de un ataque pánico, se encuentren hiperventilando y aterradas por el miedo a morir. A partir de esto, se puede desencadenar la agorafobia y las personas evitaran salir del contexto seguro de su hogar.
  3. Paranoia COVID19: Se podrán observar personas en la calle que permanecen hiperalertas, se asustan ante cualquier movimiento extraño, habrá discusiones en los espacios públicos a causa de una persona que estornude muy cerca del otro. En los sitios de trabajo y en los espacios académicos las personas se rehusarán a trabajar en equipo y los individuos estarán implementando estrategias de autoaislamiento social.
  4. Compulsiones COVID19: Asociado a la misma ansiedad, las personas no van a querer tener contacto físico con superficies, pasamanos, la ropa de las otras personas, van a tener resistencia a compartir el mismo aire con otros y van a dedicar una buena parte de su tiempo a estar pensando en los efectos que puede tener sobre su salud el hecho de interactuar con un entorno con altas probabilidades de estar contaminado, teniendo como efecto una pérdida de la atención en sus tareas laborales o académicas.
  5. Ansiedad por separación en niños: Muchos menores de edad, volvieron a experimentar lo que es estar 24/7 con sus padres o cuidadores primarios, retornar a la escuela va a ser un reto para ellos, y van experimentar la ansiedad que experimentaron la primera vez que se quedaron solos en sus planteles educativos, más aún cuando saben que hay algo afuera que no saben muy bien que es, pero que pone en riesgo de muerte la vida de sus abuelitos o incluso padres.
  6. Rupturas amorosas pos-COVID19: Muchas relaciones de pareja se pudieron haber gestado durante el periodo COVID19 gracias a las redes sociales, en gran parte motivadas por el deseo de encontrar una compañía en el aislamiento y la posibilidad de tener tiempo para interactuar con algún amigo o amiga del pasado que poco a poco terminó convirtiéndose en una relación afectiva fundada bajo una falsa sensación de enamoramiento. La vuelta a la “nueva normalidad” pondrá en un contexto real a dichas parejas, vendrá el proceso de consciencia de la no afinidad en varias dimensiones de la vida y habrá una mayor demanda de soporte y acompañamiento por desamor. 

Así como estos 6 puntos, se podrían seguir enumerando otros, pero lo más importante es que los países de LATAM afinen sus políticas para tener la capacidad de atender esa demanda de atención psicológica. 

Durante las acciones de confinamiento y sana distancia, la preocupación de las autoridades locales y nacionales era la disponibilidad de camas en las Unidades de Cuidados Intensivos UCI, pero la preocupación actual debe ser la disponibilidad de escenarios de atención psicológica para toda la población y no estamos hablando de escenarios tradicionales, sino de escenarios soportados en soluciones tecnológicas, dando espacio a la telepsicología o e-psicología. Lo complejo del asunto es que en muchos países de la América Latina y el Caribe existe entre los mismos gremios de psicólogos y grupos de usuarios, una resistencia a considerar que es posible una atención psicológica eficaz en línea.

¿Estamos preparados?