La mujer acusada de estafar 2.000 millones de pesos en cinco departamentos

La mujer acusada de estafar 2.000 millones de pesos en cinco departamentos

15 de julio del 2014

El pasado 27 de mayo Mariela Vargas*, de 53 años, se desmayó en el Palacio de Justicia de Ibagué cuando se enteró que habría sido estafada por Diana Milena Guzmán Andrade, de unos 40 años, con la promesa de recibir una casa que había sido rematada. No era la única víctima, junto a ella había casi 30 personas que cayeron en el engaño.

En total 560 millones de pesos están comprometidos en esta estafa. Sin embargo, cada vez aparecen más víctimas y la cifra podría alcanzar los 2.000 millones de pesos. Según las autoridades, esta modalidad hace carrera delictiva a nivel nacional.

El relato de las víctimas

En diciembre de 2013 Mariela y su esposo, Carlos Sánchez*,  entregaron 40 millones de pesos a Guzmán, recibidos como indemnización por la muerte de un hijo. Guzmán se presentaba como abogada y decía vender derechos en procesos de embargos de casas.  Les prometió que ocho meses después les entregaría una vivienda avaluada en 172 millones de pesos.

Guzmán aseguraba -dicen las presuntas víctimas- trabajar con un grupo de jueces, notarios y funcionarios bancarios para agilizar los remates y la venta de los inmuebles. Para ganarse la confianza de sus víctimas los invitaba a su casa en el barrio Rincones de Pedregal en la capital de Tolima y les presentaba a su familia. “A  nosotros nos participó una amiga y por eso decidimos invertir”, dice Sánchez.

Otras víctimas, al ver la  supuesta oportunidad de negocio, decidieron recurrir a préstamos ante entidades bancarias o a terceras personas, como es el caso del docente pensionado Carlos Rodríguez*, quien pidió 35 millones de pesos prestados con la ambición de adquirir una casa de 120 millones de pesos. “Aún me falta pagar la mitad del dinero. Afortunadamente aún tengo mi casa”.

La historia de la ingeniera Tatiana López*, otra de las víctimas, residente en Cúcuta, es algo diferente. En junio de 2012  le entregó 10 millones de pesos a Diana Guzmán, quien le prometería que en un plazo de seis u ocho meses le entregaría el doble de la inversión, después que fuera vendida la vivienda en proceso de remate en la que se invertiría el dinero. En efecto, en el plazo prometido, Diana le entregó a López 20 millones de pesos.

López, quien volvió a invertir 25 millones, quiso compartir con sus amigos y familiares el exitoso negocio que había encontrado. Sin embargo, ahora asegura que se trató de una trampa. “Me doy cuenta que esto era algo en lo que ellas hicieron para que yo tuviera más confianza y pudiera llevarles más gente”.  López consiguió otras diez personas que  invirtieron 200 millones de pesos.

A Tatiana le daban confianza testimonios de otros inversores. Además familiares suyos que trabajan en el Palacio de Justicia de Ibagué corroboraban la información entregada por Guzmán.

“En vista de que le había conseguido gente, me llamaba a decirme: Tatiana, salieron estas dos casas. Me daba la ubicación y el precio en cual supuestamente se remataban y el precio comercial”, dice López.

Estas mismas historias se repiten en Bucaramanga, Valledupar, Neiva, Ibagué, Cúcuta y en varios municipios del Tolima y Cundinamarca. Diana Guzmán prometía a unos entregarles una casa en Ibagué y a otros con devolverles el doble o el triple de lo invertido, según relataron a KienyKe.com otras presuntas víctimas.

Cuando se vencían los plazos para el pago de las obligaciones adquiridas con sus supuestos inversionistas, Diana  Guzmán daba diferentes tipos de excusas. “Decía que el paro judicial, que el juez se enfermó o que el proceso había sido trasladado a otro juzgado”, dijo uno de los abogados de las víctimas.

En dos ocasiones  tuvo la osadía de reunir por algunos minutos a las víctimas en una de las salas de audiencias del Palacio de Justicia de Ibagué. Estas reuniones, en ese lugar, generaban confianza entre las víctimas.

