Así caen las víctimas del crédito fácil

Así caen las víctimas del crédito fácil

4 de agosto del 2014

Aunque Mariela* tenía un cupo de endeudamiento de hasta por 48 millones de pesos en el Banco de Occidente decidió conseguir un préstamo más rápido y sin tantas trabas. Necesitaba 30 millones de pesos para asegurar un negocio de finca raíz, sin embargo, dice que terminó siendo estafada.

Como la urgencia apremiaba, Mariela, pensionada de Colpensiones, decidió buscar en Google y escribió: préstamos fáciles en Bogotá. En la primera  línea le apareció ‘Préstamos Soporte Personal – ¿Necesitas un préstamo Rápido? Ingresó al link y encontró que la empresa tenía sedes en Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla. Esto le generó confianza y creyó estar ante una empresa seria y honesta.

Luego llamó a uno de los números de contacto y se comunicó con una funcionaria que le explicó los requisitos y condiciones del préstamo: se cobraría el 2.3% anual -por debajo del mercado financiero- y  pagaría cuotas de $ 583.000 al mes durante cinco años.

Se le indicó, además, que un requisito indispensable en el evento en que el estudio resultara favorable era consignar, en calidad de garantía, la suma  de $ 1.350.000 a nombre de  Andrés Rodríguez, supuesto funcionario de la compañía, en el banco Citibank. Mariela no sospechó nada extraño. De hecho, le pareció justo porque el interés del crédito era bastante bajo.

“Como en la página se lee que todo se hace por internet para agilizar el proceso, me pareció  fácil remitir los documentos que me pidieron para  estudiar mi petición. Envié copia de la cédula de ciudadanía, mi último desprendible de pago de Colpensiones y el último recibo de pago de una servicio, en este caso Codensa”.

Tres días después se comunicó y le informaron que su crédito estaba aprobado. Entonces debía consignar la suma acordada para hacer una cita, firmar el pagaré y recibir el desembolso.

Luego de realizar la consignación, Mariela se volvió a comunicar para recibir el dinero pero se llevó una sorpresa: una funcionaría le explicó que ella había sido ganadora, entre 50 aspirantes, a recibir un descuento del 0.4% en los intereses. También que podría empezar a pagar las cuotas tres meses después de lo acordado.

Sin embargo solo debía cumplir un “requisito”: Consignar un millón de pesos a la misma cuenta en Citybank. “Indignada – dice Mariela – manifesté que  no tenia más plata, que había prestado la suma inicial para cumplirles pero no estaba dispuesta a dar mas dinero. Siempre que llamo la misma persona, Paola Montañez, me dice que el dinero está disponible, o sea los $ 30.000.000, pero que consigne el  millón cincuenta para que me lo entreguen”.

Mariela no aceptó el supuesto beneficio y pidió la devolución del valor consignado, pero no respondieron a sus peticiones. Lo único que le respondieron fue que tenía el dinero del supuesto crédito a disposición. “Decían que ellos no han  incumplido, sino que la incumplida era  yo  por no consignar más plata”.

Prestamos

Página web de CrediColombia, una de las empresas detectadas por la SuperFinanciera.  

Luego de investigar en Internet, Mariela supo que existían más casos como el suyo. Entonces interpuso la denuncia ante la Fiscalía. Sin embargo, el monto del la estafa es considerado de menor cuantía y por tanto, no cree que se haga justicia. “Todos deberíamos denunciar sobretodo a la persona que consignamos el dinero, porque seguramente es el único nombre real”, dice la pensionada.

Pese a que Mariela sabe que es poco probable que recupere el dinero, tiene una mayor preocupación: los supuestos estafadores tienen su información personal y no sabe lo que podrían hacer con ello. “Me pueden suplantar y meter en problemas con bancos “, dice la mujer.

En los postes, otra trampa

Además de internet los delincuentes aprovechan avisos en lugares públicos, principalmente en barrios populares. Ponen mensajes como “Prestamos inmediatos”, “Le prestamos el dinero que usted necesite, sin hipotecas” o “Sin fiador”.

Andrés* creyó encontrar una oportunidad en el aviso de un poste de luz que está al lado de su casa en Medellín.

Llamó al número de contacto y alguien quien dijo llamarse Diana Torres le pidió el pasado 10 de marzo dos consignaciones que sumaron 400.000 pesos para el trámite. Hoy no le dan razón del dinero y el préstamo.

Para un crédito de cuatro millones de pesos la mujer le pidió dos copias ampliadas de la cédula, dos referencias familiares y dos personales, una carta laboral, así como los dos últimos desprendibles de pago de su trabajo.

