Ella murió por defender a su hijo

14 de julio del 2014

Las autoridades investigan si el joven está involucrado en asuntos de drogas.

Raquel Pacheco, Modista asesinada

Mientras la modista Raquel Pacheco Navarro, de 66 años, trabajaba en la sala de su casa en el barrio El Retiro en Ocaña, Norte de Santander, dos hombres armados llegaron en una motocicleta para asesinar a su hijo, Marlon Isidro Jiménez, de 29 años, quien en ese momento salía en muletas hacia la puerta.

Uno de los pistoleros descendió de la moto y el otro se quedó en el vehículo listo para huir. Marlon, que se recuperaba de una lesión en la rodilla, corrió como pudo hacia el interior de la vivienda y su madre fue a cerrar la puerta.

El sicario trató de derribar la puerta a patadas, pero como no lo consiguió, disparó ocho veces. Una de las balas alcanzó a la mujer en el abdomen. “Estaba en mi cuarto. Cerré la puerta y luego me encuentro con que habían herido a mi sobrino y asesinado a mi hermana”, narró Biany Pacheco, hermana de la modista.

Otra bala alcanzó a Marlon Isidro en la pierna. Aunque estaba herido salió llorando al ver a su madre en el suelo. La señora Pacheco fue sacada de la casa, pero ningún taxista o carro particular quiso llevar a los heridos hasta el hospital de Cúcuta.

“Le gritaba a mi sobrino que se le atravesara a los vehículos, hasta cuando llegó una ambulancia. Iba más muerta que viva. La vi muy mal, estaba pálida”, exclamó la hermana de la víctima, según La Opinión de Cúcuta.

Bajo extremas medidas de seguridad, Marlon fue sometido a una intervención quirúrgica y está fuera de peligro. Las heridas de Raquel comprometieron varios órganos y ocasionaron una infección. Murió en el hospital regional Emiro Quintero Cañizares.

“No era justo que mi tía falleciera, ellos no le hacían daño a nadie”, dijo un familiar que prefirió reservar su identidad, quien  además dice desconocer si sus familiares tenían alguna amenaza.

Posible móvil

Aunque no existe una denuncia o amenaza contra Marlon o su familia, las autoridades buscan establecer si el hecho tiene relación con recientes asesinatos registrados en el municipio.

La familia de Marlon dice que él era obrero de la construcción y rechaza la hipótesis de que su pariente se dedicaba a vender drogas o las consumía. “Marlon es un trabajador normal. En todo el pueblo lo conocen y saben que él no andaba en malos pasos”, dijo la  hermana de la víctima, Biany Pacheco.

Sin embargo, esta versión es contraria a los primeros indicios de la policía. El coronel Fabio Misael Cristancho, comandante encargado del Departamento de Policía en Norte de Santander, sostuvo: “Hay una organización delincuencial en Ocaña que tiene una vendetta contra consumidores de estupefacientes, cuyo propósito era ultimar a una persona que se dedicaba a expender y consumir droga y terminaron asesinando a la mamá”.

“Por ahora –dice el oficial– Marlon Jiménez  es custodiado por la Policía y se espera que aporte información para lograr la captura y posterior judicialización de los responsables por la muerte de su madre.

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