El arte de penetrar en la mente de los peores delincuentes

5 de abril del 2015

Expertos en perfilación criminal revelan sus secretos. “No hay crimen perfecto”, advierten.

Perfiles pscologicos

Hace muchos años un hombre, que hoy está en prisión, abusó sexualmente y asesinó a cientos de niños y niñas de manera serial en varias partes de Colombia. También extendió su terrorífica aberración a naciones vecinas. Se le conoció con el alias de ‘La Bestia’. Se llama Luis Alfredo Garavito.(Lea también:Los secretos de un viejo investigador privado)

¿Qué llevó a Garavito a cometer esos aberrantes actos? ¿Por qué menores de edad? ¿En qué pensaba este sujeto mientras torturaba y mataba a sus víctimas? Estas y otras preguntas fueron las que se hicieron los investigadores del caso y algunos ciudadanos luego de capturarlo, y previo a que se supiera parte de la trágica y dolorosa vedad. (Lea también: Una visita a la doctora Cianuro) 

El caso Garavito fue uno de los pioneros en determinar la necesidad de generar gran experiencia en la técnica y arte de la perfilación criminal.

Poco a poco, profesionales interesados en el estudio de trastornos psicológicos determinaron que los principales síntomas y síndromes antisociales detectados a Garavito son, entre otros, ausencia de empatía en las relaciones interpersonales, ausencia de miedo, ausencia de remordimiento, autoestima distorsionada, locus del control externo, egocentrismo, pedofilia y sadismo. La información fue clave para avanzar en su proceso de juzgamiento y en el esclarecimiento de sus crímenes. (Lea también: “No estoy loco”: Manotas Char, el hombre acusado de matar a su vecino)  

Colombia es uno de los países líderes en perfilación criminal

Los primeros caminos hacia la perfilación criminal empezaron con los análisis psicológicos de los temibles victimarios y de las escenas catastróficas escritas por Edgar Allan Poe, uno de los padres del cuento de terror.

El resultado de la autopsia psicológica hecha al cadáver de Adolfo Hitler también incidió en que el análisis psicopático fuese considerado de vital importancia en investigaciones delictivas.

No es desconocido que Colombia tiene, a nivel operativo, una de las mejores policías del mundo. Y en perfilación criminal, basados en una técnica poco conocida pero actualmente muy utilizada, también somos de los mejores. Tanto así que es el único país latinoamericano certificado por dos importantes organizaciones internacionales: la Asociación Internacional de Criminólogos Forenses y la Academia de la Perfilación de la Conducta.

Perfiles pscologicos

Según la jefe del departamento de Ciencias del Comportamiento y Perfilación Criminal de la Policía, teniente Francy Lozano, el objetivo de los perfiladores es básico: conocer la verdad.

Aunque la perfilación criminal, una técnica que busca hallar las características, motivaciones y actuaciones del autor de un delito, se puede utilizar en cualquier caso delictivo, principalmente se emplea en hechos de homicidio, asalto sexual y crímenes seriales.

Según la jefe del departamento, conformado por expertos investigadores psicológicos, no todos los delincuentes actúan y piensan de la misma manera. Aunque puede haber un patrón de comportamiento dependiendo su psicopatía, cada quien tiene impulsos diferentes.

Hay investigaciones judiciales que no son fáciles de desentrañar. Hay motivaciones criminales que no aparecen. Hay asesinos inteligentes que le dan la vuelta a la escena e intentan borrar su verdadera intención. Hay preguntas sin respuestas. Es cuando el grupo de perfiladores aparece en el caso. Son llamados para dar apoyo a los policías judiciales y encaminar la investigación, cuando esta quiere tomar otro curso.

Los móviles de un delincuente, la forma cómo actuó, cómo dejó el cadáver, el número de heridas que le propino a su víctima, el género de esta y otros muchos elementos son los que analiza este grupo especial de policías conformado por psicólogos, aunque también hay antropólogos, abogados, biólogos y otras más profesiones de las ciencias humanas, sociales y naturales.

Este análisis psicopático, en atacantes seriales y psicópatas, puede llegar a determinar cuál y más o menos en dónde podría ser el próximo ataque.

