Denuncian abusos sexuales de un sacerdote en Antioquia

1 de febrero del 2015

Al parecer el cura aprovechaba su condición para atacar a los jóvenes del pueblo.

Cura sacerdote

Varios años lleva Jaime Alvaro Restrepo Villa buscando justicia. Lo único que él quiere es que el sacerdote Joaquín Darío González Jaramillo, actualmente vicario colaborador de la diócesis de Jericó, Antioquia, reciba su castigo: que sea alejado de la iglesia católica y responda penalmente, si fuera el caso, por el delito de abuso sexual.

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Según Álvaro, un campesino nacido en un pequeño pueblo del suroeste antioqueño llamado Santa Rita, cuando González Jaramillo era sacerdote de su pueblo, lo acosó y abusó de él.

Al parecer Álvaro, no fue, ni ha sido, la única víctima de las presuntas violaciones que el cura González ha llevado cabo con jóvenes durante los más de 35 años en los que ha ejercido el sacerdocio.

Jaime Álvaro denunció su caso, según él, ante los tres obispos que han pasado por Antioquia desde que ocurrieron los hechos. También la presunta victima hizo pública su solicitud de investigación a través de la plataforma social de cambio Change.org. Allí, los ciudadanos que estén de acuerdo con la denuncia pueden respaldarla con firmas digitales y así que el hecho llegue a los tribunales eclesiásticos y penales.

Álvaro Restrepo narró a KienyKe.com que años atrás él se encontraba en la casa cural donde el sacerdote Joaquín Darío tenía su oficina. Contó que estaba sentado frente al escritorio cuando de un momento a otro el sacerdote le mandó las manos a sus partes íntimas y empezó a manosearlo.

También dijo Restrepo que él, aunque ya había cumplido la mayoría de edad, era un campesino inocente que no supo que hacer, ya que se trataba de una de las autoridades de su pueblo.

“Lo único que yo hice fue decirle a ese señor que no se equivocara conmigo y que me dejara en paz…el padre Joaquín se alejó y cerró la puerta de la oficina, cuando yo vi eso me levanté para poderme ir pero él, quien era más alto y fuerte que yo, me empujó contra la puerta e intentó besarme. El peso de su cuerpo estaba contra el mío. Con una mano me cogió la cara para besarme y la otra la metió bajo mi pantalón y me manoseó todo. Me decía que me quedara quieto, que me dejara.

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“Yo, por tratarse de él: del sacerdote, una de las personas más importantes del pueblo, me asusté y quedé como en shock, no sabía qué hacer. No fui capaz de levantar la mano contra él. Lo único que pude decirle era que se quedara quieto, que por favor me soltara. Intenté correr la cara de un lado a otro para que me soltara.

Cura acosador

Sobre este hombre, Joaquín Darío González Jaramillo, pesan denuncias por abuso sexual. Por tratarse de un hecho que está aparentemente en investigación, legalmente, el rostro del sacerdote denunciado no se puede mostrar.

“No sé de dónde saqué fuerza mental y física. Lo empujé y pude alejarlo de mí. Esos minutos, mientras que sus manos tocaron todas mi partes sexuales, fueron los peores de mi vida. Aún lo recuerdo y me da asco y rabia. Me sentí y me he sentido abusado, violado”, fue lo que Álvaro le narró a KienyKe.com.

El sacerdote, según Restrepo, rayó su cara con las uñas cuando intentaba violentamente cogerle el rostro.

La presunta víctima también le indicó a esta revista que días después del hecho denunció lo que presuntamente González Jaramillo le hizo ante el inspector de la policía; pero también indicó que “esa denuncia quedó ahí, sin que pasara a mayores”.

Igualmente indica Restrepo que elevó la queja ante la Diocesis de Jericó, pero que a lo largo de los años nunca le han prestado importancia a su denuncia, la cual, según Álvaro, solo tiene la finalidad de que se investigue la actuación del sacerdote Joaquín Darío González.

Álvaro asegura que debido a las denuncias que en su momento instauró contra el párroco González, recibió constantes amenazas de muerte de grupos al margen de la ley que operaban en su pueblo y que, según él, podrían ser conocidos de González.

Las amenazas,  que según Restrepo recibió por parte del religioso,  lo obligaron a abandonar su pueblo. Narra que vivió varios años encerrado en Medellín y que no salía a la calle por miedo a que lo mataran.

Hoy Álvaro vive muy lejos de Antioquia y sin importar el paso de los años sigue en busca de que lo escuchen. Aunque han pasado tres Obispos, solamente, dice él, el último de ellos: Noe Antonio Buitrago, lo escuchó.

Según el denunciante, Buitrago le dijo que instaurara de nuevo la denuncia, él lo hizo pero ha pasado un año sin que las autoridades judiciales se manifiesten.

KienyKe.com dialogó con el sacerdote Joaquín Darío González, quien actualmente es vicario cooperador de la iglesia de Ciudad Bolívar, adscrita a la Diocesis de Jericó.

González dijo que las denuncias que hay en su contra son un invento de Álvaro, a quien calificó como una persona que en su momento era un “muchacho conflictivo y consumidor de estupefacientes.”

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Según Gónzález, quien tiene 64 años, Álvaro, desde esa fecha, tiene en su contra una “persecución”, debido a que él, como sacerdote del pueblo, denunció que Restrepo y un grupo de amigos consumía estupefacientes dentro del cementerio del pueblo.

Joaquín Darío le confirmó a este medio que su caso lo está investigando la Diocesis y que ha tenido conversaciones con monseñor Noe Antonio Buitrago, quien al parecer estaría investigando el hecho.

Al parecer, según Restrepo, él no es la única víctima del sacerdote González. Álvaro le indicó a KienyKe.com que él conoce dos personas mas que fueron abusados por el sacerdote Joaquín, quien lleva 38 años vinculado a la iglesia católica.

Hace un par de meses el sacerdote Joaquín Darío González Jaramillo no oficia misas ni sacramentos. Sin embargo, el religioso no confirmó ni desmintió que esto se deba a las denuncias que hay en su contra.

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