Los últimos momentos del teniente Raúl Nauzán

Los últimos momentos del teniente Raúl Nauzán

31 de enero del 2014

El teniente Raúl Antonio Nauzán, de 36 años, junto con el patrullero Anderson Castro, de 24, realizaban uno de los habituales recorridos en la localidad de Bosa, donde Nauzán era comandante del CAI Metrovivienda. En la calle 72 sur con carrera 91 B, en el barrio El Recreo, escucharon unos gritos y vieron a dos jóvenes que corrieron al verlos.  Acababan de asaltar un asadero de pollos y huían con el botín.

Al instante, uno de los maleantes, Nelson Solarte, de unos 20 años, abrió fuego e hirió en el pecho al Nauzán. Sin embargo, antes de caer, el teniente abatió al otro asaltante, Michael Steven Soacha, de 18 años. Pese a que el atracador trató de huir, el oficial, herido de muerte,  lo capturó.

“Cuando llegamos al lugar de los hechos los delincuentes nos recibieron a disparos”, relató el patrullero Castro al referirse a los últimos momentos que compartió con quien hasta ese momento era su jefe.

El patrullero Castro llamó al centro de emergencias y pidió una ambulancia. A los 15 minutos llegaron los paramédicos. En la ambulancia Nauzán pidió llamar a su esposa. “Amor, estoy herido. Me llevan al hospital de Kennedy”, le alcanzó a decir.

Policia, Kienyke

Nauzán ingresó al centro médico hacía las 7:45 de la noche. La herida, que recibió debajo de la clavícula, dañó la arteria principal y perdió mucha sangre. Falleció a la 1:30 de la madrugada.

¿Justicia?

El otro maleante, Nelson Solarte, fue capturado y estuvo detenido en la URI de Kennedy hasta el pasado jueves cuando un juez de control de garantías legalizó la captura y lo envío a la cárcel La Modelo. La fiscalía le imputó los cargos de homicidio agravado, porte ilegal de armas, hurto calificado y agresión contra un funcionario público. Solarte no aceptó los cargos.

De acuerdo con la tipificación del delito puede ser condenado a una pena entre 25 y 40 años de cárcel. Sin embargo, si acepta cargos y evita ir a juicio, recibiría hasta un 50% de descuento en la pena por colaboración con la justicia.

El oficial asesinado fue despedido con honores militares en el Centro Religioso de la Policía. El director general de la institución, general Rodolfo Palomino, agradeció por la asistencia a los honores fúnebres y destacó la labor del teniente. “Gracias por asistir y despedir a uno de nuestros héroes”, dijo mientras consolaba en su hombro a la madre del oficial.

Destacado estudiante

Todos los asistentes al funeral coincidieron en destacar la superación del oficial. A los 15 ingresó como patrullero a la institución. Se presentó en varios concursos y pasó a realizar carrera de oficial. En su hoja de vida reposan 15 felicitaciones por desarticular temidas bandas  de atracadores y ‘haladores’ de carros.

Además era un consagrado cristiano en la iglesia Asamblea de Dios en el barrio La Victoria, del sector de 20 de julio, al sur de Bogotá. De hecho, el día en que fue asesinado terminó un ayuno de siete días para una petición especial.

“El sábado confirmó que llevaba varios días de ayuno. Ese día oramos por él y su familia. Era muy consagrado con la cosas de Dios”, dice Diana Sánchez, quien era líder de él en la iglesia.

La esposa del oficial, quien es guardiana del Inpec, se desmayó en el velorio. Fue auxiliada por los demás policías asistentes. Una ambulancia fue requerida. Nauzán y su esposa tenían una relación de cuatro años y llevaban dos meses de casados.