Dos colombianos en busca de fortuna en Perú: un asesino y su víctima

4 de febrero del 2016

Tres puñaladas bastaron para acabar con su vida.

Dos colombianos en busca de fortuna en Perú: un asesino y su víctima

La víctima, que no fue identificada por la policía de Perú, donde ocurrieron los hechos, era un colombiano. Según la prensa local, se trataba de un joven de 25 años que salió de su casa en las horas de la noche y que sin medir la peligrosidad del sector sacó su teléfono celular para hablar.

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Dicen que este joven, a quien llamaremos Carlos, llegó al país para trabajar y forjarse un futuro promisorio fuera de su Colombia. Carlos no esperaba que su llamada fuese interrumpida de manera tan abrupta. La delincuencia, una de las razones por las que muchos emigran de Colombia, lo alcanzó en Lima, ciudad a la que había llegado meses atrás.

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Un hombre, que luego fue identificado por las autoridades limeñas como José Alejandro Fernández, se le abalanzó y atrapó su teléfono. Fernández tenía un objetivo claro: llevarse el teléfono de su víctima a cualquier precio, pero esa víctima era un joven que pretendía no dejarle el trabajo fácil al bandido y ese fue el gran error de Carlos.

Los testigos afirman que el joven y el ladrón forcejearon por varios segundos en la mitad de la vía. La pelea duró el tiempo que necesitó Fernández para desenfundar el cuchillo que tenía entre su chaqueta. Tres puñaladas bastaron para que el ladrón ganara la disputa y se apropiara del botín.

Carlos cayó al suelo con tres heridas: en la mano, en el estómago y la mortal, en el pecho a la altura del corazón. Mientras que el ladrón huía el colombiano mal herido caminó algunos metros antes de caer desplomado y sin vida al pavimento, a corta distancia del cuchillo que le quitó la vida. Dos horas después y gracias a la versión de testigos, José Alejandro Fernández, fue detenido.

Aunque negó las acusaciones en su contra las manchas de sangre que tenía en sus manos y ropa lo delataron. Fernández, al igual que su víctima mortal, había llegado a Perú buscando otros caminos distintos a los que vivía en su país. El ladrón, sin imaginárselo y a miles de kilómetros de distancia de su Colombia, le quitó la vida a un compatriota que al igual que él, pero de manera distinta, buscaba futuro en tierras extranjeras.

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