La granada lanzada contra un policía se llevó a su niña de tres años

La granada lanzada contra un policía se llevó a su niña de tres años

23 de julio del 2014

Bajo un sol brillante que se escondía detrás de grandes nubes negras bogotanas, y en medio de una lluvia de pétalos blancos, fue despedida María Isabela, una niña de tres años, a quien milicianos de las Farc asesinaron en el departamento de Arauca.

Isabel era hija única del matrimonio conformado por el patrullero de la Policía Nacional Ronald Ruiz y Deivy Jackeline Higuita, una joven paisa que hoy se encuentra grávemente herida en el hospital de la institución. Los tres fueron víctimas de un hecho atroz: les arrojaron una granada cuando madre e hija estaban llevándole algo de comer al CAI móvil donde trabajaba el uniformado. La granada explotó a menos de un metro de la familia.

“Por qué no esperaron a que ellas se fueran. Por qué no me la arrojaron a mí solo. Me hicieron un daño irreparable. Esto que siento hoy es el dolor más grande que alguien puede sentir. Es un dolor que no se lo deseo a nadie”, narró el uniformado.

En una sentida ceremonia, la niña fue homenajeada por la Policía Nacional. El general Rodolfo Palomino, director de la institución, con voz entrecortada, dijo que Isabela es desde el momento de su muerte el ángel que acompañará las acciones de la policía en su lucha. El general calificó a los agresores como hienas.

Niña muere por granada

María Isabela Ruiz Higuita, de tres años, murió por una esquirla de granada en su corazón.

El patrullero Ruiz es bogotano, tiene 31 años y lleva ocho en la policía. Hace seis meses lo trasladaron a Arauca. Antes trabajaba en Bogotá en el Fondo Rotatorio. En la policía se dice que ese tipo de traslado de los citadinos es sinónimo de castigo. Él no sabe qué hizo de malo, porque su hoja de vida es intachable, pero sí sabe que el traslado acabó con su vida.

“No tengo rencores. Quiero sacar de mí todos los odios y malos pensamientos… Solo le pido a mis superiores, a mi general Palomino, que no me dejen solo. Que hagan todo lo posible para que este crimen no quede en la impunidad y los culpables paguen por lo que le hicieron a mi familia”, solicita Ruiz, quien hoy no sabe si seguir o no en la institución.

Jackeline Higuita está en cuidados intensivos. Tiene 22 años. Conoció a su esposo cuando él estaba de servicio en Antioquia hace varios años. Se enamoraron y desde ese día están juntos. Permanece conectada a máquinas. El mismo día en que iban a enterrar a su pequeña hija, al martes, se enteró de su muerte. Lo primero que hizo cuando tuvo conciencia fue preguntar por su bebé. Su esposo fue quien le dio la devastadora noticia. Quiso asistir al funeral pero obviamente por sus condiciones médicas no pudo. La lloró desde el hospital.

La barbarie

Era sábado al final de la tarde. Jackeline y la niña esperaban en su moto. Ellas se iban para la casa mientras él seguiría trabajando en el CAI móvil hasta terminar su turno. El policía las despidió con un beso cuando escuchó un golpe. Una moto que estaba estacionada aceleró a fondo. El uniformado creyó en principio que se trataba de una piedra. Pero en milésimas de segundos su mente le mostró que se encontraba en uno de los departamentos más complicados en materia de orden público del país y pensó en un artefacto explosivo. No se equivocó.

Ruiz intentó ubicar el lugar donde escuchó el sonido. No lo halló. Se giró hacia su familia y con pánico le gritó a su esposa que se tirara al suelo. Ella no lo alcanzó a hacer. Él no alcanzó a abrazarlas y cubrirlas con su cuerpo. La granada explotó. La onda expansiva los arrojó lejos. Los tres quedaron heridos.

El patrullero se arrastró y ubicó la moto desde la cual les tiraron el explosivo. Desenfundó su arma, apuntó y disparó en cuatro oportunidades. Hirió a uno de los agresores. Buscó a los suyos y encontró la dolorosa escena. Su esposa y su niña estaban bañadas en sangre.

Niña muere por granada

El general Rodolfo Palomino acompañó el funeral de la pequeña. A la derecha, Isabelita en brazos de Jackeline, su mamá, quien está grave en en hospital de la policía.

“Jackeline era la que se veía más grave. Se estaba desangrando por todo lado. Mi hija tenía una herida bajo la axila. Recogí a mi bebé, me subí en una moto y arranqué con ella en mis brazos. Mi esposa iba en otra moto. No esperamos ambulancias porque no podía perder ni un segundo. Mi niña lloraba y yo le hablaba, le decía que no cerrara sus ojitos. Que no se me durmiera. Pero en el camino se murió. Cuando llegamos al hospital no había nada que hacer. Una esquirla de aquella granada le atravesó el corazón”, le contó el patrullero Ruiz a Kienyke.com.

Uno de los criminales, a quien el patrullero Ruiz, herido y desde el suelo, logró impactar, fue capturado. Entró al mismo centro médico en el que ingresaron la mujer y la niña. Lo había capturado un compañero de Ruiz a unas cuantas cuadras del lugar de los hechos. El patrullero lo reconoció.

Ruiz sabe quiénes son los autores del atentado. “Son milicianos de las Farc. Arauca es otra Colombia. Es un territorio sitiado por la guerrilla y olvidado. Todos lo saben y no hacen nada.  Tenemos un enemigo gigante que se llama Venezuela. Los bandidos pasan de aquí para allá. Hacen lo que se les antoja y se esconden allá”.

La policía ofreció una recompensa de hasta 30 millones de pesos para las personas que den información para lograr la captura de quienes están involucrados en el atentado contra la familia Ruiz Higuita.