Así asesinó y descuartizó a su madrastra

Así asesinó y descuartizó a su madrastra

22 de noviembre del 2016

Nadie escuchó los gritos de Teresa Bautista. Nadie escuchó una pelea antes del crimen. Al parecer fue asesinada antes de que pudiera pedir ayuda. Solo el asesino, que resultó ser su hijastro, sabe con qué súplicas rogó que no la matara.

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El padre del victimario le contó a la policía que Teresa Bautista, la mujer con la que vivía hace cinco años, y su hijo, mantenían fuertes discusiones. El joven de 21 años odiaba a la nueva esposa de su padre y aprovechándose de su juventud la golpeaba y humillaba constantemente.

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Esa relación difícil llegó a su final en la madrugada del pasado sábado. Ese día William Luengas, en la intimidad de su casa, en el barrio El Tesoro, de la localidad de Usme, al sur de Bogotá, asesinó a la esposa de su papá y para esconder su culpabilidad decidió desmembrar el cuerpo y esconder las partes en diferentes lugares del barrio.

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Horas más tarde, después de que el asesino limpiara las huellas del crimen, su padre, Wilson Luengas, llegó a la casa luego de una jornada laboral. Al notar la ausencia de Teresa, el hombre le preguntó a su hijo sobre la mujer, pero la nerviosa negativa del joven desató en él incertidumbre y dudas.

La buscó por más de tres horas y al no saber de su paradero llevó a la policía hasta su casa. Él intuía que algo malo había pasado y que su hijo tenía respuestas que no había entregado. Los uniformados inspeccionaron la casa y hallaron un rastro de sangre. Minutos más tarde, frente a su padre y a los policías, William confesó lo que había hecho.

El joven narró, sin remordimiento alguno, que apuñaló a la mujer hasta quitarle la vida y que luego, sin saber qué hacer para ocultar el crimen, con el mismo cuchillo cortó con dificultad y durante varias horas sus extremidades para luego arrojarlas a un basurero cercano a la casa, donde horas más tarde fueron halladas.

Aunque pareciera una escena de una película de terror, William llevó a los policías hasta un lugar de la casa donde debajo de una mesa, y tapada con algunos trastes viejos, había escondido el tronco de su madrastra.

Ante el doble dolor del padre, el joven fue capturado por homicidio mientras la Sijin de la policía recolectaba todas las partes del cadáver de la mujer y hace la inspección de la escena.