18 años de cárcel para sobrinos de Nicolás Maduro

15 de diciembre del 2017

La Fiscalía de Estados Unidos había solicitado cadena perpetua.

18 años de cárcel para sobrinos de Nicolás Maduro

Los sobrinos de la primera dama venezolana Cilia Flores, acusados de conspirar para traficar 800 kilogramos de cocaína de Venezuela a Estados Unidos, fueron condenados el jueves por la justicia estadounidense a una pena de 18 años de prisión.

“El juez de la causa acordó 218 meses, lo que equivale a 18 años de prisión, de los cuales se le restan los dos años y un mes que tienen detenidos (Efraín Antonio) Campos Flores y (Francisco) Flores de Freitas; el juez designó una multa que corresponde a 50.000 dólares”, informó en su cuenta de Twitter la corresponsal del diario venezolano El Nacional, Maibort Petit.

A pedido de la defensa de los dos sobrinos de la esposa del presidente venezolano Nicolás Maduro, los condenados cumplirán su pena en la penitenciaría de Coleman, en el sureño estado de Florida.

La sentencia fue dictada por un juez de la Corte Federal de Manhattan, Nueva York.

Campos Flores y Flores de Freitas fueron detenidos en Haití por la agencia antidrogas de EEUU (DEA por sus siglas en inglés) en noviembre de 2015, por presuntamente intentar traficar 80o kilogramos de cocaína desde ese país caribeño a Estados Unidos.

La fiscalía alegó que los jóvenes planificaban enviar un cargamento de cocaína, procedente de la entonces guerrilla colombiana de las Farc, a unos supuestos narcotraficantes mexicanos.

Desde el inicio del caso, Cilia Flores aseguró que el proceso era una acción política de Washington, utilizando como herramienta a la DEA, para golpear la imagen del Gobierno venezolano.

La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York y la Oficina de Libertad Condicional del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, que presentaron el pliego acusatorio en contra de Efraín Antonio Campo Flores y Francisco Flores de Freitas, había slitador condenarlos a cadena perpetua por delitos relacionados con narcotráfico.

Para el ente acusador neoyorquino, la conducta de los sobrinos de la primera dama de Venezuela, fue propia de un capo de la droga: actuaron como jefes de una organización criminal, usaron la violencia, obstaculizaron la justicia, cometieron perjurio, estuvieron involucrados en la muerte de una persona y pretendieron sobornar a las autoridades al momento de su captura.

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