Las “mentiras” en la fuga del Chapo Guzmán

Las “mentiras” en la fuga del Chapo Guzmán

13 de julio del 2015

En diálogo con el portal mexicano Variopinto, Jorge Carrillo Olea,  el hombre que recibió al ‘Chapo’ Guzmán cuando fue detenido por primera vez en 1993 por autoridades de Guatemala, expresó una serie de dudas con relación a la fuga del narcotraficante mexicano. Lea también: La del ‘Chapo’, Pablo Escobar y otras fugas cinematográficas

Para el el exdirector del Centro de Investigación y Seguridad Nacional de México (Cisen), resulta muy extraña la versión de la fuga por un túnel del líder del Cartel de Sinaloa. También le puede interesar: La sensual actriz mexicana que retó al Chapo Guzmán

Según Olea, hay una “gran mentira” en la versión que las autoridades han entregado a los medios de comunicación con relación a la fuga de Guzmán.

“¿Dónde está la tierra producto de la excavación? Hay una gran mentira en el fondo. De acuerdo con las normas con las que se construyó el penal, no hay un minuto en que estés fuera del alcance de cámaras. No hay ninguna celda que tenga su propia regadera. ¡Qué caso tan complejo! ¿Qué tipo de suelo tienen las celdas? Porque si es suelo calizo no hay quién lo penetre sin una herramienta”.

El exfuncionario del gobierno mexicano fue más agudo con sus dudas: “¿Y el ruido? Si es un suelo inestable, hay posibilidad de derrumbes; un solo hombre en un espacio de 50 por 50 centímetros realiza un túnel de más de un kilómetro, ¿con qué ventilación?”

Carillo Olea cuestionó la versión entregada por la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) que dijo que Guzmán fue visto “por última vez a las 20:52 horas en el área de la regadera (duchas) dentro de la estancia 20 del pasillo dos, donde habitualmente, además de su aseo personal, lavan sus enseres”; al respecto, señaló que a esa hora ningún recluso toma un baño. “No lo puedes hacer, por eso insisto que no creo que el Chapo se encontrara en una celda común… los señores se bañan un día sí y un día no, como lo establezca el capricho o el dinero”.

Carrillo, que participó en los diseños de la cárcel de la que se fugó El Chapo, dijo que lo más seguro es que el narcotraficante no se encontraba en una celda.

“El señor no estaba en una celda, era una oficina de algún modo reservada, quizá la vigilancia del pasillo donde se controla todo, incluyendo las diez estancias que ahí se ubican.

Otra posibilidad es que no se encontraba en una celda sino en dos, porque si una de estas mide cuando mucho 3 por 4 metros —que es de por sí un área muy grande—, y le quitas el tamaño de la cama, el espacio que ocupa el escritorio y el baño, te darás cuenta que no hay modo de que quepa la entrada hacia un túnel”, dijo.

El exfuncionario señaló que es muy extraño que las cámaras de seguridad hayan perdido rastro del recluso después de las 20:52. La vigilancia allí es tan extrema que incluso, según dijo Olea, “si te estás masturbando te están fotografiando”.

En la cárcel del Altiplano, “hay una intrusión en tu intimidad, total y absoluta, estás sentado en el excusado y te están filmando, cosas tan desagradables de decir, como que te estás masturbando y te están fotografiando. Es decir, no existe la mínima privacidad mientras comes o mientras duermes, todo el tiempo estás siendo monitoreado, es una cosa terrible pero parece que aquí no lo era tanto”.

En el diálogo con el medio de comunicación mexicano, Jorge Carrillo Olea fue contundente al señalar que la fuga del Chapo obedece netamente a la corrupción.

“Es un recinto cerrado, un espacio que está blindado, es imposible penetrarlo, yo sé cómo está, yo diseñé en mis tiempos esa chingadera, es inviolable. Pero es inviolable la instalación más no las personas que ahí trabajan. Desgraciadamente, hay mucha corrupción”.