La citó para firmar el divorcio y la mató a puñaladas

La citó para firmar el divorcio y la mató a puñaladas

1 de septiembre del 2016

Una vez más la muerte se ensañó contra una mujer por el simple hecho de ser mujer. El feminicidio ocurrió en la mañana de este jueves en Cartagena. La víctima en esta oportunidad fue Mimi Patricia Urbina Blanco. Tenía 32 años. Deja dos hijos. El victimario, como lastimosamente ya es costumbre, fue su pareja sentimental, en este caso, el hombre del que se estaba separando.

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Esta historia de amor que tuvo un final trágico inició dos años atrás. Mimi, madre soltera de un par de hijos de 9 y 13 años conoció a John Castro, su hoy verdugo, en una iglesia cristiana a donde los dos asistían con regularidad.

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Castro y Mimi se enamoraron y meses después contrajeron matrimonio, pero problemas en la intimidad de la pareja llevó a la mujer, dos semanas después del matrimonio, a pedir la anulación la unión. Según lo contó un hermano de la víctima, Jhon no funcionó en la cama, era impotente.

Aunque la pareja se separó, el divorcio legal no se había firmado. Jhon Jairo Castro no quería legalizar la separación y no quería plasmar su firma en los documentos.

La lucha de Mimi por separarse legalmente de Castro duró más de un año. Pero el pasado miércoles el hombre la llamó y le dijo que al siguiente día le firmaría el divorcio.

La mujer, según lo contaron algunos de sus familiares, estaba feliz porque aunque mantenía una buena relación con Jhon Jairo quería legalizar su separación.

Pero lo que ella no se imaginaba era que la cita, que se pactó en la oficina del abogado de ella, no tenía otra intención que acabar con su vida.

Se encontraron sobre las 7 de la mañana. Veinte minutos más tarde un cuchillo se hundía en el cuello de la mujer, que trabajaba en un hotel como auxiliar de cocina. La otra puñalada fue propinada en una de sus piernas.

Castro fue capturado con la sangre de Mimi en su ropa, el cuchillo con el que le propinó las dos puñaladas quedó junto al cadáver. Aunque las pruebas y los testigos lo incriminaron, él dijo ante el juez que no era culpable del homicidio y se declaró inocente.

El hombre fue trasladado a la cárcel de Cartagena, mientras que el cuerpo de Mimi era enterrado en el cementerio de Marialabaja, de donde era oriunda.