Enfermero alemán habría asesinado a 90 pacientes

Enfermero alemán habría asesinado a 90 pacientes

28 de agosto del 2017

Al menos 90 personas murieron a manos de un enfermero alemán que le inyectó a sus pacientes medicamentos cardiovasculares para mostrar sus habilidades de reanimación, según una investigación policial que duró más de tres años.

Niels Högel, de 40 años, fue encarcelado de por vida en febrero de 2015 por dos asesinatos y varios intentos de asesinato de pacientes que se encontraban en cuidados intensivos en el hospital Delmenhorst, al norte de Alemania.

Pero la policía encontró evidencia de otros 88 asesinatos después de analizar decenas de archivos de pacientes y exhumar más de 130 cadáveres en Alemania, Polonia y Turquía, comenzando durante su empleo en otro hospital y continuando después de que fue capturado en el acto, por un colega.

“El número de muertos es único en la historia de la república alemana. Högel mataba al azar y se dedicaba a los que estaban en estado crítico”, dijo el investigador y jefe de la policía, Arne Schmidt.

Las autoridades creen que el hombre realizó su primer asesinato en febrero de 2000, cuando aún trabajaba en una clínica en Oldenburg, cerca de la frontera holandesa. Luego de matar al menos a 35 pacientes, se trasladó a un hospital de Delmenhorst, cerca de la ciudad noroccidental de Bremen, donde reaunudó su práctica.

Högel inyectaba en las venas de sus pacientes un fármaco cardiovascular para orquestar las emergencias médicas que le requerirían intervenir y luego reanimarlos en la unidad de cuidados intensivos.

El enfermero utilizaba cinco medicamentos diferentes, incluyendo ajmalina, sotalol, lidocaína, amiodarona y cloruro de calcio, dijo la policía este lunes. Las sobredosis de estos fármacos pueden provocar arritmias cardíacas que amenazan la vida y una disminución de la presión arterial, causando un rápido descenso en un paciente ya enfermo.

Mientras Högel se encontraba trabajando en Delmenhorst, el número de muertes en la unidad de ciudados intensivos se duplicó de un 5% a un 10%, pero los directivos del centro de salud no encontraron la necesidad de informar a las autoridades.

En junio de 2005, un colega del enfermero vio como este le inyectaba Ajmalina a uno de sus pacientes que días después murió.

“Los asesinatos podrían haber sido evitados”, dijo el jefe de policía de Oldenburg, Johann Kühme. Añadió que los directivos del hospital podrían haber actuado más rápido para detenerlo. En cambio, el enfermero  recibió un informe impecable que le permitió continuar su matanza en otra institución. “La gente en la clínica en Oldenburg sabía de las anormalidades.”

En 2008 Högel fue sentenciado a siete años de prisión por intento de homicidio, pero una mujer que siguió el caso a través de los medios de comunicación denunció que sospechaba que su madre también habría muerto a manos del enfermero.

El caso fue llevado de nuevo a la corte, y en enero de 2015 Högel confesó administrar 90 inyecciones no autorizadas, de las cuales 30 habían sido fatales porque él había sido incapaz de resucitar a los pacientes. En ese momento, dijo que se sentía “plenamente responsable” de las 30 muertes, pero negó cualquier otro asesinato.

Aunque Högel ya ha sido sentenciado a cadena perpetua, los últimos resultados de las investigaciones de la policía significan que es probable que se enfrente a la corte de nuevo.