9-11: Una herida difícil de sanar

11 de septiembre del 2019

Estos fueron los efectos que dejó el ataque terrorista.

9-11: Una herida difícil de sanar

Captura de vídeo / Youtube

Los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas, edificación considerada símbolo del capitalismo norteamericano y también contra el Pentágono, sede de la más poderosa central de inteligencia del planeta, marcaron un antes y un después para los ciudadanos de Estados Unidos y del resto del mundo.

El grupo terrorista Al Qaeda, al mando de Osama Bin Laden, secuestró y estrelló cuatro aviones en Nueva York, Washington y en un campo cerca de Shanksville, Pensilvania.

El acto criminal dejó como saldo casi tres mil muertos y seis mil heridos.

Desde esa fecha, el pueblo estadounidense dejó de sentir que estaba en el país más seguro del mundo.

A pesar de haber vivido ataques a la población civil a manos de personas perturbadas, en este caso, el terror, dolor y zozobra no tuvo comparación con nada de lo vivido en el pasado.

Se enfrentaron con un temible enemigo, capaz de entrar a su territorio, volar edificios y asesinar a miles de personas ante los ojos del mundo entero.

El atentado no solo puso en jaque la credibilidad que el Estado tenía para proteger a sus ciudadanos, también hizo renacer el espíritu entre los ciudadanos, cambió la forma de concebir la seguridad, el conflicto y las relaciones con la comunidad musulmana.

Objetivo: hacer daño

El 9-11 dejó una marca imborrable en la percepción de seguridad de los estadounidenses.

En diálogo con KienyKe.com, Eugenie Richard, experta en política internacional, explicó que este ataque cambió el orden de ese país, debido a que fue la primera vez que sufrió un atentado de esa magnitud en su propio territorio.

“Las Torres Gemelas y el Pentágono eran un símbolo de la prepotencia de Estados Unidos ante los ojos de Al Qaeda. Con esto, ellos hicieron una advertencia dura. Quisieron dejar el mensaje de que podían atacar desde adentro. Su objetivo era generar terror y que los ciudadanos jamás se volvieran a sentir seguros”, señaló.

Rodrigo Zárate, experto en estos temas de la Universidad EAN, también mencionó que Bin Laden quería hacerle daño a Estados Unidos y lo logró. Señaló que este ataque marcó un hito importante en esa guerra entre el grupo terrorista y “lo que ellos denominan el imperio”.

Terror colectivo

Zárate y Richard coincidieron en que el miedo entre los estadounidenses fue de gran proporción, debido a que la gente tenía temor a otro posible atentado. “Se decía que se iban a realizar otros ataques en centros comerciales o lugares en donde hubiese bastante gente”, mencionó Zárate.

Comentó que se generó una “histeria colectiva”, debido a que en esos meses, se repartió ántrax en sobres, una sustancia química letal para el ser humano.

Cada que una persona recibía una carta la metía en un microondas para eliminar la sustancia química. Lo hacían antes de abrirlas. Se decía que iban a llenar a Estados Unidos de ese químico”, sostuvo.

Agregó que, por ejemplo, la industria aérea quedó paralizada. “Nadie volaba. Los aeropuertos estuvieron cerrados durante casi cinco días. Si la gente quería viajar tenía que ser por carro o por tren”.

Richard, por su parte, dijo que la gente tenía miedo porque sabía que los ataques ya no eran contra los militares sino contra la gente de a pie.

Afirmó que esto incidió en que las personas comenzaran a tomarse en serio la necesidad de armarse aún más.

“Se sentían constantemente amenazados”, resaltó.

Xenofobia al máximo

El ataque a las Torres Gemelas generó discriminación y rechazo en contra de la población musulmana. Eugenie Richard señaló que ésta se convirtió en el rostro visible del enemigo para los estadounidenses.

“Los empezaron a mirar como personas de segunda categoría. Las autoridades aprovecharon para tomar decisiones en contra de las libertades de esos ciudadanos. Los requisaban en plena calle y los discriminaban. Sentían que el enemigo les estaba respirando en la nuca”, afirmó.

Zárate, por su parte, explicó que a los musulmanes muchos les decían que “se fueran del país”.

“Es más, hasta los que parecían musulmanes pero no lo eran, fueron atacados con groserías y otra serie de ataques”, afirmó.

Agregó que las autoridades también tenían que hacer presencia en las mezquitas, ante la posibilidad de que fueran blanco de un contraataque.

Política defensiva

La experta explicó que, ante estos hechos, el Congreso de los Estados Unidos se unió y le dio el poder total a George W. Bush, presidente de la época, para defender la nación.

Mencionó que se comenzó a implementar una política exterior “más agresiva”, como respuesta al miedo que experimentó la sociedad. “Estados Unidos cambió del multilateralismo por el bilateralismo. Empezó a tratar a los países uno por uno”, señaló.

Agregó que ese país le dio inicio a una guerra directa con Irak “bajo unos pretextos falsos” y que comenzó nuevos conflictos en el medio oriente con el fin de asegurar su posición geoestratégica.

Se inventaron unas pruebas para ir a hacer la guerra en Irak, supuestamente, porque tenían armas de destrucción masiva. Ese no fue el caso. EE.UU. también bombardeó Afganistán y desarrolló una nueva retórica sobre las fuerzas del bien contra las del mal”, manifestó.

Rodrigo Zárate indicó que a raíz del 9-11, Estados Unidos concentró muchos de sus recursos en defensa.

“Dio mucho apoyo económico a la inteligencia militar. Arrancó una guerra fuerte, no solo balística contra el terrorismo, sino también un conflicto diplomático. Empezó a buscar aliados para mantener lo que ellos consideraban orden y comenzó a hacer presencia en países en los que consideraba había terrorismo”, señaló.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO