Analizaron el ADN de todo un pueblo para encontrar el asesino de  una niña

Analizaron el ADN de todo un pueblo para encontrar el asesino de una niña

18 de junio del 2014

Después de cuatro años del asesinato de la adolescente italiana Yara Gambirasio, de 13 años,  en la próspera Bérgamo (norte de Italia) la policía de ese país, considerada una de las más eficientes del mundo, no descansó hasta encontrar al asesino.

La misión no era sencilla. Se tuvo que realizar una ejemplar investigación, emulando a las mejores series policiales, y analizar el ADN de 18.000 personas, incluso de algunos fallecidos. No había testigos y las personas cercanas a la víctima habían sido descartadas como responsables del crimen.

El caso, entre los más complejos de la historia reciente de Italia, ha sido calificado por la prensa como “la cacería más espectacular”. La única pista era una pequeña mancha de sangre en las bragas de la joven, una gimnasta con futuro de competidora olímpica, además de polvo de cemento en la garganta de la víctima.

Después de analizar el material genético de un hombre fallecido en 1999, identificado como Giuseppe Guerinone,  lograron rastrear pistas hasta determinar que el asesino  era un descendiente suyo.

Sin embargo, el caso se complicó cuando los investigadores forenses determinaron que ninguno de los dos hijos reconocidos de Guerinone eran los responsables por la muerte de Yara. Entonces, el asesino, identificado como “Desconocido 1”,  sería hijo de una relación extramatrimonial, reveló La Opinión.

Por testimonios de familiares, amigos y vecinos de Guerinone, se conoció que tuvo una relación pasajera en la década del 70 con una mujer que resultó tener el mismo ADN del desconocido.

Yara Gambirasio

Yara Gambirasio, de entonces, 12 años. Un año antes de su asesinato. 

La doble vida de Ester

Después de indagar sobre 3.000 mujeres que pudieron tener una relación con el chofer, al parecer un tipo bastante promiscuo y considerado un galán para sus contemporáneos, llegaron a Ester, casada  con Massimo Bossetti.

Los investigadores no solo develaron un homicidio, sino que pusieron al descubierto la traición de la mujer, madre de dos hijos  mellizos -un hombre y una mujer-  con su esposo.

Ester ocultó la verdad sobre sus hijos primogénitos, fruto de una infidelidad.  Por este hecho, la policía puso en la lupa al hijo de Ester para averiguar sus hábitos y así conseguir una prueba genética.

El asesino, ferviente católico

Massimo Giuseppe Bossetti, el hijo de Ester, es un consagrado padre de familia y ferviente católico. Los investigadores tuvieron que tenderle una trampa: con la excusa de un falso control de alcoholemia en una carretera extrajeron su ADN, que corroboró que es el homicida de Yara  Gambirasio.

Bossetti Jr. residía a 10 kilómetros de la residencia de Yara y a solo siete kilómetros de donde fue hallado el cadáver de la joven, el 26 de febrero del 2011, después de tres meses incesantes de búsqueda.

“Se equivocan. No soy la persona que buscan”, respondió Bossetti, acusado este martes por la fiscalía de homicidio con crueldad, reveló La Capital de Argentina.  “Si fue él, que pague”,  fue lo único que atinó a decir a Ester.

Yara falleció desangrada por las puñaladas recibidas en su espalda, debilitada por el frío del invierno. Le encontraron en la garganta polvo de cemento lo que contribuyó a confirmar la pista. Bossetti trabajaba como obrero en obras de construcción.

Un caso de interés nacional

El éxito de este caso obligó al ministro del Interior italiano, Angelino Alfaro, y al jefe de Gobierno, Matteo Renzi, a felicitar públicamente al general del cuerpo de policía, Leonardo Gallitelli.

Por otro lado, diferentes expertos, entre ellos, sicólogos y sociólogos, intentan explicar por qué un hombre discreto, religioso, sin problemas económicos y ni siquiera una deuda, cometió semejante crimen contra una niña.

Fue calificado por los forenses como narcisista, calculador e incapaz de sentir empatía, pese a que se mostraba como colaborador y “buen vecino”.

El día del crimen, en enero de 2011, el asesino se llevó a rastras hasta un potrero a Yara, a quien encontró por el camino, la violó, apuñaló y abandonó agonizante.

Los conocidos de Bossetti no entienden cómo pudieron compartir, algunos más de 20 años, con el homicida, sin que notaran ningún comportamiento extraño que les indicara que corrían peligro.