Modelo fue asesinada y violada dentro de su carro

Modelo fue asesinada y violada dentro de su carro

27 de agosto del 2014

Sophia Calvo, una bioquímica y modelo boliviana, solo vivió 26 años. Según sus familiares y amigos, ella era una mujer hermosa y encantadora. Amaba a sus padres, su profesión y a su perro, un pincher de color café y de nariz puntiaguda llamado ‘Milo’.

El pasado 15 de agosto, Ronald Iván Fernández, el empleado del parqueadero donde guardaba su vehículo, la asesinó y abusó sexualmente de su cadáver. Luego escondió el cuerpo en el baúl del carro y recorrió parte de la ciudad por varias horas.

La mujer, quien por su belleza durante su época como universitaria trabajó como modelo y azafata, era parte de una de las familias más reconocidas de Santa Cruz (Bolivia). Provenía de un núcleo de médicos y políticos de aquella ciudad. Shopia trabajaba en un laboratorio bioclínico, ubicado a menos a 100 metros del lugar donde fue brutalmente asesinada.

Las razones del crimen se conocieron rápidamente. Ronald Fernández fue capturado por la policía minutos después de abandonar el cadáver y tras 12 horas de haber cometido el aberrante hecho. En el momento en que el criminal sintió que los policías iban a requisar el vehículo dijo: “Estoy llevando un cadáver”. Cuando los incrédulos agentes abrieron el baúl hallaron el cuerpo inerte de Sophia, quien a esa hora ya era buscada por sus familiares.

Según una de sus mejores amigas de la bioquímica, el día de su muerte iba a ir al cine y disfrutar del viernes en la noche con unas compañeras del colegio con quienes se reunía regularmente. “Ella pensaba salir temprano porque el trabajo en el laboratorio estaba suave y no había muchos pacientes”, le indicó la amiga de Sophia a la prensa local.

Sophia Calvo

Sophia Calvo era profesional en bioquímica y modelo. Fue asesinada por el vigilante del parqueadero donde guardaba todos los días su vehículo.

Al parecer, el trabajo de la profesional se extendió en el centro clínico. Sophia no pudo salir tan temprano como lo había planeado. Cuando terminó su jornada laboral eran casi las 8:00 de la noche. Uno de los guardias de seguridad del laboratorio, quien también salía a esa hora, acercó a la mujer hasta la puerta del parqueadero donde a las 6.37 de la mañana había dejado su carro estacionado en el cuarto piso.

El mismo homicida narró a las autoridades judiciales que Sophía subió en el ascensor hasta el lugar donde estaba su automóvil, un Kia blanco de placas 3597-BFP. El criminal, vigilante del estacionamiento desde el mes de febrero y quien confesó que su intención era robar el automóvil para impresionar a una novia, estaba escondido detrás del carro de la bioquímica, el único que a esa hora estaba parqueado.

Sophia desactivó a lo lejos el carro con el control del sistema de alarma al salir del ascensor. Cuando abrió la puerta, su verdugo avanzó sin que ella lo sintiera y la atacó por la espalda. Lo narrado en la confesión indica que Fernández la atacó con un cuchillo, con el cual le alcanzó a hacer heridas en uno de sus brazos y en el rostro.

Fernández contó a un  investigador que Shopia intentó defenderse de su ataque. En el forcejeo con su víctima, él soltó el cuchillo. Ella tomó el arma en sus manos e intentó herir a su victimario. El hombre le ganó en fuerza y la empujó hacia adentro del vehículo. Fernández sabía que podía actuar con tranquilidad porque en ese piso no había cámaras de vigilancia grabando su barbarie.

La mujer intentó soltarse y accionar el pito del carro con sus pies. Pero fue inútil. Sophia también quiso gritar pero las manos del hombre, de 23 años, apretaron con fuerza su cuello hasta lograr su inconsciencia. Ronald narró que abrió el baúl, alzó el cuerpo de la modelo y lo puso allí para desvestirlo y abusar sexualmente.

En la declaración que dio Fernández también contó los momentos posteriores al crimen. Con el fin de no dejarse ver por las cámaras de vigilancia, ubicadas en otros niveles del estacionamiento, el criminal cubrió los vidrios del auto con plástico negro. Con el cadáver en la parte trasera del carro subió al séptimo piso del lugar. Allí dejó el auto, bajó a pie de nuevo a la cuarta planta y se cambió de pantalones porque estaban manchados de sangre. Luego subió por el carro, arrancó y se marchó.

Ronald Fernandez

Ronald Iván Fernández Chambi confesó el crimen y en el juicio fue condenado a 30 años de prisión.

El asesino contó que hacia las 10.00 de la noche dejó el carro parqueado en un lugar alejado del estacionamiento y que regresó al lugar del crimen porque tenía que cerrar el lugar y dejar todo listo para las labores del día siguiente. Fernández recogió el carro de Sophia sobre las 11.00 de la noche, manejó hasta una bolera y bebió unas cervezas.

Al salir de la bolera, una patrulla de policía detuvo a Fernández, como el hombre no tenía licencia de conducción fue trasladado hasta una unidad policiaca cercana, pero al parecer una excusa y unos cuantos billetes permitieron que el hombre se marchara sin ningún problema de la estación de policía.

El asesino con su víctima dentro del carro se devolvió para el boliche y bebió hasta las 5.00 de la madrugada, hora en la que salió y manejó ebrio hasta su casa, donde se bañó y cambió de ropa. Volvió a salir. Buscó dinero en la cartera de Sophia y le puso gasolina el carro. Compró alcohol y un CD de música para escucharlo por el camino. Con el alcohol quemó las pertenencias de la mujer. Botó el celular de ella en un lado y la simcard en otro.

Hacia las 8.00 de la mañana del sábado, cuando Fernández transitaba por un municipio llamado Puerto Paila otros policías le hicieron la parada. Estos uniformados también le solicitaron la licencia de conducción y al no tenerla lo hicieron ir hasta la estación. Requisaron el carro y al solicitarle al hombre que abriera el baúl encontraron el cadáver.

Ronald Iván Fernández Chambi fue detenido por asesinato y feminicidio. Lo confesó todo. Aceptó someterse a un juicio abreviado sin derecho a indulto, por lo que fue condenado a 30 años de prisión. Es la máxima pena que se le puede dar a un acusado en el sistema judicial de Bolivia. El hombre cumplirá su condena en la cárcel de Palmasola.

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