La Madame, el rostro de la explotación sexual en Cartagena

27 de diciembre del 2018

Este fue uno de los casos más sonados de 2018.

La Madame, el rostro de la explotación sexual en Cartagena

Más que su nombre, su alias fue el que acaparó los titulares de los medios de comunicación. “La Madame”, una mujer de 42 años, fue capturada en agosto y acusada por la Fiscalía de ser la mayor proxeneta de Cartagena. Ella, por medio de catálogos y fiestas de exhibición, presuntamente ofrecía a jovencitas menores de edad y mujeres adultas a extranjeros para ejercer la prostitución en “La Heróica” o ser explotadas sexualmente fuera del país.

Liliana del Carmen Campos Puello, según las autoridades, era el rostro de este flagelo en la ciudad amurallada. Su vida, marcada por los excesos, se pudo rastrear en videos en los que se le ve en yates lujosos y rodeada de mujeres hermosas. Se conoce, además, que estudió en el Liceo San Fernando y vivió con sus padres y abuelos, además era residente de barrio Blas de Lezo.

La noticia de su captura se dio en medios de operativos adelantados por la Fiscalía para controlar el abuso sexual de menores de edad y la prostitución en los sitios más representativos del turismo en Cartagena. Y no fue la única cayó en manos de las autoridades, pocos meses después de permanecer retenida en la cárcel San Diego, en donde ha liderado actividades culturales, incluso reinados, fueron detenidos su esposo, Gustavo Ruiz; su padre, Carlos Campo, y dos sobrinos identificados como Omar y Fabio Campos, quienes deben responder también por los delitos de inducción a la prostitución y concierto para delinquir.

De acuerdo con la información conocida en los medios, la Madame sostenía contactos con funcionarios públicos que la ayudaban, entre ellos el capitán retirado de Infantería Danilo Romero, que obligaba a sus víctimas menores de edad a tatuarse su nombre en alguna parte de su cuerpo. Romero fue condenado a 21 años y 9 meses de prisión por los delitos de explotación sexual comercial agravada, actos sexuales con menor de 14 años y concierto para delinquir.

Para conseguir a las adolescentes y mujeres que prestaban estos servicios, Campos recorría los barrios pobres de Cartagena y luego las ofrecía en las playas y otros lugares lujosos de la ciudad. A las niñas que viajaban, les prometía un trabajo en otro país, les quitaba los documentos y luego las secuestraba.

Según las investigaciones de la Fiscalía, “la Madame” tenía cinco casas al servicio del crimen. El fiscal que llevó el caso aseguró que desde esos puntos llevaba a mujeres en yate a fiestas que, incluso, se podrían ofrecer en el exterior. Las Bahamas era un sitio recurrente para los encuentros sexuales con los clientes.

“Utilizaban buses para salir de fiestas, para sacar a las personas que asistían. Las personas que entraban lo hacían por estrictos controles a través de páginas en internet. Tenían códigos específicos, no cualquier persona podía ingresar. Las fiestas no constituyen reproche punitivo, salvo cuando se hace con presencia de adolescentes y se expenden drogas”, contó el fiscal.

Tras la caída de “la Madame” y la amplia difusión de su actuar criminal, continuaron los operativos contra abusadores y explotadores sexuales en Cartagena. La operación Vesta II requirió miles de horas de seguimiento por medio de llamadas telefónicas y grabaciones en video para lograr la captura de proxenetas, administradores de hoteles y clientes de la barbarie.

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