Los Trujillo lloran a sus tres miembros muertos en Fontibón

Los Trujillo lloran a sus tres miembros muertos en Fontibón

18 de abril del 2017

Franklin Caicedo, jefe y dueño de la discoteca “Oxígeno” de la localidad de Fontibón, llego a la ciudad hace ya más de nueve años, procedente de Nariño. En su camino, no esperó nunca encontrar que la historia de su familia política terminaría abruptamente luego de una matanza en su propio establecimiento, el pasado 6 de marzo.

Caicedo conoció a su esposa, Graciela Trujillo, nativa del Huila, en Bogotá. Luego de casarse, decidieron abrir una discoteca para obtener mayores ingresos. Trujillo trajo para colaborar en el establecimiento a Duver Trujillo, su primo de 18 años, junto a su madre, Virgelina Olaya. También contrataron a Luis Córdoba, un joven chocoano.

Duver trabajó durante varios años en el bar de Fontibón, pero su madre le había manifestado que quería regresar al Huila ya que se sentía cansada de estar en Bogotá. Él acepto la propuesta de su madre, pero le manifestó que quería quedarse un tiempo más poder adjuntar un poco de dinero extra y poder irse en buenas condiciones.

La desgracia se evidenció cuando el hermano de Caicedo, preocupado porque ya era por la mañana y Franklin no aparecía. Alarmado porque, según él, su hermano no era un hombre de problemas, dio aviso a las autoridades.

En el barrio San José de la localidad de Fontibón, los vecinos de la discoteca “Oxígeno” se sienten asombrados por lo sucedido, manifestando que los dueños eran personas amables y sin problemas. La masacre ocurrió sin aviso alguno, ya que todos fueron asesinados de manera desagradable con armas blancas, atados de manos y pies en un mueble. La Policía encontró muerta a la pareja, Duver Trujillo, y a David, el DJ de la discoteca, un joven de 20 años que había llegado hace poco al país.

Virgelina sintió una tristeza inmensa al recordar que ya habían pasado por un caso similar en Caquetá, donde había sido asesinado su otro hijo. Ahora vivía la pena de tener que velar los cuerpos de Duver, su sobrina y el esposo quienes lamentablemente dejaron un vacío en la familia y en sus dos niños pequeños de 10 y 6 años.

Los investigadores descartaron que la masacre fuera producida por un robo, debido a que todas sus pertenencias aún permanecían en el lugar de los hechos. La principal hipótesis para las causas del crimen apunta a amenazas contra Caicedo, por lo cual su familia y conocidos esperan la captura de los criminales.