Así estafan a incautos turistas con fincas fantasma

Así estafan a incautos turistas con fincas fantasma

28 de Diciembre del 2015

Según las autoridades, en época de vacaciones una de las modalidades más utilizada para estafar a los incautos es el alquiler de fincas de verano ofrecidas principalmente por internet y avisos clasificados en los periódicos más leídos.

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En las diferentes estaciones de Policía de pequeños pueblos y municipios reposan algunas denuncias sobre el tema.

Stella Herrera, le contó a Kienyke.com cómo, a través de un aviso que halló en internet, en el que le ofrecían una casa campestre en el municipio de Carmen de Apicalá, a unas dos horas de Bogotá, le robaron más de un millón de pesos que pagó como adelanto por el alquiler de la propiedad que utilizaría con unos 20 integrantes de su familia.

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Con un mes de antelación Stella, quien vive con toda su familia en Bogotá, empezó a buscar una casa en Melgar, Girardot o Carmen de Apicalá para pasar un fin de semana con su familia en el mes de enero de 2015.

En internet encontró varias opciones, pero la mayoría de las fincas ya estaban ocupadas durante toda la temporada. Después de buscar en varias páginas encontró un link que la condujo a un perfil de Facebook, que ya no existe, que según ella se llamaba algo así como “fincas y casas para vacaciones”.

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Stella dijo que dicha cuenta estaba llena con varias fotos de decenas de fincas y casas campestres que ofrecían en todas las ciudades turísticas del país.

La mujer llamó y le dijeron que aunque muchas de las fincas estaban ocupadas, aún había disponibilidad para algunas de ellas.

A Stella le gustó mucho una casa en el municipio de Carmen de Apicalá, cercana al turístico municipio de Melgar, preguntó por propiedad y le dijeron que esa finca estaba disponible.

En el perfil de la red social había muchas fotos de la propiedad: imágenes de las habitaciones, los baños, la cocina, las áreas de juegos y la piscina. La turista quedó fascinada con las imágenes, con la capacidad y con el valor del alquiler: 50.000 noche por persona.

Las personas que contactó le dijeron que esa propiedad ya estaba solicitada por otras familias, pero que estas no la habían separado, Stella no perdió tiempo, para no perderla, y la apartó.

Para separar la finca la mujer tenía que pagar el 50% del alquiler. En total eran 24 los integrantes de la familia que pretendían ir al paseo. El costo total era de $2.400.000. Stella consignó ese mismo día $1.200.000 a un número de cédula a través de Efecty. La finca era suya y el paseo estaba asegurado.

La última comunicación que Stella sostuvo con el número de celular de la persona que le alquiló la propiedad fue un día antes del paseo. Según la mujer hasta ese momento todo marchaba bien. El plan era llegar a la finca, pagar el 50% restante del alquiler y disfrutar de dos noches y tres días de paseo familiar.

En tres carros particulares la familia de Stella llegó al Carmén de Apicalá el sábado al medio día y con las indicaciones que el arrendador había dado telefónicamente empezaron a buscar la finca. Por más que dieron vueltas y preguntaron por la dirección de la propiedad nunca la encontraron. La dirección no coincidía con las indicaciones.

Stella llamó al teléfono con el que se había comunicado varias veces para concretar el negocio y por primera vez este sonó apagado.

La desesperanza llegó una hora después de estar buscando la vivienda cuando un policía del pueblo les dijo que ellos eran la tercer familia que buscaban esa finca es día y que lo más seguro era que los habían estafado. Así fue, el teléfono del supuesto arrendador nunca más contestó. Y perfil donde había visto la finca había sido eliminado.

Los expertos indican que en este tipo de negociaciones para realizar turismo informal lo mejor es viajar con antelación al lugar que va a alquilar y verlo personalmente, cerciorarse que el negocio lo hace directamente con el dueño o administrador del predio. También es recomendable pedir referencias en las propiedades cercanas o en la estación de policía del municipio.