El premio Nobel de paz que habría violado 50 mujeres dopándolas con yagé

El premio Nobel de paz que habría violado 50 mujeres dopándolas con yagé

8 de junio del 2015

Ante el  juez que presidió la audiencia en su contra por el delito de acceso carnal, Orlando Gaitán se declaró inocente. Pero según las investigaciones de la fiscalía seccional de Cundinamarca, Édgar Orlando Gaitán Camacho, un líder indígena, presuntamente abusó de al menos 50 mujeres mientras se encontraban bajo los efectos de brebajes que él les dio a tomar. Lea también: La bruja que puso de rodillas a todo un pelotón.

Gaitán es un hombre muy reconocido como curandero. Ha sido invitado especial de universidades prestigiosas para dictar conferencias sobre espiritualidad y sanación, sus temas pilares.

Entre sus más altas credenciales está el haber obtenido en 1990 el premio Nobel de Paz Alternativo, galardón que recibió en una elegante ceremonia en Estocolmo (Suecia). Lea también: Así se hacen las peleas ilegales.

Lo que se sabe es que Gaitán, al parecer, aprovechó la confianza que le dieron sus clientas y pacientes para abusar de ellas mientras que, con un brebaje que hacía pasar por yagé, debilitaba sus mentes y cuerpos.

Según la directora (e) de la Fiscalía Seccional de Cundinamarca, María Soledad Franco, él ofrecía limpieza física y espiritual a sus clientes y les hacía ingerir el brebaje, “lo cual dejaba a las mujeres en incapacidad de discernir si lo que estaba haciendo con ellas era legal o no”.

Chaman Violador

La fiscalía encontró pruebas suficientes para acusarlo por el delito de acceso carnal con persona en incapacidad de resistir. La juez que presidió la audiencia en su contra avaló las pruebas entregadas por el ente acusador y lo envió a la cárcel de Villeta (Cundinamarca).

La investigación contra este chamán inició por una denuncia que una menor de edad instauró en su contra por violación. Lea también: La ‘guerra maldita’ que se libra en Colombia.

Los hechos, según una fuente cercana a la investigación, habrían ocurrido en la finca ‘El Sol Naciente’, ubicada en el municipio de San Juan de La Vega (Cundinamarca) propiedad de la Fundación Carere, creada  por Gaitán y otras personas que fungen como colaboradores del taita Orlando, como hace llamarse desde 1999.

Orlando Gaitán, según algunos documentos académicos, no nació como indígena ni dentro de una comunidad indígena. Era un campesino que nació en el municipio de Sucre, al suroccidente del departamento de Santander, en una zona conocida como Carare, que recibió este nombre en honor a los antiguos indígenas Carare que la habitaron, de quienes Gaitán siempre se ha declarado descendiente. Esta tribu esta oficialmente extinta desde 1922.

Orlando se hizo niño, adolescente y adulto en Cimitarra (Santander), a donde su familia se estableció. Por la violencia que se vivía en la zona viajó unos años a la capital del país.

En Bogotá se hizo vendedor ambulante. Compraba y revendía lo que saliera de gancho. A los 19 años volvió al pueblo pero la violencia estaba peor. Un par de años después regresó a Cimitarra. La ola de sangre logró generar un sentido de pertenencia y unión entre los moradores del pueblo, quienes le pidieron a las guerrillas, paramilitares y ejército, un acuerdo de paz en la región por medio del diálogo.

Los campesinos, entre ellos Orlando, crearon la Asociación de Trabajadores Campesinos del Carare (ATCC) y con ella lograron establecer con los grupos alzados en armas un acuerdo de tregua para la región, pero dos años después la guerrilla volvió a querer tomar el control militar de la zona y asesinó a varios líderes campesinos de la ATCC y a la periodista Silvia Duzán, hermana de la también periodista Maria Jimena Duzán.

Chaman Violador

Gaitán tomó la presidencia de la asociación y decidió seguir trabajando por la paz y el bienestar de la región. Gaitán, según lo registraron varios medios, fue víctima de varios atentados contra su vida y tuvo que salir exiliado. Se refugió en comunidades del Chocó, a donde fue enviado como funcionario del Plan Nacional de Rehabilitación. Era el año de 1993. Estos hechos lo convirtieron en un personaje público y le sirvieron para ser nominado al Nobel Alternativo de Paz, que terminó en sus manos.

En Chocó se acercó a líderes indígenas de quienes aprendió rituales y saberes ancestrales. También fue allá donde inició con la práctica medicinal del yagé.

En la mitad de los años 90 llegó a Bogotá, y gracias a su trabajo como líder campesino en Santander, logró trabajar para los ministerios del Interior y de Salud. Esta labor le dio la oportunidad de viajar por el país y conocer diferentes comunidades indígenas, de las que iba adquiriendo conocimientos.

En uno de sus viajes al Putumayo entabló relaciones con diferentes taitas legítimos de la zona. Con ellos siguió aprendiendo sobre las ceremonias y tomas de yagé. Fue aprendiz de varios taitas, hasta que 1999, uno de estos líderes indígenas le dio el permiso oficial para llevar a cabo rituales con la bebida sagrada. Orlando empezó a realizar ceremonias de yagé en su oficina, ubicada en Chapinero (Bogotá).

Pocos meses después se retiró de sus cargos como funcionario público y se autoproclamó como el taita Orlando Gaitán. Pasó de líder campesino a funcionario público, para rematar como supuesto taita indígena y médico ancestral.

El falso taita se proclamó como representante de los indígenas Carere y líder de la comunidad muisca. Su facilidad para el hablar en público y su liderazgo nato lo hicieron un hombre muy reconocido, y sobre todo respetado dentro de las diferentes organizaciones indígenas, gubernamentales y educativas.

Las autoridades solo trabajan en un caso en contra de Gaitán, ya que solo una persona ha denunciado el presunto abuso. De comprobarse que Gaitán sí abusó sexualmente de mujeres, podría pasar tras las rejas entre 12 y 20 años.