Alias ‘Castañeda’ a la cárcel por Masacre de Yolombó

27 de julio del 2019

Fue coautor de la masacre en el que torturaron y asesinaron a cientos de campesinos

Masacre, paramilitares, guerra, Antioquia, Castañeda

En varios pueblos pequeños ubicados en el departamento de Antioquia, se vivieron una de las matanzas más sanguinarias cometidas por el Bloque Metro del paramilitarismo en Colombia. Los hechos ocurrieron en las veredas La Cruz, La Cordillera, La Abisinia, Cachumbal, La Verduguera, Bergoña, El Oso y Pantanillo, todas del municipio de Yolombó.

Una de las matanzas fue un recorrido de nueve días en el que la crueldad humana iba en la cabeza de ese grupo armado un noviembre de 1998. En su cruel camino asesinaron a 14 personas y a seis las desaparecieron. En ese mismo mes, cometieron otra serie de barbaries por la región que terminó con la huida de sus tierras de más de 600 campesinos.

Uno de los coautores de esa masacre y de otros tantos crímenes es Gabriel Muñoz Ramírez, alias ‘Castañeda’, quien fue encontrado culpables por el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado de Antioquia y condenados a 43 años de prisión.

Según la Fiscalía General de la Nación, el material probatorio recaudado evidenció cómo alias ‘Castañeda’ hizo parte, en calidad de coautor, de la masacre de 21 personas cometida entre el 31 de agosto y el 1 de septiembre de 1999.

“Muñoz Ramírez, de quien se dice comandó el Bloque Metro de las AUC, fue acusado por un fiscal de Derechos Humanos como responsable del delito de homicidio agravado en persona protegida, del que fueron víctimas varios pobladores de los municipios mencionados”, dijo el ente acusador.

Entre las víctimas de las AUC se encuentra un menor de edad, varios campesinos de la región y dos conductores. Técnicos forenses aportaron las pruebas suficientes que evidenciaron cómo varias de las víctimas fueron torturadas y asesinadas con tiros a quema ropa por los cerca de 250 hombres quienes portando armas de largo alcance y vistiendo prendas militares coparon las 11 veredas en las que por dos días reinó el miedo.

Los testimonios de varios sobrevivientes dan cuenta que para la época de los hechos un hombre que cubría su cara con una capucha negra señalaba una a una a las víctimas que eran sacadas de sus casas y llevadas a una trocha en la que posteriormente se escucharon las detonaciones de las armas que terminaron con la vida de las 21 personas.

“En virtud de la línea de mando un comandante es responsable por los excesos que cometan los hombres armados que dirige”, señaló el juez al sustentar la decisión en contra de Gabriel Muñoz Ramírez, quien en el transcurso del proceso se acogió a sentencia anticipada y aceptó el cargo expuesto por la Fiscalía General de la Nación.

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