Remberto Burgos de la Espriella

Médico Neurocirujano, miembro Academia Nacional de Medicina. Miembro Honorario Academia de Cartagena. Presidente Honorario Federación Latinoamericana de Neurocirugia.Expresidente Asociacion Colombiana de Neurociriugia.Especialista en Gobierno y Asuntos Públicos.

Remberto Burgos de la Espriella

Sesgos: Nuestro engaño

¡Cuántos animales de la misma especie guardo Moisés en el arca? Es una pregunta simple y respondemos: dos, tres o cuatro. ¿Estamos seguros? Moisés nunca cimento un arca y mucho menos guardo animales en algo que no había construido. No edificamos en nuestra mente la realidad como una fotocopiadora o procesador de textos, sino que la establecemos poco a poco para adecuarla nuestros conocimientos y experiencia. Quizá la primera conclusión es que vamos por la vida sin procesar correctamente la información y ahí caemos en los sesgos. Qué tal si preguntamos, cuanto animal guardo Petro y seguramente hubiésemos corregido la pregunta desde el inicio: la memoria humana se organza por categorías y allí en una de ellas están los personajes del Antiguo Testamento. Algunos lo llaman sesgo del punto ciego, no pensamos que lo tenemos y es la dificultad para detectar nuestros propios sesgos.

Son aquellos errores o fallas que cometemos a hora de interpretar realidades e influyen en como actuamos o en las decisiones que tomamos. En otras palabras: los juicios que emitimos sobre estos hechos están influenciados por estos sesgos o errores del pensamiento. Varios ejemplos: un simple incidente y nos permite extender una generalización de los ocurrido. Frecuente en las personas que utilizan siempre, todo, nada. Magnificar las cosas y convertirlas en catástrofes: ocurrirá algo que no tenemos capacidad de soportarlo. Que tal el sesgo de personalización: ocurre cuando pensamos que la gente siempre está hablando de mi como individuo. Peligroso el sesgo de la arrogancia: sobreestimamos nuestras capacidades y todo nos parece “obvio” castigándose las decisiones de los demás. Sancionamos a los que no han tomado las decisiones correctas y no señalamos a los que la hicieron. Hay una franja pequeña pero peligrosa: nos culpamos a nosotros mismo por lo que ha sucedido y no analizamos completamente la secuencia de los hechos.

Hay que tener presente que nuestro cerebro respondiendo a una necesidad evolutiva y de supervivencia se ha desarrollado y modificado para hacer frente a los cambios y novedades del entorno. Construye y busca atajos para hacer frente a las urgencias del entorno. Podemos decir con certeza que se deben a Heurísticos o atajos mentales. Surgen del contexto evolutivo, se enseñan y aprenden como trampas mentales. Nos afectan en todas las esferas de nuestras vidas. Hay que considerar que son positivos es no entenderlos, son perjudiciales cuando resultan fuera de control o en condiciones que no son las apropiadas. Nos llevan a los dos tipos de pensamientos: Sistema 1 y Sistema 2. El 1) es el antiguo, lo compartimos con los demás animales.

 

Es muy rápido, nos ayuda a producir respuestas para adaptarnos al ambiente los más rápido posible. El Sistema 2 es racional, crítico y académico. Muy lento y costoso. A diferencia del 1) no se activa por defecto al nacer y debemos configurarlo adecuadamente con muchas horas de pensar lentamente. Su uso es agotador y no podemos tenerlo encendido todo el tiempo. El Sistema 1 es el responsable de los heurísticos y que caigamos muy frecuentes en los sesgos cognitivos pues las condiciones cambian y viajamos con el piloto automático encendido.

Como nos engañan nuestros sesgos: posterior el 11 de septiembre de 2001 los americanos tomaron libremente una decisión: suspender los vuelos (sesgo de disponibilidad). Se aumento el tráfico en carreteras y muchos de ellos, desafortunadamente, murieron en accidentes automovilísticos. Esta publicada la estadística y la reacción aparentemente de supervivencia y defensiva incremento la casuística de este tipo de modalidad de accidentes. Se sobreestimo el riesgo de accidentes aéreos y se incrementó el riesgo de sucesos en carreteras.

Hay que entender el sesgo como la tendencia sistemática de pensar de manera distorsionada debido a la interpretación sesgada de la información disponible. Es una desviación de la toma de juicios objetivos y decisiones racionales. Dado que el cerebro humano tiene limitaciones y restricciones, estos atajos mentales nos permite procesar información de manera más eficiente o que influye en nuestra actitud hacia la vida, salud y bienestar. El sesgo de confirmación puede llevar a los pacientes a tomar riesgos sobre su vida y salud. Minimiza los peligros asociados con una vida poco saludable incluso los médicos pueden dudar su interpretación clínica de los exámenes practicados. ¿Qué tal rechazar un tratamiento beneficioso por los riesgos de sus efectos colaterales?

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Remberto Burgos de la Espriella
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