El extraño fallecimiento de la mujer LGTBI durante custodia policial

El extraño fallecimiento de la mujer LGTBI durante custodia policial

13 de diciembre del 2015

La incertidumbre acerca de la muerte de Paula Alejandra Torres es uno de los sentimientos que hoy ronda la mente de sus familiares y amigos; y hallar la verdad es la única esperanza que les queda tras el extraño deceso de esta joven, que se habría dado en poder de la policía.

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Paula, a quien sus más cercanos amigos de la comunidad LGTBI, a la que pertenecía, le decían ‘Carlos’, murió el pasado 5 de diciembre, un día después de cumplir 28 años.

José Alejandro Torres, el papá de Paula, en la sala de redacción de KienyKe.com narró los hechos que él, basado en testigos y en evidencias físicas, conoce sobre la noche en la que murió su hija, una mujer que basada en su orientación sexual gustaba vestirse como hombre.

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La fatal historia de Paula inicia, según José Alejandro, entre risas, licor y rumba.

El pasado sábado 5 de diciembre ella y sus compañeros de trabajo celebraron el cumpleaños de la joven en una discoteca del barrio Restrepo, al sur de Bogotá.

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Sobre las nueve de la noche, cuando el efecto del alcohol cumplió su cometido en el pequeño cuerpo de la chica, sus compañeros de la fábrica de plásticos donde trabajaba como operaria detuvieron un taxi, pagaron la carrera por anticipado y la embarcaron hacia el barrio 20 de Julio, a menos de 10 minutos de ahí, donde vivía hacía tres meses con su novia.

“Algo pasó. Aún no sabemos qué ocurrió, pero al frente del almacén Metro, ubicado a menos de cuatro cuadras de su casa, Paula se bajó del taxi en el que iba,”, narró el padre de la joven.

Al parecer ella intentó abordar otro taxi y detuvo uno que iba con una mujer como acompañante en la parte delantera. José también desconoce qué pudo haber pasado con su hija y ese segundo taxista, pero lo que le manifestó la misma Paula a su novia, minutos después, fue que el taxista la había golpeado.

Mujer murio en la UPJ-02

La llegada de la policía no fue un alivio para Paula, fue todo lo contrario. Según le narraron algunos testigos a José, las autoridades la emprendieron contra ella, al parecer, pensando que era un chico, por la forma en que vestía.

Según lo indicaron también los testigos, Paula tuvo que gritar varias veces que ella era una mujer y exigirle a los policías, dos hombres, que la trataran como tal.

José Alejandro cuenta que los policías, al parecer, porque Paula estaba exaltada y negándose a que los uniformados la requisaran o la tocaran, golpearon a su hija para finalmente subirla a una patrulla. Esto lo supo Alejandro porque testigos presenciales se lo contaron.

Hasta ahí, siendo exactamente las 9:15 de la noche del 5 de diciembre (según reporte policial), cuando los dos uniformados la habrían subido a la camioneta de la institución esposada y a la fuerza, la novia de Paula y los testigos la vieron con vida.

Según el reporte policial, a Paula la trasladaron a la Unidad Permanente de Justicia (UPJ), ubicada en Puente Aranda, centro-occidente de la capital. Allá llegó a las 9:50, treinta y cinco minutos después de haberla subido a la patrulla.

Según se indica en la hoja de reporte, a la joven la trasladan a ese lugar “para evitar daños en su integridad o la de terceros”.

En el escueto documento de detención e ingreso a la UPJ no hay reporte de los golpes que Paula habría recibido, tanto por parte de los policías como del taxista con el que inició la discusión. Pero esos golpes sí son evidentes en algunas fotografías post morten que José Alejandro le tomó a su hija en el hospital San José, a donde la trasladan luego. Dichas fotografías están en poder de los familiares de la víctima.

La hoja, firmada por la patrullera Alejandra España y por el defensor del pueblo Leonardo Torres, solo contiene los datos básicos de identificación de quien para ese momento era retenida y responsabilidad de la policía.

Pareciera que Paula no entregó información alguna para llenar ese reporte, y solo hay dos opciones para que esto haya sido así: ella no quiso dar información o no pudo hacerlo. Aunque los golpes, según imágenes entregadas a KienyKe.com por José Alejandro, son evidentes, la casilla donde deberían estar reportados está en blanco, al igual que la casilla donde debería identificarla como una mujer miembro de la comunidad LGTBI.

El otro documento que evidencia una hora exacta es el reporte médico emitido por el hospital San José. Según ese papel, Paula ingresó al centro médico a las 10:17, casi media hora después de haber entrado a la UPJ.

Mujer murio en la UPJ-01

Cuando José Alejandro llega a la unidad de detención transitoria, minutos antes su hija había salido de allí, al parecer, en muy mal estado y rumbo al hospital, a donde llega sin signos vitales y con el cuerpo frío, según reporte médico.

Paula tenía una marca alrededor del cuello. Según José Alejandro, los policiales le dijeron que ella se había ahorcado con un cordón que era el adorno de su pantalón, dentro de la celda de la UPJ.

José Alejandro no cree en esta versión. Según él, Paula no tenía motivos para quitarse la vida. “Estaba feliz con su nueva vida. Hacía pocos meses se había ido a vivir con su novia y estaban muy bien. Tenía estabilidad laboral. Tenía estabilidad sentimental y familiar. En estos momentos era una joven feliz”, contó él.

Para José Alejandro los tiempos de captura, traslado a la UPJ y al hospital no cuadran. “Entre la detención y la entrada a la UPJ hay más de media hora, es un recorrido que a esa hora y en el carro en el que iban los policías no se demora más de 15 minutos. ¿Qué pasó en el trayecto? ¿Por qué no hay reporte del ingreso y de una supuesta inspección que a Paula le hicieron antes de entrar a la celda donde deberían haberle quitado anillos y cordones? Paula murió con sus anillos puestos”.

Las marcas del supuesto ahorcamiento que Paula se causó también son para José Alejandro muy extrañas. Él, que es enfermero profesional, dice que esa lesión no pudo ocasionarla el cordón de su pantalón, que no mide más de 30 centímetros.

José Alejandro no acusa directamente a los policías de haberle quitado la vida a su hija, pero sabe que algo pasó y que su niña, la que siempre va a ser su niña, murió en manos de la policía, siendo una persona retenida y estando bajo supervisión y amparo de los uniformados.

Familiares y allegados de la joven quieren que se sepa la verdad, que haya justicia, que si hay culpables, estos tengan un castigo justo y que la investigación, que lleva a cabo el CTI, se haga de manera transparente.

La necropsia, realizada por el Instituto de Medicina Legal, tendrá resultados en 40 días. En ese documento José Alejandro espera encontrar luces que le indiquen cómo murió Paula.