Además debía consignar 380.000 pesos por un supuesto seguro de financiamiento. “Si consigna el dinero, tendrá el préstamo el mismo dìa o más tardar al otro día por la mañana”, recuerda Andrés que le dijo la mujer.

Supuestamente, tan pronto consignara debía llamar y con solo dictar los dígitos que tuviera el recibo de consignación sería ordenado el desembolso.

Prestamos

Aviso de la empresa La Gran Colombia, también investigada. 

“La plata la quería para pagar deudas que tengo con varias personas, para quedar pagando una sola cuota mensual”, explicó. Creyó que le sería difícil recurrir a una entidad financiera, porque sirvió de fiador a un amigo que incumplió con la obligación y ahora está teniendo que responder por esa deuda ajena.

Empeñó algunos electrodomésticos para conseguir el dinero y luego  consignó en una cuenta de ahorros de una entidad bancaria reconocida, a nombre de una mujer, quien no figuraba en los volantes con que se anunciaba la empresa de prestamistas.

Poco después, la supuesta Diana Torres le manifestó que su crédito por 4’280.000 pesos había sido aprobado. Él sospechó porque la cifra solicitada fue de 4’000.000.

“Me dijo que los 280.000 eran para una póliza de endeudamiento. Tenía que consignar y después se descontaban del crédito”, señaló Andrés.

Le hizo saber a la asesora que no tenía más dinero. La agente le prometió ver qué podía hacer por él. Le dijo más tarde que su jefe había aprobado que consignara el 50 por ciento, y el resto cuando recibiera el dinero.

En efecto, Andrés así lo hizo en la misma cuenta de la primera consignación. Acordaron encontrarse en un parque concurrido. Acudió al sitio quince minutos antes y esperó, pero nadie llegó.

Después de dos horas y varias excusas que le dieron otras personas que contestaron sus llamadas, no pudo esperar más.

Al día siguiente se comunicó con la asesora y le pidió la devolución de su dinero tras desistir del préstamo. Aquella persona se disculpó diciendo que había tenido un accidente y le propuso enviarle el dinero a su casa si consignaba 120.000 pesos más.

Al fin accedió devolverle el dinero a través de una firma de giros, pero incumplió de nuevo.

A las deudas que Andrés quería pagar con el supuesto préstamo fácil, se suma el empeño con su computador como prenda, con intereses del 10 por ciento mensual y un plazo máximo de cuatro meses para cancelar. Asegura que lo más probable es que pierda el computador.

Aunque Andrés sabe que es víctima de un delito, no quiso denunciar ante las autoridades su caso. No tiene esperanza de recuperar el dinero ni mucho menos que se haga justicia.

Más presuntas víctimas

Casos como el de Mariela y Andrés abundan en Colombia. KienyKe.com recopiló alrededor de 30 denuncias de diferentes partes del país. Las víctimas coinciden en que estos presuntos delitos tienen patrones similares: a los estafados les piden la documentación y luego les exigen una consignación para un supuesto seguro de financiamiento.

Las supuestas compañías de financiamiento tienen página web y fingen ser vigiladas por la Superintendencia Financiera. Los montos que denuncian las víctimas oscilan entre 100.000 hasta un 1.500.000 pesos.

La Superintendencia Financiera ha revelado una lista de 64 falsas compañías. Entre algunas de estas está Cofidis, Suramericana de Inversiones, Cooperativa Financiera de Colombia, Corporación financiera Betancourt, Corporación Financiera de Colombia, Credi Confiar, Créditos Granahorrar, Establecimiento de crédito y Financiero Mejía & Cía, Establecimiento Financiero y de Crédito Gutiérrez y Cia, Inversiones Botero Lorza y Cia, Inversiones Corredor, Inversiones Finamericana, Inversiones Fonseca y Arévalo, Inversiones Global Créditos Ltda, Inversiones la Gran Colombia, Serficol Ltda, Super Financiera de Colombia, y Suramericana de Inversiones S.A. Compañía de Créditos Colcreditos.

Estas entidades tienen nombres parecidos a los de algunos establecimientos que sí son idóneos, por lo que las verdaderas firmas son las que hacen las denuncias ante la Superfinanciera.

Las víctimas de estas entidades son personas que no consiguen con facilidad créditos con las entidades vigiladas y terminan solicitándolos con los estafadores.

“Es gente sin buena historia crediticia, que acude a estos sitios por los pocos requisitos que les piden y por la prontitud con que se hacen las aprobaciones de desembolsos”, comentó a KienyKe.com un vocero de la superintendencia.

En Twitter: @dacortega 

*Los nombres fueron cambiados a petición de las fuentes.