“Nos dijo que el juez estaba de vacaciones, pero nos dio la opción de salir del negocio y devolvernos el dinero sin ganancias, pero nos advirtió que eso se demoraba dos meses. Dijo que era tonto hacerlo porque las casas saldrían en pocos días”, contó Alfredo Gutiérrez*

Las víctimas pertenecen a todos los estratos: ingenieros, docentes, arquitectos, entre otros. Sin embargo, también cayeron personas de escasos recursos que incluso vendieron su única propiedad para invertir con Diana  Guzmán Andrade.

Un negocio familiar 

Diana Guzmán era quien,supuestamente, lideraba las supuestas ventas y decía ser la representante de los inversores ante los juzgados. Sin embargo no trabajaba sola. Su hermana menor, Carolina Guzmán Andrade, y su prima Adriana Sierra Andrade eran las presuntas encargadas de recibir el dinero de las víctimas, a cambio les firmaban letras de cambio.

Estafadoras, Adriana Sierra

Las hermanas Diana Milena y Carolina Guzmán Andrade. 

Pese a las altas sumas de dinero que manejaba Guzmán, de piel blanca, ojos oscuros y contextura gruesa, no era ostentosa y vestía de manera informal ante sus clientes. Aseguraba tener varias fincas ganaderas en Tolima. “Nunca la vimos con joyas  y su casa era de estrato medio. Ahí vivía con sus hijos y su mamá. Eso sí, decía que era abogada”, afirma una de las víctimas.

Para otro de los abogados de las víctimas, Guzmán y sus familiares fueron cuidadosos con el manejo de su imagen. Además persuadían a sus víctimas para que no contaran a nadie que no fuera un potencial inversor. “Blindó a la gente y pretendió aislarla. Era un círculo extremadamente cerrado”, dijo el jurista.

Además decía que su esposo trabajaba fuera del país y era un alto ejecutivo de una multinacional. Sin embargo, al parecer, se trata de alias ‘El Culo’, un desmovilizado de las autodefensas, cobijado con la Ley de Justicia de Paz y detenido en una cárcel del Tolima, según un nombre dado por las víctimas y corroborado en la base de datos de la fiscalía.

Debido a lo anterior las víctimas se sienten vulnerables porque no saben si se se están enfrentado ante una empresa criminal. Algunos se abstuvieron de denunciar, aunque KienyKe.com supo que la fiscalía creó un grupo especial y le dio prioridad al caso.

Como si fuera poco, en el registro nacional de abogados no aparece el nombre de Guzmán. “Todos hablaban de la doctora Diana, pero no existía tal doctora. Fue un engaño desde el principio”, dijo uno de los abogados. Guzmán no tiene antecedentes penales, pero se sospecha que pudo actuar con otras identidades, según otro de los apoderados de las víctimas.

El sábado 24 de mayo de 2014  Guzmán les avisó a sus víctimas  que los días 27 y 28 de ese mismo mes en el Palacio de Justicia de la capital del Tolima se harían efectivas las entregas de las casas y el dinero a los inversionistas. Incluso les indicó el juzgado y la hora en la que tendrían que presentarse.

Tatiana López viajó el día anterior desde Cúcuta. Días antes había acordado con la  ‘doctora Diana’ que se reunirían para acordar lo que se tenía que decir ante el juzgado. Sin embargo, desde las cinco de la mañana de ese 27 de mayo Tatiana la llamó al celular, pero lo tenía apagado. “Llamé a mi amiga Catalina*, quien me metió en el negocio (también víctima) y me dijo que estuviera tranquila que seguro la doctora estaba embolatada con la entrega de casas”.

Lopéz entonces decidió cumplir la  cita de las nueve de la mañana. Antes de llegar a la sede judicial recibió una llamada de Catalina, quien entre gritos y llanto le dijo: “Esto es una estafa, nos robaron. Aquí no hay ningún proceso”.

López, junto a las demás víctimas, fueron a buscar a Guzmán hasta su casa. Pero el día anterior se había trasteado y desde ese momento no se ha vuelto a saber nada de ella. La mayoría de las víctimas, provenientes de varias ciudades del país, decidieron radicar una denuncia colectiva con el fin de sumar los montos estafados y así presionar a las autoridades.

*Nombres cambiados a petición de las fuentes