Corrupción vía Plan de Ordenamiento Territorial

Corrupción vía Plan de Ordenamiento Territorial

16 de febrero del 2019

En medio de una rueda de prensa esta semana, el procurador general de la Nación Fernando Carrillo, entregó una fuerte declaración sobre el Plan de Ordenamiento Territorial (POT). Dijo el funcionario sobre este instrumento: “se convirtieron en la ‘gallina de los huevos de oro’ de la corrupción para los funcionarios de elección popular”.

Hace unos unos años el tema de uso del suelo pasaba desapercibido en la agenda colombiana. De hecho para los ciudadanos puede pasar desapercibido lo que significa el POT y la importancia de su ejecución que puede ser vital para el crecimiento de cualquier ciudad en el mundo.

Con la Ley 388 de 1997 se creo el Plan de Ordenamiento Territorial dirigido a los municipios que superan los 100.000 habitantes, basándose en en los siguientes principios:

  • La función social y ecológica de la propiedad.
  • La prevalencia del interés general sobre el particular.
  • La distribución equitativa de las cargas y los beneficios.

Quien vela por el cumplimiento de esta norma es cada alcalde y gobernador, pero en esta oportunidad democrática de desarrollar su territorio lo que ha venido pasando es una serie de irregularidades que abusan del suelo como aumentar el área urbana en zonas rurales bajo el método ‘volteo de tierras‘.

Fue el caso del municipio de Mosquera, cercano a la capital del país, donde de la noche a la mañana tierras que pertenecían a zona rural (que las hacían más baratas) terminaron como suelo urbano lo que implicó un alza en el costo de estos suelos, esto por la indebida modificación del POT que realizó el exalcalde, Luis Álvaro Rincón.

El funcionario modificó este instrumento para que una vía pasará por un lote que valía 1.200 millones de pesos. De inmediato, la zona subió el valor más de 3 veces el original y casualmente el propietario era el alcalde.

¿El negocio es el ‘volteo de tierras’?

El próximo mes de octubre se llevarán a cabo las elecciones de alcaldías y gobernaciones y con ello llegará una posible actualización de los planes de ordenamiento territorial. Para entender cómo funciona este instrumento y del emergente acto de corrupción que se deriva de su planeación, KienKe.com habló con el arquitecto y urbanista Fernando Viviescas, quien además se desempeño como consejero del gobierno en la creación del instrumento POT.

La finalidad del POT es ordenar, así lo dice Viviescas. Es una herramienta con la que un territorio puede tomar decisiones racionales y científicas para mejoras su condición en temas como movilidad, recreación, vivienda, industrias, reservas ambientales y más.

“Busca comprender que estamos en una sociedad urbana y las entidades territoriales que antes no tenían marcos jurídicos para el control del crecimiento de su territorio, ahora los tienen. El POT es ese instrumento principal que hace obligatorio para todas las entidades territoriales darse un estatuo de ordenamiento“, aseveró el arquitecto.

La importancia que se trace la ruta del POT por doce años es para que ningún mandatario cambie la perspectiva a semejanza cada periodo de cuatro años.

Pero aún así, con evasivas a las reglas y con “trampas” como asegura Viviescas, los políticos logran manipular este instrumento y así “favorecer los intereses de los terratenientes y de los inmobiliarios”. Y es que encontraron la forma para hacer que las tierras rurales se vuelvan urbanas para que se vendan a un menor precio como rurales y de un momento a otro cambia le estatus.

Quienes están detrás de estos actos indebidos resultan ser los mismos alcaldes y gobernadores. Para el urbanista, la idea de esta ley era que pudieran encontrar un instrumento que estuvieran fundamentado en el conocimiento científico. Sin embargo, al ser una herramienta relativamente nueva es posible tergiversar, malinterpretar y abusar de la debilidades que pueden tener. Y sostiene el experto que lo que queda es un POT para mantener alianzas políticas con grandes poderosos.

Las consecuencias son fatales. Pone de ejemplo a Bogotá, en el que asevera que gracias a la exclusión de los centros de pensamientos y de las mismas ciudadanías en los procesos de ruta del Plan de Ordenamiento Territorial, la ciudad no logra actualizar su atraso como se evidencia en el tema de movilidad.

“Los políticos no tienen la menor idea de las complejidades de forma de vida de los ciudadanos. Todos los partidos se han mantenido en la ignorancia, entonces la ciudadanía tiene que ser muy exigentes con los partidos para corregir el curso del uso del suelo y el desarrollo se dé”, puntualizó Fernando Viviescas.