Caso Legarda saca a la luz cifras de víctimas de balas perdidas

Caso Legarda saca a la luz cifras de víctimas de balas perdidas

11 de febrero del 2019

Según cifras preliminares del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), el año pasado hubo 101 víctimas de balas perdidas en el país y en lo que va corrido de este 2019, las estadísticas también son preocupantes, debido a que los primeros datos de esta organización indican que al caso del cantante Fabio Legarda se le suman otros 18 que terminaron afectando a personas inocentes.

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El impacto que causó la muerte del joven artista en Medellín; el asesinato de una menor de 15 años en Floridablanca, Santander, y la lesión a un bebé de tan solo 11 meses en Cali, abrió el debate sobre el uso de armas en Colombia, porque llama la atención los alarmantes datos de víctimas letales y no letales por causa de este fenómeno que en los últimos cinco años se ha mantenido en una tendencia elevada.

Sebastián Uribe, investigador del Cerac, le dijo a KienyKe.com que el término de bala perdida hace referencia a “un proyectil que se dispara intencionalmente, ocasionando víctimas con heridas letales o no letales que no eran el objetivo real del responsable de accionar el arma”.

“Cuando alguien dispara al aire y por accidente le cae a alguna persona que no tenía pensada, es un caso de bala perdida. A veces esto se presenta también en medio de una acción sicarial: quieren a asesinar a una persona y terminan matando a otra. Esto en todos los contextos, como riñas o fleteos”, ejemplificó.

Explicó que desde el Cerac se tiene esta definición porque ayuda a medir el riesgo de violencia y de ahí se descartan situaciones como “accidentes o disparos involuntarios”.

Los últimos cinco años

El investigador resaltó que las cifras presentadas son “volátiles”, porque “varían año tras año y no hay una tendencia que marque por qué las cifras han disminuido o aumentado”.

Luego de los más de 200 casos presentados en el 2011, Uribe mencionó que en el año 2016 se volvió a elevar los números, luego de haber tenido una disminución significativa desde el 2013 hasta el 2015. “Sin duda el 2016 fue un año que prendió las alarmas de nuevo. Hubo 187 casos de víctimas por balas perdidas, entre ellas 58 murieron y 127 fueron lesionadas”, señaló.

Dijo que en el 2017 las estadísticas volvieron a bajar y que en el 2018, según los datos preliminares, la cifra estuvo por encima de 100. Agregó que por lo que analiza de acuerdo a los datos aproximados de este año, el número de afectados podría ser mayor. “Todavía no se sabe si podrían aumentar las cifras porque tan solo tenemos los primeros datos, pero según como está la situación podrían haber más casos regados por el país”, aseguró.

Gráfica elaborada por Kienyke.com con datos del Cerac

Al leer el último reporte oficial presentado por el Cerac, correspondiente al 2017, se puede evidenciar que las principales ciudades que sufrieron casos de balas perdidas fueron Cali (21 casos), Barranquilla (13 casos), Cartagena (13 casos), Medellín (8 casos) y Bogotá (6 casos). Uribe mencionó que a lo largo de estos cinco años, aunque los números varíen, estas ciudades se han mantenido en los primeros cinco puestos.

“Usualmente estas son las ciudades en las que más se presentan casos. En el 2016 fueron las mismas pero con un cambio en el orden. En los datos preliminares del 2018 se ha identificado que aumentó el nivel de Bucaramanga, una ciudad que también ha aparecido varias veces en las listas de los años, pero que con el paso del tiempo estaría posicionándose en los cinco primeros lugares”.

El investigador mencionó que en el último informe (2017) quedó en evidencia que en los casos en los que las víctimas eran mujeres, el 56% correspondían a menores de edad, 36% mayores de edad y 8% en una edad que es desconocida. Por otro lado, entre las víctimas masculinas, el 29% fueron menores de edad, el 55% mayores y el 16% de edad desconocida.

Además señaló que los hechos se registraron, en la mayoría de las veces, en medio de riñas entre grupos de violencia juvenil organizado o llamados “pandillas”. A esto le siguen acciones sicariales, problemas entre amigos y luego disparos al aire. “En menor nivel se encuentran casos bajo la modalidad de robo y asalto y también enfrentamientos entre Fuerza Pública y delincuentes”, agregó.

Gráfica elaborada por Kienyke.com con datos del Cerac (2017):

No es fácil encontrar un factor común

Para Sebastián Uribe plantear un argumento real que explique esta situación es un proceso difícil. Dijo que uno de los puntos que se pueden analizar de manera general es la alta presencia de armas en el país, que para él es un “factor de riesgo y no una causa”, con el fin de “no plantear una relación causal sino una correlación”.

“La presencia de armas es uno de los factores de riesgo, está en grupos de crimen organizado y violencia juvenil, por eso es que en muchos eventos terminan ocurriendo estos casos de balas perdidas a nivel general”, señaló.

Dijo que si al final terminan aceptando, legalizando y dando mayores permisos para el porte de armas en el país “directamente aumentarán los casos de balas perdidas” y esta es una de las razones por las que el Gobierno tendrá que prestar especial atención. “Si hay mayor control de armas las cifras podrían disminuir. Todo esto  depende si se hace un mayor control o no en el país”.