Aunque no es prioridad del grupo la captura del individuo, sino el análisis ciento por ciento real de su picopatía, el trabajo que ellos hacen sí ayuda en la aprehensión del criminal.

Cada caso está acompañado de un informe de análisis sustentado científicamente, que dado el caso el fiscal utiliza en juicio contra el acusado.

Dichos informes psicológicos también se utilizan para llevar a cabo un análisis profundo de las mentes criminales, escarbar en ellas y determinar los patrones de conducta, con el fin de trabajar en la prevención de dicho delito.

Entrando en la cabeza del criminal

Para conocer la mente de un delincuente, los perfiladores trabajan sobre puntos básicos que analizan al detalle: escena del crimen, perfil geográfico, modus operandi, firma, y victimología.

Según lo explica la teniente Lozano, quien lleva más de seis años en la policía y casi dos al frente del equipo de perfiladores, la escena del crimen es lo primero que se analiza a la hora de intentar conocer la mente de los criminales.

La escena indica muchas cosas acerca del asesino o atacante. Si esta fue o no manipulada arroja la primera respuesta. Si hay acceso violento, o no, provee otra hipótesis.

Por ejemplo en las escenas desorganizadas hay evidencia de que el atacante no tuvo planificación del hecho criminal. Los agresores desorganizados no seleccionan a sus víctimas de manera consciente ni tampoco lo hacen por una razón específica. Este tipo de escenas criminales pueden relacionarse con perpetradores con media o baja autoestima, socialmente inmaduros e incompetentes, criminales con historia de maltrato en la infancia.

En cambio las escenas organizadas indican que el autor del delito planea sus acciones y hace sus máximos esfuerzos por ocultar la evidencia, según teorías analizadas científicamente. Los asaltantes organizados han sido catalogados como metódicos, inteligentes. De ellos infieren que son controlados y son altamente competentes social y sexualmente.

El perfil geográfico que analizan los perfiladores busca determinar dónde reside, actúa, transita y delinque el criminal. Este análisis da una idea más clara acerca del mapa mental del agresor.

También este perfil geográfico puede ayudar a tener alguna idea de hacia dónde el delincuente puede huir tras cometer el delito. Un delincuente pocas veces ataca en un lugar donde se siente desubicado. Lo hace en lugares que conoce, que ya ha visitado, donde sabe hacia donde huir con mayor rapidez. Los delincuentes conocen su ruta de escape y los perfiladores pretenden pensar igual que él, pero más rápido e ir un paso adelante.

El modus operandi y la firma del atacante muestran también quien es él, la cercanía que tenía con su víctima, la motivación principal para cometer el hecho, el sentimiento con el que atacó y el que lo indujo.

Los delincuentes seriales, según la policía, tienen una firma criminal que siempre plasman, consciente o inconscientemente en sus víctimas. El trabajo de los perfiladores es desentrañarla, hacerla visible y analizar sus pensamientos e ideas a partir de ella y otras aristas más.

Finalmente, el análisis al cuerpo de la víctima es una de las más rigurosas pesquisas hechas por los perfiladores. La forma en la que el cadáver fue abandonado, hablando de un homicidio, deja mucho de que hablar de la persona que cometió el delito.

La fuerza con las que se cometieron las heridas pueden indican la corpulencia promedio del atacante. También se sabe si este es diestro o zurdo. Los perfiladores analizan la posición del cuerpo, si estaba vestido o no, si fue dejado encima de una cama o en el suelo, si quedó en la mitad de una habitación o en una esquina. Y sobre todo analizan una a una las heridas, tanto tipo como número, que presenta la víctima. Todas y cada una de ellas muestra quién es, psicológicamente, la persona que asesinó, hirió, violó.

“Hay una sola cosa cierta: no hay crimen perfecto”, dice la teniente Lozano previo a concluir que “existe una idea errada de que las personas que tienen un comportamiento criminal son más inteligentes o tienen un coeficiente mayor que los demás. Simplemente fueron unas personas que fueron un poco más detallistas. Llevaron a cabo pequeños comportamientos tratando de cuidarse y no ser descubiertos tan fácilmente”, pero con estos expertos, tarde o temprano caen.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO