La del ‘Chapo’, Pablo Escobar y otras fugas cinematográficas

La del ‘Chapo’, Pablo Escobar y otras fugas cinematográficas

13 de julio del 2015

Joaquín el ‘Chapo’ Guzmán debió caminar por un túnel de 1.5 kilómetros de longitud, con suficiente luz y ventilación, para escapar de la prisión de máxima seguridad Altiplano I, en el Estado de México.

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El mundo no puede dejar de preguntarse cómo nadie se fijó en la remoción de miles de toneladas de escombros que durante meses debieron dar pistas de un plan de fuga en dicha penitenciaría.

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Cultivos de maíz y caminos llenos de lodo tendieron un manto ideal para elegir la casa desde la cual se construyó el túnel, y que permaneció en sospechosa obra negra por mucho tiempo.

En dicho inmueble, sus paredes de ladrillo y un depósito de agua en el techo permitieron disfrazar la intensa actividad que debió suponer cavar un túnel. Los campos cercanos volvieron invisible el traslado de tierra extraída.

Desde el punto más alto de una loma, el penal ocupa el panorama. En sus alrededores se ha desplegado una extensa vigilancia con decenas de coches patrulla de la Policía y vehículos militares.

Todo México, con apoyo de Estados Unidos e Interpol, arrancaron una intensa cacería para encontrar al jefe del Cartel de Sinaloa, y considerado hoy el capo más poderoso del mundo.

Se estima que su fuga fue facilitada por autoridades corruptas, cuantiosas sumas de dinero en sobornos y obras de infraestructura desarrolladas en total secretismo,  que garantizaran no solo la fuga del delincuente, sino su cómodo tránsito hacia la libertad.

KienyKe.com recuerda algunas otras historias de fugas sorprendentes, que sorprenden incluso hasta a los más poderosos países.

Alcatraz Clarence y John Anglin frank Morris

Los únicos que se burlaron de Alcatraz

Con jabón, papel higiénico, cabello real, cartón y bultos de ropa, los convictos diseñaron tres muñecos que los reemplazaran en sus camas para engañar a los guardias de la prisión federal en la isla de Alcatraz.

Los maniquís fueron utilizados el 11 de junio de 1962. Los que se volaban fueron Frank Morris, Clarence y John Anglin. Subieron a los ductos de ventilación a través de una chimenea y lograron salir al tejado. El muro lo habían franqueado tras cavar un túnel con cucharas. Frente a la playa, sacaron una balsa hecha con impermeables y goma. Usaron palas como remos y habrían conseguido acercarse a la bahía de San Francisco a las 2 de la madrugada.

Más de 50 años después, el FBI no tiene pistas del destino de los prófugos. Hay quienes sospechan que no sobrevivieron al mar y se ahogaron.

John Dillinger

Utilizó un arma falsa hecha de madera y betún

John Dillinger, un famoso ladrón de bancos del medio oeste de los Estados Unidos consiguió escapar de la prisión de Crown Point (Indiana) utilizando un truco que aterrorizó a los guardias.

Había diseñado un arma falsa usando madera ennegrecida con betún. El arma de juguete intimidó a los guardias, quienes le abrieron la celda, y luego amedrentó al resto de policías tras tomar a dos personas como rehenes y asegurar que si se acercaban los oficiales les “volaría los sesos”.

Para asegurarse tiempo de fuga, Dillinger encerró a los guardias en una celda. El delincuente había robado más de 30 bancos y este era su segundo escape de prisión. Se convirtió en el hombre más buscado de la Unión Americana y en julio de 1934 murió baleado por el FBI mientras salía de un cine.

Pascal Payet

Escapó de la cárcel en helicóptero

Fue tal la pericia y descaro de este sujeto, que huyó tres veces de prisión usando helicópteros secuestrados.

Pascal Payet había sido condenado en 1997 a 30 años de prisión luego de cometer asesinato durante un robo frustrado en Francia.

Su primera fuga por los aires fue en octubre de 2001, desde la prisión de Luynes en un helicóptero secuestrado. Cuatro días después fue recapturado.

En abril de 2003 volvió a intentar su fuga de la misma prisión con otros tres reclusos. A la semana fue recapturado.

Cansados de su insistencia, fue trasladado a la prisión de Grasse, donde esperó hasta 2007 para volver a cometer su hazaña. Entonces secuestró un helicóptero Squirrel junto con el piloto. Esta vez, obsesionado con no dejarse capturar, voló hasta las costas del Mediterráneo y allí liberaron al piloto.

Pablo Escobar3

La catedral con muros frágiles

Mientras el capo de la droga más temido del mundo permanecía recluido en una cárcel de lujo, apodada ‘La Catedral’,  construida bajo los parámetros del mismo jefe mafioso, continuaba su actividad delincuencial en cabeza del Cartel de Medellín.

El gobierno del entonces presidente César Gaviria advirtió sobre la burla del narcotraficante a la justicia y planeó su traslado a una cárcel militar especial.

El ‘Patrón’ se enteró del plan gubernamental y realizó una cómoda fuga pensando que si no huía iba a ser extraditado. Las paredes de ‘La Catedral’ eran frágiles y fueron fácilmente rotas por Escobar quien huyó aprovechando una espesa niebla.

Las autoridades se dieron cuenta de su fuga cuando llegaron a ‘La Catedral’ para trasladarlo.

Como en la fuga del ‘Chapo’ Guzmán, Escobar contó con apoyo de autoridades corruptas que, además de informarle sobre su inminente traslado, le ayudaron a huir aprovechando la oscuridad de las montañas y la confusión del gobierno.

Richard Matt y David Sweat

La ferretería eléctrica que les abrió la libertad

Richard Matt (48 años) y David Sweat (34) provocaron una tormenta política y judicial tras escaparse de una cárcel de alta seguridad en Nueva York hace más de un mes. Los dos asesinos utilizaron herramientas eléctricas para huir de la correccional Clinton.

La reconstrucción de los hechos del diario ‘The New York Times’ detalla que los hombres abrieron un hueco en la pared de sus celdas para luego trepar seis pisos de altura y ubicar túneles y tuberías que les sirvieron para salir de la edificación.

Parecido a lo que hizo el ‘Chapo’ Guzmán, estos hombres caminaron por alcantarillas hasta resultar en una calle. Detrás, en sus celdas, dejaron ropa amontonada bajo las cobijas para hacer creer a los guardias que estaban durmiendo. Junto a la pared rota encontraron el siguiente mensaje: “¡Que tengan un buen día!”.

La policía de Estados Unidos encontró 20 días después a Richard Matt cerca de la frontera con Canadá, a unos 30 kilómetros de la cárcel de la que se fugó junto con David Sweat.

A este último lo cogieron un día después no muy lejos de donde apareció Matt. Fue herido por la policía pero sobrevivió, y tras sanarse, fue llevado tras las rejas.