De prostituta a Sacerdotisa

14 de julio del 2016

“La diosa Coatlicue, la única madre de todos los mexicanos”, pedía orgías para satisfacer sus necesidades.

De prostituta a Sacerdotisa

Magdalena Solís, conocida en México como la gran ‘sacerdotisa de sangre’, fue una de las peores asesinas de la historia mexicana, recordada hasta hoy, casi 50 años después, por lo sangriento de sus crímenes.

Su fecha de nacimiento se desconoce, aunque se estima fue en 1945, en el pueblo de Tamaulipas. Desde muy joven Solís comenzó a vender su cuerpo con la ayuda de su hermano Eleazar, quien con el tiempo se convirtió en su proxeneta, según History.

Lea también: Humorista fue condenado a 153 años de cárcel por pornografía infantil

Magdalena era una mujer hermosa, por ello fue contactada por los hermanos Santos y Cayetano Hernández, quienes conformaron una secta en un poblado lejano, en la que hacían creer a las personas que tendrían riqueza si les daban sus bienes y les prestaban servicios sexuales.

Con el tiempo sus ‘fieles’ se cansaron de dar todas sus cosas sin recibir riqueza alguna, por lo cual los hermanos Hernández decidieron buscar una diosa humana. Para ocupar ese puesto contrataron a Magdalena.

Las personas conocieron a la diosa Coatlicue, la única madre de todos los mexicanos, quien inicialmente solo pedía un poco de dinero y comida. El problema empezó cuando Magdalena se creyó el papel de diosa y las peticiones a la comunidad se volvieron absurdas. Desde esclavos sexuales hasta orgías, donde incluso los niños debían participar.

“El ritual de la sangre”

Las peticiones de Magdalena se volvieron más extrañas con el tiempo. Un día ordenó la muerte de dos campesinos que se negaron a participar en una orgía, cuando las personas protestaron por la muerte de sus compañeros, Solís la justificó diciendo que se trataba de un derramamiento de sangre que le permitía comunicarse con los demás dioses aztecas para que le informaran dónde se encontraba el oro oculto en las montañas.

Durante el ritual, la mujer era la encargada de extraer el corazón de las personas y repartir la sangre entre los sacerdotes y algunos fieles ‘privilegiados’, luego de ello, consumía la carne del cadáver.

Krimen-Magdalena-Solis-C

Solís fue arrestada luego de la desaparición de un inspector de la policía que fue a verificar las declaraciones de un joven, que atraído por el ruido, quiso observar de cerca lo que pasaba. Cuando las autoridades entraron al lugar en busca de su compañero y el joven, encontraron sus cuerpos, ambos abiertos y con el corazón extraído.

Además: Cuchillo, el arma de moda en Venezuela

Magdalena Solís y su hermano Eleazar, fueron condenados a 50 años de prisión por el homicidio del joven que los delató, el oficial Luis Martínez, quien fue a corroborar la historia y el de una mujer desconocida que yacía junto a ellos, asesinada de la misma forma. El resto de los crímenes se dieron a conocer muchos años después, una vez que miembros del culto rompieron el voto de silencio.

(…) Sus actos excedían en depravación humana cualquier cosa que pudiera haber visto en mis años como policía. Esta noche me dejará marcado de por vida, tanto en mi vida profesional y más, en mi vida diaria. Ruego a Dios me haga olvidar pronto los acontecimientos de los que he sido testigo, por mi propio bienestar y más, el de la humanidad a la que sirvo”, fragmento del informe del inspector Abelardo Gómez con fecha de 31 de mayo de 1963, dice el diario venezolano La Voz.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO